Valentino Spring 2027: cuando el exceso se convierte en refugio

Valentino Spring 2027: cuando el exceso se convierte en refugio

Para el desfile de Valentino, celebrado en la imponente Biblioteca Sainte-Geneviève, Alessandro Michele le pidió a sus invitados que trajeran un libro para donar.

Este gesto quizás sea una contrarrespuesta a los robots que desfilaron en la pasarela de Vogue World en Milán, cuya aparición provocó una reacción por parte del diseñador que conmocionó a Internet, que empezó a cuestionar seriamente el papel de la IA en la industria de la moda.

La elección del lugar resultó conmovedora y humana. Michele ensalzó el valor del término “antibiblioteca”, acuñado por el fallecido escritor y filósofo italiano Umberto Eco para referirse a una colección de libros sin leer, comparando el potencial desperdiciado que se encierra también en un guardarropa con ropa sin estrenar.

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    Asimismo, explica que “cada temporada se conciben prendas para seguir trayectorias muy diferentes. Algunas cruzarán el espacio del desfile solo una vez. Otras perdurarán en las imágenes que capturan su fugaz aparición, mientras que otras entrarán en los armarios para permanecer casi intactas, como reliquias”.

    Y quizás tenga razón.

    Estamos viviendo un momento en el que es casi imposible diseñar prendas inútiles sin algún beneficio económico o personal. La recesión que atravesamos nos ha obligado a repensar nuestros gastos, y las firmas de lujo tienen que lidiar con reestructuraciones que las mantengan a flote y, sobre todo, les permitan prevalecer en medio de la incertidumbre. Sin embargo, Michele no parece sentirse demasiado agobiado, ya que ha podido hacer frente a las exigencias de una clientela más exigente y selectiva, así como mezclar su lenguaje ecléctico con el glamour burgués y sofisticado de Valentino.

    Notando que la estética decadente de los años ochenta es la respuesta “más adecuada” para sobrellevar la crisis, es interesante cómo lo exagerado y lo imponente regresan como elementos reconfortantes, y no tanto como provocadores. Así pues, un vestido columna de satén fucsia con una enorme cola de rosetas rosas plisadas resultaba flamante, así como los bustiers de encaje con incrustaciones florales —y su contraparte simple, con copas sin adornos—, combinados con faldas pencil de crepé y devoré con bordes festoneados.

    Una extravagancia que era contenida por blazers con hombros exagerados y acolchados y chaquetas Nehru de tweed, rematados con biker shorts de encaje. Piezas realmente divinas, ya que algunas presentaban incrustaciones con lentejuelas, borlas e insectos, que a veces se mezclaban con el toque grunge que les otorgaban las camisas de estampado de cuadros, fajadas con guantes de ópera.

    Un vestido drapeado de manga larga, con escote en V y estampado botánico en tonos verde, dorado y rosa, sujeto a una enorme lazada fucsia a la altura de la cadera, era un diseño que se pondría la mismísima Debbie Shaffer de The Shards —curiosamente, la actriz Hayes Warner se encontraba en el front row—, contrastando con su madre, Liz, que optaría por un vestido negro con una manga cubierta de volantes y puños frondosos, ajustado con un cinturón decorado con herrajes metálicos.

    Ligeramente kitsch y teatral, la propuesta masculina a la vez era caprichosa y muy informal en un ambiente tan fiestero. Sin embargo, el dramatismo maximalista se expandía con una chaqueta Mao café con lentejuelas, otra versión de estampado de leopardo y un top hippie plateado semitransparente de flecos, decorado con motivos florales en rosa y dorado. A su vez, Michele decidió alocarse y dejar que los pantalones globo tuvieran arrugas y pliegues disparejos, y que los exquisitos blazers cruzados de hombros estructurados se abotonaran de manera irregular y se sujetaran con fajines y ballet flats, mientras que los shorts anchos se bajaban para fanfarronear descaradamente los calzoncillos de seda.

    “Intento plasmar la belleza con mi concepto de libertad creativa”, añade Michele. Una actualización mordaz y encantadora, donde la opulencia adquiere un propósito y se empieza a ver de manera natural en un Valentino más abierto a construir una identidad fuera de la artificialidad y monotonía que tanto desean imponer los technoboys.


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    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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