The Boveda: la nueva cara de la joyería
Chihuahua, los años sesenta, la cultura machista, el deber ser, los hombres siendo hombres, las mujeres siendo mujeres, bóvedas con reliquias de joyas familiares e historias escondidas – esto es lo que inspira a The Bóveda -.
The Bóveda reta las ideas preconcebidas de cómo una marca de joyería fina se debe de comportar y se presenta a sí misma para desafiar dichas ideas, conjurar el pasado y provocar el futuro.
El Hijo Pródigo – la primera campaña de The Bóveda – nos muestra una fotografía de infancia que sirve como hilo conductor del pasado con el futuro: Un padre y su hijo montado a caballo y a contrapuesta un ser andrógino desnudo. La revelación de una nueva generación como consecuencia de generaciones pasadas. Lo que significa, regresar a las cicatrices del pretérito, para redefinir nuestra identidad en el futuro.
Así, podemos observar una silueta que porta una pieza de joyería, el “Cucu half pearl chain”, una cadena versátil que se caracteriza por ser mitad de oro y mitad de ópalos. Es una pieza atemporal cargada de nuevos usos como la mayoría de las creaciones de la marca.
The Bóveda nace del deseo de reconciliarse con la generación que la engendró. De esta manera, hace alusión a la parábola del hijo pródigo, en la cual Dios se preocupa más del pecador que se encuentra fuera de la iglesia, que de los 99 que están dentro de ella. Siendo el hijo pródigo el retrato de nuestra generación, se entiende como aquel personaje que toma distancia de su propia historia para cuestionarse su pasado y reconciliarse consigo mismo.
El enfoque de The Bóveda no se trata del aquí o el ahora, sino de trenzar constantemente el pasado con el futuro para finalmente posicionarse como una marca Neo-Cultural. Una marca que combina múltiples culturas y sirve como plataforma para nuevas experimentaciones.

De tal modo, que cuando el mundo moderno pierde sentido, recurrimos a lo clásico para reconfortarnos. En sentido literal, significa volver a la bóveda por las reliquias familiares únicas y relanzarlas para una nueva generación, a partir de un discurso de la diferencia y de la diversidad. Consiste en abrir el baúl de los recuerdos y recordar que aún no todo está perdido, mientras nuestros ojos apunten hacia otro camino.
El archivo de las fotografías familiares del director creativo de la marca, como ese pedazo de memoria fragmentada que detona la falla y los ideales disfuncionales de la generación anterior, pasan a ser la fuerza creadora de la marca.

Las fotos son la representación de nuestra generación: los excesos, los secretos, los roles de género y los valores torcidos que llevaron a la caída de pilares que creíamos inquebrantables.
El hijo pródigo es el futuro que deseamos y aspiramos, pero sobre todo que necesitamos para seguir avanzando como generación. Resulta imposible volver a cerrar los ojos, cuando hemos visto la luz.




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