¿Qué es la rinoplastia líquida y cómo saber si es para ti?
Hablar sobre la nariz puede ser un tema tan desalentador. Un innecesario y exagerado drama que se tiene por alcanzar una cierta “finura”. En ocasiones, esa supuesta asimetría – o deformidad – que tanto nos irrita, se puede encontrar solución a tal malestar estético con la rinoplastia.
Aunque la frivolidad permanece en el imaginario colectivo, en ocasiones, se trata de un mero problema de salud. Sea cual sea la razón para considerar una cirugía tradicional, hoy existe otra alternativa.
Indagando en la web, me encontré con un tipo de rinoplastia bastante peculiar. Solamente agrégale la palabra “líquida” y entenderás que su innovación radica en que no se requiere el quirófano: se trata de inyecciones de rellenos dérmicos.
Milagrosamente, no implica cirugía. Una opción para aquellos que padecen deformidades aisladas – como una joroba dorsal – o desean ver resultados instantáneos. El mejoramiento implica una mayor definición de la nariz; camuflar y alterar. La recuperación y el tiempo de inactividad son mínimos.
Eso sí: ojo, el cambio refinado es temporal y ligeramente drástico. Digamos que la rinoplastia líquida es una prueba que busca relucir tus rasgos, no borrarlos. Podríamos llamarlo: “maquillaje nasal”. Sus efectos duran, en promedio, más o menos un año, dependiendo de la fórmula utilizada, ya que la sustancia de relleno es absorbida por el cuerpo.
Eventualmente, la apariencia original de tu nariz vuelve a su estado original. Pero es necesario recordar que su beneficio es una “prueba” o “una vista previa” antes de someterte a una cirugía estética definitiva.
Una solución que podría elevar tu confianza al mirarte al espejo.



PUBLICAR UN COMENTARIO