Prada Spring 2026: Un verano increíblemente cool
¿Acaso fuimos testigos de un viaje por el tiempo? Bueno, no así, pero sí una colección impregnada de melancolía; una oda a esa calma que la vida urbana suele arrebatar sin piedad. Miuccia Prada y Raf Simons reflexionaron sobre generar un cambio de paradigma: despojarse del exceso para abrazar lo esencial. El verano impulsa estos diálogos, abriendo paso a ese deseo de simplicidad con su ligereza implícita que radicaliza la sencillez.
La puesta en escena renunció a la meticulosidad del espectáculo a favor de una escapatoria introspectiva. Alejándose del performance, montaron una escena utópica: un campo de alfombras peludas en forma de flor que embellecían la frialdad del vasto suelo de hormigón.



Mientras el cántico de los pájaros y la luz natural, nos envolvían con una serenidad que rozaba lo onírico. La atmósfera proveía un estado de vulnerabilidad y relajación al introducir una minimalista “flojera preppy”, aunque estrictamente sexy. Camisas holgadas sujetas a mini-mini-mini slutty shorts o ¿cómo les podríamos llamar? Por su apariencia gráfica recaerá como “flotadores de baño” o “pañales salvavidas o utilitarios” o ¿la versión masculina de las célebres faldas de Miu Miu?
La simulada ironía funcionaba como una ruptura estilístico que abría un puente entre la irreverencia callejera que evocaban sus joggers “Kill Bill” o pantalones de entrenador inglés y la sastrería depurada de sus lívidos trajes skinny double-breasted , junto a sus abrigos y sobrecamisas oversize.




La serena y vívida combinación de tonalidades pastel fluía con una paz y delicadeza, haciendo en contraste con la rectitud a medida de sus chaquetas de vinilo con efecto desgastado o austeras chamarras moteras de cuero de botonadura sencilla, “controlando la informalidad con una sensibilidad casi espiritual”.
Dispensar de la frivolidad con un aprecio valorativo a los recuerdos, puso hincapié con los sombreros de ratán de colores brillantes y flecos centrífugos, que brillaban como sus blusas retro de playa, llenas de estampados florales o los ceñidos suéteres de marinero que armonizaban con los paradigmáticos zapatos oxford planos, sneakers “Doña Lucha” de lona y sandalias de guerrero romano.



Disfrutar de las cosas más simples de la vida, requiere la idea de no complacer a nadie y hacer lo que uno quiere. Prada y Simons confían en su instinto. Un desprendimiento de lo saturado al repensar la autenticidad del vestir con evolución y franqueza.



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