Bottega Veneta Spring 2026: El poder eterno del intrecciato
De los 15 debuts más esperados de la temporada, el nombramiento de Louise Trotter como la nueva directora creativa de Bottega Veneta conmocionó a toda una industria fanática de la visión juguetona de Matthieu Blazy. Mantener relevante a una marca que ha preferido la discreción en un panorama que exige la digitalidad es todo un reto, pero ahora, la primera mujer en dirigir esta casa, aseguró un comienzo elocuente.
La anterior gestión devolvió a la marca a los primeros lugares en la listas anuales de Lyst con un voz distintiva que Trotter supo adaptar a su manera. Entendiendo que la artesanía (y un buen marketing ejecutado) definieron en gran medida el renacimiento del cuero. Ese sigiloso detalle abandonó la prudencia y se volvió en un festín libertino de lujo.



Reunidos en Fabbrica Orobia–– una antigua planta industrial––, cadenas y redes de cuero adornaban el recinto, mientras que adorables cubos de “hielo” en tonos verde musgo, amarillo, azul marino y gris servían de asiento.
Era evidente que la italiana estuviera disfrutando crear hermosos abrigos curvados de intrecciato que parecían escamas de serpiente. El drama y la austeridad se fusionaron en una palpitante silueta oversize que redobló la apuesta por una sastrería prodigiosa: abrigos de doble botonadura con hombros redondeados, pantalones excesivamente largos, camisas que parecían exageradas mini chaquetas pannier sacadas de Versalles y trench coats con solapas de felpa incrustada.




El desenfreno creativo no se limitó a suéteres preppy ochenteros o vestidos con dobladillos burbujeantes. El furor por la manipulación textil se evidencio en faldas confeccionadas a partir de hileras de bandas de cuero o flecos de varios tonos, así como en fascinantes suéteres de ¿plumas? de fibra de vidrio reciclado que al moverse, cambiaban a tonos ácidos con su gelatinoso movimiento.
Además de ese dinamismo como hilo conductor, el foco en la cintura y el busto resultaba imponente dentro de un layering vibrante que abrumaba la vista. Los juegos más frenéticos de color y textura, realmente nos hicieron sensibles al abrazador Intrecciato y, bueno al mítico clutch que Lauren Hutton lució en American Gigolo: inexplicablemente tocable; un antidoto contra el pesimismo y muestra de la singular imaginación humana.



Además de ese dinamismo como hilo conductor, el foco en la cintura y el busto resultaba imponente dentro de un layering vibrante que abrumaba la vista. Los juegos frenéticos de color y textura nos hicieron más sensibles al abrazo del intrecciato y, por supuesto, al mítico clutch que Lauren Hutton lució en American Gigolo: inexplicablemente tocable, un antídoto contra el pesimismo y muestra del alcance de la imaginación humana que circula en los talleres de Bottega Veneta.







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