El flechazo laboral existe (y no, no deberías sentirte culpable por tu crush godÍn)
El trabajo puede ser tan agotador como inspirador. Tal vez nos ponga felices recibir la nómina o platicar con nuestro compañero durante el almuerzo, pero qué fastidioso cuando todo se vuelve rutinario. Pese al drama laboral y jefes que parecen heredar el genio de capataces de la era victoriana, lo amamos. En medio de reuniones, incomprensión y correos electrónicos sin leer, siempre hay espacio para un flechazo laboral.
No hay oficina que no tenga, al menos, una historia de amor entre dos empleados. Es el tipo de experiencia que los gurús oficineros te aconsejarían “evitar” con su mantra: no te enamores de alguien de tu trabajo.
Tener un crush es inevitable, más en un entorno donde atravesamos periodos estresantes y donde, a veces, surgen vínculos inesperados. Entre los malhumorados y los ansiosos, nos encontramos con un sujeto/a que nos hechiza con su mirada, su sonrisa o incluso, con la forma que ordena el papeleo. ¡Nadie se resiste ni deja de atormentarse hasta altas horas de la noche!
Un flechazo laboral puede hacer que tu vida sea menos agobiante. Irónicamente, a varios los motiva: ayuda a terminar los pendientes con una chispa que parece incinerar la computadora. Obvio, puede afectar nuestra concentración, pero ¿no es lindo que alguien te quite el estrés con solo hablarte o pasar frente a tu cubículo? Esa tensión es parte de su razón de ser.

No creo que sea tan mala idea fijarse en alguien (a menos que se convierta en una obsesión, ahí sí …mejor no). Sería absurdo negar que nunca te has enamorado de un compañero/a en tu vida godín. Muchos amigos me han asegurado que simplemente no desean cruzar la línea del coqueteo y dejarlo como una fantasía que lo anime. Pero seamos honestos: ¿no es emocionante cuando te hablan? Nos sonrojamos, y ese pequeño momento, lo hacemos el tema de conversación de los próximos tres meses.
En la mayoría de los casos, un flechazo laboral es inofensivo. Vaya, una atracción pasajera. Aunque puede volverse problemático si tienes pareja o si la de recursos humanos te atrape en la movida (o peor: te pillen en Instagram).
Quizás lo mejor sea mantenerlo como un producto de tu imaginación, a menos que entre ambos exista una conexión genuina. Sinceramente, creo que todos deberíamos vivir uno. Independientemente del estado de tu corazón, una oficina siempre logra sacar nuestro lado más candente, banal… y peligrosamente romántico.
Más historias de identidad y amor de BadHombre



PUBLICAR UN COMENTARIO