Coach Fall 2026: El grunge se pone elegante
¿Cómo lo podríamos llamar? ¿Americanismo chic? Bueno … Coach ha logrado sobresalir tanto económicamente como artísticamente bajo la mano de Stuart Vevers, y su colección de otoño transmite un claro esfuerzo de continuidad a sus aspiración de materializar un eterno guardarropa jovial.
El diseñador se ha encargado de consagrar el street style estadounidense mediante una transformación subversiva––e incluso mágica––del guardarropa, con toques hollywoodenses. En esta ocasión, dejó volar su imaginación para confeccionar una fantasía urbana que parecía rendir homenaje a los 50 estados de aquel país.




Sosteniéndose de lo áspero, crudo y distorsionado, Coach irradiaba un glamour descuidado y parrandero. Tal vez la palabra “mundana” encaje perfectamente con las chaquetas deconstruidas, casi punketas, rematadas con faldas vaqueras bondage; mismo patrón que atravesaba los blazers western con hombros realzados y shorts largos con bolsillos.
Había una seriedad grunge; aunque no del todo descarada. Con efecto desgastado, los vestidos con ribetes de encaje y rayas diplomáticas lucían extrañamente sofisticados: con una belleza de antaño, congelada en el tiempo y desgarrada de la austeridad del pasado con sneakers de bota.




De repente, el estilo desaliñado underground parecía hacer guiño a los clichés del preppy boy: jerseys con numeros; estrellas que adornaban los slippers con hombreras mutton, y vagamente en un sweater de punto con estampados geométricos en blanco y negro. También hubo un giro deportivo, con una chaqueta de aviador reinterpretada y shorts rojos que evocaban un uniforme de boxeo.
Caprichosa y liberadora, la franela parece converger con la sofisticación de los cuadros oxford, impregnados en diversas piezas y formalizando una belleza imperfecta y melancólica. Una propuesta que se adapta orgánicamente a los tiempos con una visión sostenible, impulsándonos a rebuscar la vieja gloria de la contracultura de Cortney Love y Kurt Cobain.



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