¿Necesitan los dientes “grillz” para brillar?
Wuthering Heights ha despertado pasiones ocultas … y un gusto inesperado por el metal. Si Jacob Elordi ha provocado desmayos con su interpretación pulsante y masoquista, aquel grillz bajo una sonrisa que oculta ferocidad también ha generado un interés por la ornamentación dental.
Puede sorprender que los brackets hayan ganado popularidad en la generación Tik Tok, pero los grillz han sido reaceptados tras considerarse vulgares y excesivos durante muchos años. La fascinación por el brillo ya no se limita a un par de aretes: ha encontrado un modo de hermosear una parte oculta del cuerpo y prohibida por muchos expertos de la salud.

Entre los años 80 y 2000, estos accesorios se convirtieron en una tendencia clave de la moda hip-hop: atrevida, pesada y llamativa. Aunque los grillz estuvieron marginados durante un tiempo, hoy ostentan un valor monetario absurdamente estrafalario. Existen modelos de oro fundido con diamantes que celebridades como A$AP Rocky, Beyoncé, DJ Khaled y Pharrell han llevado como símbolo de autoexpresión, desafiando los estándares de belleza convencionales. Incluso figuras como ZA y Method Man los han llevado a niveles experimentales, moldeando sus dientes como colmillos de vampiro.
¿Quién no recuerda aquel grillz de un millón de dólares que usó Katy Perry en el video musical Dark Horse?
La boca se ha convertido en una parte casi fundamental del estilo de muchos famosos. A diferencia de los dientes de oro permanentes que algunos solían integrar a su ortodoncia, los grillz son removibles. Su origen se remonta mucho más atrás: civilizaciones antiguas como los mayas adornaban su dentadura con jade como símbolo de poder, belleza y espiritualidad.
Ahora, los grillz representan para muchos una oportunidad de volver a sonreír con intención. Un accesorio que eleva la confianza con un poco de fulgor. Si no te convencieron cuando Nelly llenó su boca de diamantes azules fluorescentes mientras rapeaba, o cuando Slick Rick lanzó su álbum debut en 1988 con esa sonrisa dorada , quizá hoy este decorado tenga un efecto más auténtico como statement cultural.




Ya no son solo oro chunky; existen versiones minimalistas y hasta conceptuales. Con la desaparición del estigma, muchos se atreven a explorar una faceta más auténtica de la cultura urbana. Un ejemplo es el trabajo de la maquillista Lisa Michalik, quien ha llevado el arte oral a otro nivel con diseños iridiscentes que evocan piedras preciosas. O la neoyorquina Helen Harris, a quien le encargan el abecedario completo, genialmente moldeado para encajar en cada muela.
Puede que Colgate observe la tendencia con recelo, aunque ciertamente los grillz no atentan contra la higiene… siempre y cuando el cepillado diario no se negocie. La modestia no tendría que limitarse a la blancura incesante de los dientes.
Después de todo, ¿qué es el buen gusto?



PUBLICAR UN COMENTARIO