Alexander Skarsgård reencarna como una hada del pop
Bling bling! Alexander Skarsgård está realmente disfrutando la vida. Con Pillion, el actor sueco se ha convertido en un héroe de la moda transgresora que desafía osadamente las normas de género. Además de provocar desmayos y gemidos con su película, lo sigue haciendo con el excitante radicalismo que destellan sus looks, reformulando el concepto que teníamos sobre el method dressing.
Deliciosamente impecable, Skarsgård no deja de arder.
En una proyección especial del filme en Berlín, decidió usar un look que probablemente escogerías para una noche de antro… o cualquier lugar donde se requiera bailar hasta perder el control. Con ayuda de su stylist Harry Lambert, sacó su lado más disco con una blusa sin mangas de lentejuelas color púrpura de Dior, que centelleaba con su bordado en tonos uva y plata, su escote en V pronunciado y una sutil inserción lila.


Esta pieza se vio en la reciente colección de la maison, donde se “modernizaron” los vestidos flapper de Paul Poiret, evocando la opulencia sin límites de los años 20. El actor combinó el llamativo top con pantalones de traje negros y zapatos de vestir del mismo tono, con punta cuadrada.
Tal vez Skarsgård, fastidiado de etiquetas y protocolos que debe seguir un hombre en eventos importantes, deja que su estilo refleje ese aburrimiento con looks que realmente sintonizan con el zeitgeist. Ciertamente, la película ha despertado un interés por una estética más fetichista y provocadora que, sorprendentemente, también puede verse elegante (solo recordemos las botas perversas de Saint Laurent que usó en Cannes, la camiseta con estampados de juguetes sexuales en el Festival de Cine de Zúrich… y sus chanclas con pedrería de Valentino). ¿Acaso la moda Y2K reinara en los moodboards varoniles?
Asimismo, ese top despierta su lado pop star dosmilero. It’s Alexander Skarsgård, bitch!




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