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Erick Elías encarna el nuevo código de Perry Ellis

Erick Elías no solo es el rostro de Silver Horizon; es, en muchos sentidos, la extensión natural de todo lo que la fragancia busca decir. Hay algo en su presencia — precisa, relajada, segura — que define con claridad el espíritu de esta nueva etapa de Perry Ellis: una masculinidad contemporánea que ya no necesita imponerse para hacerse notar.

Silver Horizon encuentra en Erick Elías algo más valioso que una imagen: encuentra afinidad.

Porque si la nueva fragancia de Perry Ellis está pensada para el hombre que se mueve con seguridad entre la ciudad y su propio ritmo, Elías encarna exactamente eso. Su estilo no está construido desde el exceso, sino desde la intención. Hay una naturalidad en su forma de vestir, de hablar y de habitarse que hace sentido inmediato con el ADN de Silver Horizon: limpio, equilibrado y sin esfuerzo aparente.

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    En un momento donde el estilo masculino ha empezado — por fin — a alejarse del artificio, Erick representa una versión mucho más interesante del hombre contemporáneo: disciplinado pero relajado, seguro pero no rígido, cuidadoso sin caer en la obsesión. Hay una claridad en cómo se presenta que no responde a la vanidad, sino al hábito. A la consistencia. A entender el cuidado personal no como exceso, sino como una forma de intención.

    Con una estructura fresca y precisa, la fragancia se mueve entre notas acuáticas, acordes aromáticos y una base amaderada que acompaña sin dominar. Hay bergamota, pimienta rosa y cardamomo en la salida; un corazón marino y expansivo; y un fondo de cedro y maderas de cachemira que termina de construir una estela limpia, masculina y sobria. Como Erick, Silver Horizon no necesita exagerar para quedarse.

    Lo interesante de esta mancuerna no está solo en la estética, sino en la coherencia. Erick Elías proyecta el mismo equilibrio que define a la fragancia: una masculinidad que se siente segura desde lo esencial. Sin exceso. Sin ruido. Sin necesidad de probar demasiado.

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    En conversación con BADHOMBRE, Elías habló de disciplina, de rutina y de una forma mucho más libre de entender la masculinidad. Habló de cuidarse no desde la perfección, sino desde la constancia. De entrenar, de sostener hábitos, de afinar con el tiempo aquello que realmente te representa. Y también de aprender a vivir sin miedo, con más intención y menos rigidez.

    Erick Elías define a Silver Horizon porque representa con naturalidad todo lo que la fragancia propone: una masculinidad contemporánea, segura de sí misma, elegante sin esfuerzo y lo suficientemente libre para entender que el verdadero estilo nunca necesita imponerse.

    BH: Ya llevas un tiempo trabajando con Perry Ellis, ¿no? ¿Cómo ha sido construir esa relación con la marca?

    E: Sí, empezamos desde el año pasado y desde el principio hubo mucha afinidad. Creo que coincidí con muchas cosas de la marca: tiene un tono relajado, elegante, sin esfuerzo, y eso conecta mucho con cómo trato de vivir mi día a día. Me gusta esa idea de no saber exactamente qué te va a traer el día, pero estar listo para lo que venga. Creo que Perry tiene eso: una elegancia natural, sin pretensión.

    BH: Siempre has proyectado una imagen muy cuidada. Se nota que te gusta verte bien, entrenar, mantener cierta disciplina. ¿Cómo es hoy tu rutina de cuidado personal?

    E: Ha ido cambiando con el tiempo. La edad te obliga a poner más atención, a entender que ya necesitas más rutina, más disciplina y sí, también más cremas.

    Mi día empieza muy claro: me levanto, llevo a mis hijas a la escuela y de ahí me voy directo al gimnasio. Ya no lo pienso demasiado porque si lo pienso, no voy. Soy muy flojo y muy comelón, entonces necesito estructura. Me gusta mucho comer, así que trato de compensarlo con disciplina.

    Entreno pesas casi todos los días. Es lo que más me ha funcionado en esta etapa. Cardio hago poco, me concentro más en fuerza. Y en skincare ya soy bastante obediente: tengo dermatólogo y básicamente hago lo que me dice.

    BH: ¿Siempre has sido así de disciplinado con el ejercicio?

    E: No, la verdad empecé tarde. Llevaré unos cinco años más enfocado, aunque soy muy de extremos: o estoy completamente metido, comiendo bien y sin fallar un día, o me dejo ir por completo.

    Pero sí he entendido que, con el tiempo, construir masa muscular se vuelve más complicado y lo que más me ha ayudado ha sido entrenar fuerza. Ahí es donde he visto el cambio real.

    BH: Perry Ellis habla de aventura como parte central de esta nueva fragancia. ¿Qué significa para ti vivir desde ese lugar?

    E: Creo que tiene que ver con arriesgarse. A mí siempre me ha gustado entrarle a cosas distintas. Por eso soy actor. En mi familia nadie se dedica a esto, así que desde ahí ya había una decisión de hacer algo diferente.

    Estudié diseño industrial, sigo diseñando, me gusta el arte, tengo una línea de lentes… siempre estoy buscando nuevos espacios para explorar. Me gusta arriesgarme creativamente.

    Y también creo que mis hijas me devolvieron mucho esa parte lúdica, esa parte de juego. Con ellas recordé lo importante que es vivir de verdad. Después de la pandemia eso se volvió todavía más claro: disfrutar la vida ya no puede ser algo que pospones.

    BH: Dijiste algo interesante: “vivir sin vergüenza”. Suena provocador, pero también liberador.

    E: Totalmente. Y me gusta pensarlo desde ese lado.

    “Sinvergüenza” normalmente tiene una connotación negativa, pero si le quitas esa parte de pasar por encima de los demás, tiene algo muy poderoso. Para mí es alguien que se atreve. Que dice lo que piensa. Que entra sin miedo. Que baila como si nadie lo estuviera viendo.

    Eso me interesa mucho más: vivir sin pena, sin miedo, sin pedir permiso todo el tiempo. Sin lastimar a nadie, pero sin encogerte tampoco.

    Esa sí me parece una gran forma de vivir. Y también una gran enseñanza para mis hijas.

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    BH: ¿Qué tan natural fue para ti convertirte en imagen de una marca de moda y grooming?

    E: Muy natural, y creo que eso es lo único que hace que funcione.

    Cuando una relación con una marca no se siente orgánica, se nota. Se siente disfrazada. Y ahí es donde deja de funcionar.

    Con Perry hubo algo muy claro desde el principio: entendieron mi personalidad y me dejaron habitarla. Eso hizo que todo se sintiera mucho más auténtico. Me gusta que haya una propuesta muy limpia, muy cotidiana, pero con intención.

    A veces pensamos que para tener estilo hay que exagerar o construir algo demasiado elaborado, y no necesariamente. También hay mucho carácter en lo simple, en los básicos, en lo bien hecho.

    BH: Si tuvieras que describir Silver Horizon sin leer el press release, ¿a qué huele?

    E: Huele a una fragancia que te acompaña todo el día.

    Hay perfumes que sientes reservados para ciertos momentos: una cena, un evento, algo más específico. Esta no. Esta funciona desde la mañana hasta la noche. Puedes usarla para una junta temprano y seguir con ella hasta una cena más tarde.

    Tiene esa versatilidad que me gusta mucho: acompaña el ritmo del día sin estorbar, sin imponerse demasiado.

    BH: Las fragancias tienen algo muy específico: guardan memoria. ¿Hay algún olor que te transporte inmediatamente?

    E: Sí, totalmente.

    Tengo dos muy claros. Uno es el de una fragancia que usaba de joven, en la preparatoria. Hoy la huelo y pienso: ¿cómo pude usar esto tanto tiempo? Pero me lleva directo a esa etapa.

    Y la otra es el olor de mi papá. Ese lo tengo clarísimo. Hay un perfume que asocio completamente con él y en cuanto lo huelo, aparece de inmediato.

    Eso me pasa mucho con los olores. No solo con fragancias: también con lugares. California me huele a algo. Miami me huele a algo. La Ciudad de México me huele a algo muy específico. Para mí, los olores siempre están conectados a una memoria.

    BH: Entonces también se afina el gusto con el tiempo.

    E: Completamente.

    Antes me gustaban fragancias mucho más dulces. Hoy ya no las soporto. Creo que con el tiempo afinas la nariz, cambian tus gustos, aprendes a reconocer mejor lo que sí va contigo y lo que no.

    Y eso también es crecer: entender mejor qué te gusta, qué te representa y qué ya no.

    Me gusta la cultura pop y Mariah Carey

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