HERCULES & LOVE AFFAIR: BAILAR TAMBIÉN ES UNA FORMA DE PENSAR
Hay música que acompaña una noche y otra que parece transformar la manera en la que la vivimos. En el universo de Hercules & Love Affair, la pista de baile funciona como algo más que un espacio para escapar: es un lugar de encuentro, introspección y, en ocasiones, confrontación.
Para el proyecto, la música comienza desde un lugar profundamente personal. Más que pensar en quién escuchará una canción —ya sea una multitud bailando o alguien solo a las tres de la mañana—, la creación parte del propio cuerpo. “Si estoy bailando estoy ahí”, explica su creador, describiendo ese momento en el estudio como un ritual propio. La pista, antes que destino, se convierte así en un método para descubrir qué significa realmente estar presente.

Esa conexión entre música y conciencia también atraviesa las ideas que Hercules & Love Affair busca provocar. Frente a una cultura que muchas veces entiende la electrónica como una vía de escape, el proyecto propone mirar de frente aquello que ocurre fuera de la pista. Su discurso parte de una premisa sencilla pero radical: reconocer que todas las personas poseen el mismo valor y que, si los deseos individuales dejaran espacio a una responsabilidad colectiva, podríamos transformar algunos de los problemas que atraviesa la humanidad.
Con el paso de los años, diferentes vocalistas, colaboradores y ciudades han formado parte de Hercules & Love Affair. Sin embargo, existe una constante: entender la creación como un proceso de aprendizaje. El proyecto se construye a partir del diálogo con otras personas, de reconocer sus talentos y de aceptar que la creatividad nunca permanece estática. Es, en sus palabras, una forma de descubrir quién es uno mismo a través de los demás.


Y quizá ahí está una de las tensiones más interesantes de la cultura nocturna contemporánea. Mientras los clubes se convierten cada vez más en escenarios para producir contenido, la experiencia de estar realmente presente parece perder terreno. Un teléfono levantado frente a una pista puede terminar sustituyendo el momento que se supone que estamos viviendo. Para Hercules & Love Affair, recuperar una relación más orgánica con la vida también implica establecer límites frente a las redes sociales y utilizarlas desde valores personales: compartir arte, información, mensajes orientados a soluciones y celebrar el trabajo de otros.
Porque detrás de cada cuenta hay una persona. Y detrás de cada noche, también.
Quizá por eso resulte imposible encerrar a Hercules & Love Affair en una sola definición sonora. El proyecto no busca responder a una expectativa fija ni repetir una fórmula. Su principio es mucho más interesante: esperar lo inesperado.
En un momento en el que la música electrónica puede convertirse fácilmente en estética, tendencia o contenido, Hercules & Love Affair insiste en algo más esencial: bailar puede seguir siendo una experiencia humana. Una conversación sin palabras. Un ritual. Y, sobre todo, una manera de estar presentes.
Algunas canciones funcionan como himnos, mientras que otras se sienten más como rituales. Cuando produces, ¿piensas más en las personas que van a bailar tus canciones o en quien las escucha a solas a las 3 de la mañana?
Es una gran pregunta. Me encantaría decir que ambos grupos son el objetivo, pero normalmente me concentro en aquello que me hace bailar en el estudio. Si estoy bailando, estoy ahí, o al menos acercándome a ese momento. Supongo que es mi propio ritual.
La música electrónica suele asociarse con escapar de la realidad, pero con Hercules & Love Affair muchas veces parece que ocurre lo contrario: nos obliga a confrontarla. ¿Qué conversación incómoda te interesa provocar hoy en la pista de baile?
Creo que está muy conectada con una canción de mi primer álbum, Iris. Si las personas dejaran de lado sus propias necesidades o, diría más directamente, sus deseos —y estoy hablando especialmente de los multimillonarios— aunque fuera por un solo día, y pensaran, pero no solamente pensaran, sino que actuaran, podríamos erradicar muchos de los problemas de la humanidad.
Cada ser humano tiene el mismo valor: es indestructible, no negociable y merece ser cuidado.

El proyecto ha evolucionado a través de diferentes vocalistas, colaboradores e incluso ciudades, y aun así mantiene una identidad sorprendentemente cohesiva. ¿Cuál es esa idea en el centro de Hercules & Love Affair que nunca ha cambiado, aunque todo lo demás sí?
Este proyecto siempre ha tratado sobre conocer cada vez más quién soy a través de las conversaciones con otras personas, aprender de sus talentos y reconocer la naturaleza siempre renovadora del proceso creativo.
Para mí, ese proceso es un espejo de la fuerza creativa que existe en la naturaleza.
Vivimos un momento en el que los clubes se han convertido en una tendencia de redes sociales y no necesariamente en espacios de comunidad. ¿Qué crees que hemos perdido —o ganado— ahora que la vida nocturna también se ha convertido en contenido?
Creo que a veces las personas se pierden por completo las presentaciones por tener un teléfono levantado frente a ellas durante el show.
Estoy avanzando hacia una manera más orgánica de vivir mi vida, no de manera virtual. Las redes sociales están aquí y tendremos que interactuar con ellas, pero recientemente establecí reglas muy estrictas sobre cómo quiero hacerlo.
Las utilizo para compartir información que considero importante, mi arte, mensajes positivos orientados a encontrar soluciones y para celebrar el arte de otras personas.
Si establecemos valores personales, estos también pueden extenderse a nuestra manera de interactuar en redes sociales. Solo tenemos que recordar que, detrás de esas “cuentas”, hay personas —al menos eso espero— y que el cuidado y la amabilidad deberían ser la forma en la que dejamos nuestra huella.
Si pudieras borrar una idea preconcebida sobre Hercules & Love Affair antes de que alguien escuche el proyecto por primera vez, ¿cuál sería y por qué?
Creo que lo más importante es entender que no es una banda de la que debas esperar un sonido específico.
Si hay algo en lo que Hercules & Love Affair confía es precisamente en esto: espera lo inesperado.




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