Marc Jacobs dice que vestiría a Luigi Mangione para su juicio por asesinato
“Yo lo desvestiría”, expresaban algunos usuarios tras la noticia de que Marc Jacobs declarara que estaría fascinado de vestir a Luigi Mangione para su juicio.
Tras declararse culpable del asesinato del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, el paradero del joven se mantiene aún en el limbo.
Esto, sin duda, ha persuadido al diseñador estadounidense, quien ha señalado que Mangione “se ve bastante bien con la forma en que se viste”, en una entrevista para Vanity Fair.
Los looks que ha usado el acusado en sus audiencias judiciales se han convertido en una sensación. ¿Recuerdas el suéter rojo de Maison Margiela —aunque en realidad era un básico de Nordstrom— que se agotó en cuestión de minutos tras la difusión de sus primeras fotografías en diciembre de 2024?
Mangione, quien es considerado “un héroe de Marvel” e incluso un renombrado “fashion icon”, ha generado todo tipo de opiniones. “Si Nike puede vestir a Nicolás Maduro, ¿por qué no vestir a Luigi?”, se preguntan algunos.
Las declaraciones de Jacobs han trascendido, en parte, porque en numerosas ocasiones las marcas han vestido a celebridades para juicios de gran repercusión. No es ajeno a los tribunales, pese a que jamás ha pisado ninguno en redes sociales.
En 2002, Winona Ryder compareció ante la justicia tras haber robado mercancía por un valor de 5,500 dólares en Saks Fifth Avenue, en Beverly Hills, incluyendo prendas de Marc Jacobs. Para asistir a la corte, optó, sin remordimientos, por un diseño del estadounidense: una blusa negra de manga larga con cuello rosa y blanco con efecto trampantojo y una falda en línea A que le llegaba por debajo de la rodilla, un look que terminó convirtiéndose en publicidad nada desaprovechada.
Al poco tiempo, Ryder protagonizó la campaña de primavera 2003 de Jacobs.
Con tanta atención pública sobre el caso —o, mejor dicho, con el morbo que ha generado—, la reputación de “justiciero” de Mangione recae también en una narrativa en la que se está dispuesto a utilizar, sin temor, la controversia con fines económicos.
Jacobs no es el primero en la industria en usar descaradamente figuras consideradas como dudosos ídolos populares. Anna Delvey, la mujer que engañó a los ricos del Upper East Side diciéndoles que era una heredera alemana, tras salir de prisión en 2021, ha aparecido en numerosas portadas de revista. Incluso se le pagaron 320,000 dólares para que su historia de vida fuera utilizada en la serie Inventando a Anna.
Quizás sea insolencia, pero en el marketing es una herramienta que podría subir las ventas.



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