Coach Spring 2027: una fête neoyorquina

Coach Spring 2027: una fête neoyorquina

La pasarela de Coach se volvió una auténtica fête à la Studio 54.

Este año, la marca neoyorquina celebra su aniversario número 85. Stuart Vevers ha decidido festejar este momento con un desfile que muchos podrían considerar demasiado sobrio —y aburrido— para los estándares de la firma estadounidense, pero bajo la mirada del diseñador, todo logro merece ser festejado.

En los últimos 13 años, Coach ha pasado de ser una línea de bolsos a dedicarse a confeccionar prêt-à-porter dirigido a la Generación Z. De alguna forma, ha convertido el vestir en un placer, haciendo que sus piezas sean considerablemente divertidas, además de elegantes para la ocasión.

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    En las notas del desfile, Vevers aclaró que el evento no fue una retrospectiva. “Lo que me importa es que sigamos creando moda que se vuelva más bella con el uso, la experiencia y el amor”, declaraba.

    Si bien la nostalgia y la melancolía forman parte del vocabulario de Vevers, las ganas de celebrar no se vieron opacadas por los tonos apagados y cotidianos —hasta minimalistas— que teñían la mayoría de los looks. La usual ornamentación “camp” estadounidense fue reducida a lo mínimo.

    La sastrería––de proporciones clásicas y estilizadas–– se volvió fluida, con trajes holgados y arrugados en la parte central de la colección, acompañados por blazers de hombros caídos y pantalones flare de tiro bajo que deliberadamente rozaban hasta el suelo.

    Sin embargo, fueron estilizados de una forma más sensual y, evidentemente, de acuerdo con cómo los usaría su clientela más joven: sin camisa y desabrochados, mostrando un lado carnal, pero descaradamente sofisticado con los collares de llaves y relojes.

    Los trajes de rayas diplomáticas––en especial, un blazer de lentejuelas rosas–– y con estampados de flores desteñidas eran los más preciosos.

    Entre sí, eran combinados con chalecos de cuero, tank tops de futbol americano, y gabardinas vaporosas de satín, diseñadas para parecer del revés, con el forro a la vista. Las costuras deshilachadas postergaron un glamour imperfecto y en constante evolución. “Las cosas que amamos absorben partes de nosotros”, explicó Vevers sobre el aspecto desgastado y usado que traían consigo las prendas que más bien, era una forma de mostrar cínicamente la historia de la casa más allá de una vitrina polvorienta. “Las ideas clásicas de Coach se han estirado, transformado, reconstruido, expuesto y suavizado”, añadió.

    Blazers con lentejuelas holográficas y vestidos sencillos cortados al bies elevaron el ánimo al rematarlos con gorros de fiesta con borlas y pompones y coronas ladeadas. Un torbellino de confeti daba al aniversario una vibra de after, que despojó a las chaquetas amarradas a la cintura de toda formalidad que arrastraran bajo el compas de los estudiantes de música de cuerda de UpBeat NYC, una organización sin fines de lucro que brinda educación musical gratuita a jóvenes en el Bronx, interpretando “Love Is the Message”.

    Puede que al inicio se haya resistido a la celebración, pero el brillo repentino de esta propuesta, que mira hacia el futuro con emoción, hace que la identidad visual de Coach sea un reflejo de cómo se usa la ropa con despreocupación. Eso es lo admirable de Vevers: no trata el legado de la casa como un asunto tradicional y pretencioso, sino como un espectáculo que conecta emocionalmente con la realidad que vivimos.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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