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Luis Curiel: llevar la sensibilidad como fuerza

Para nuestro especial de joyas, BADHOMBRE conversa con Luis Curiel sobre identidad, sensibilidad y las distintas formas de habitar la masculinidad. Porque si algo comparten la joyería y la actuación es la capacidad de revelar aquello que llevamos dentro: una pieza puede convertirse en símbolo, mientras que un personaje puede abrirnos a versiones de nosotros mismos que todavía no conocíamos.

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En el caso de Curiel, cada personaje parte inevitablemente de su propia esencia. El actor entiende la interpretación como un ejercicio de exploración: entrar en lugares desconocidos para reconocerse de nuevas maneras. “Todos los personajes parten de lo que somos”, explica, entendiendo la actuación como una forma de expandir los límites de su propia identidad.

Esa exploración también ha significado cuestionar las ideas tradicionales sobre lo que significa ser hombre. A lo largo de su carrera, Curiel ha encontrado en sus personajes una oportunidad para desafiar estigmas alrededor de la fragilidad, las emociones y la sensibilidad. Desde Control Z, donde interpretar a un personaje vulnerable lo confrontó con su propia sensibilidad, hasta Rosario Tijeras, donde exploró una masculinidad cuya fuerza está en acompañar, escuchar y sensibilizar, su trabajo propone una idea del hombre mucho más amplia.

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    Hoy, esa mirada encuentra un nuevo territorio en Las Azules, donde interpreta a Damián Ojeda dentro de una historia situada en el México de los años sesenta y setenta. La serie, centrada en las primeras policías mexicanas, revisita una época marcada por profundas tensiones sociales y políticas, al mismo tiempo que cuestiona los roles de género y las estructuras que definían cómo hombres y mujeres debían comportarse.

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    Para Curiel, este proyecto representa también una pausa para mirar hacia adelante. Las Azules le permitió preguntarse qué historias quiere contar y hacia dónde quiere llevar su carrera: proyectos que, además de entretener y tener una gran manufactura, recuperen momentos importantes de México y den visibilidad a quienes contribuyeron a construirlo.

    Fuera del set, su curiosidad permanece intacta. El arte, los museos, la danza, el cine, la naturaleza, los viajes y hasta los rompecabezas forman parte de aquello que lo inspira. Pero quizá su mayor ancla sigue siendo la conexión con aquel niño que soñaba con ser actor: uno sensible, curioso y con ganas de compartir con los demás.

    En este especial, Luis Curiel se convierte en el rostro de una joyería que no busca únicamente adornar, sino acompañar una identidad. Una celebración de la sensibilidad como fuerza, de la evolución personal como estilo y de una masculinidad que, lejos de tener que demostrar algo, encuentra valor precisamente en poder mostrarse tal como es.


    Luis Curiel fotografiado por Rodrigo Álvarez, Producción Rebeca Mora, Grooming Londono y Texto Rafael Escalante

    Me gusta la cultura pop y Mariah Carey

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