AARON ESH, NATASHA ZINKO Y PAOLO CARZONA ENCIENDEN EL LADO MÁS ATREVIDO Y DELICADO DE LONDRES

Aaron Esh, Natasha Zinko y Paolo Carzona encienden el lado más atrevido y delicado de Londres

Al ver el lookbook de Stefan Cooke, inmediatamente lo relacionas con esas personas que, tras un arduo entrenamiento en el gym, salen con outfits disparatados. Esa aura me dejó intrigado por la forma en que estiliza unos mini shorts negros con una anorak celeste, de la que por debajo se asoma una camisa de franela café, rematada con unas ballerinas marrones con adorables bailarinas.

De algún modo, esta combinación preppy + utilitarismo + retro es deliberadamente colegial. Sobre todo, por cómo rompe la lógica de la Ivy League con chaquetas bomber ochenteras, leggings ultra-skinny de retazos floreados y con partes de denim, y bermudas industriales —me recuerda mucho a lo que hacía Nicolas Ghesquière en Balenciaga—, hasta darle un toque de sofisticación con sus blazers victorianos con tenues hombreras mutton.

Piezas demasiado convencionales, pero lo suficientemente sexys para que la Gen Z se sienta ardiente —y gimnasta— con ellas. Más aún, al normalizar su gusto descarado por mostrar sus boxers con fanfarronería.

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    Presiento que en Londres quieren avivar el indie sleaze y el glam Y2K que The Killers y los Hedi Boys persisten en mantener vigente. Con un espíritu hedonista, Aaron Esh hace que un trench coat verde militar luzca provocativo al combinarlo con una camisa de manga larga fucsia con una corbata a juego.

    La sastrería de carácter Slimane-Lang era demasiado seductora pese a lo ligeramente diáfanos que eran los blazers cruzados y las chaquetas field en tono nude con solapas lánguidas, así como las chaquetas biker con hombreras alzadas al frente que acentuaban la silueta ceñida por más pantalones de tiro bajo.

    Aunque lo que sorprende más es que las proporciones estuvieran distorsionadas y jugaran descaradamente con la vista. Las superposiciones son todo un sueño febril para todos aquellos que desean que la sensualidad descuidada de los 2000 prevalezca con la reinterpretación bravucona de Esh.


    Un espíritu fiestero se adueñó de Oscar Ouyang, quien se inspiró en aquel momento cuando los jóvenes descubren lo que sus abuelos guardaban en sus baúles y armarios, y “modernizan” a tijeretazos lo que consideran anticuado. Es así que vemos un divino cardigan con volantes de tul, rematado con una chaqueta de satén duquesa, y shorts negros de maratonista.

    La mera deconstrucción de prendas vintage fue desbordante y cardíaca, pero irónicamente sofisticada con los chalecos de tweed recortados y un abrigo de esmoquin sin mangas, al mezclarse con tanta frescura con shorts con trozos de joyería antigua de plata prendidos.

    Entre chalecos tácticos con bolsillos de satén, así como bombachos de gasa plisada y más shorts de punto Fair Isle con bordados de cisnes, resultaba históricamente encantador ver una ingeniosa fusión de los elementos folclóricos confeccionados.


    La despreocupada actitud de los personajes de Natasha Zinko se tornó más juguetona y traviesa con los escurridizos personajes que desfilaron entre las paredes brutalistas de cemento.

    El performance abarcó desde un marinero con un top corto de tirantes a rayas sin espalda y una falda a juego de talle bajo; un vaquero con una apretada camisa de terciopelo azul con jeans grises deslavados; un turista con una chaqueta fleece y pantalones de tartán; un vagabundo con una estridente superposición de camisas; y un híbrido con cabeza de serpiente que lucía sexy con un par de jeans de tiro bajo, dejando entrever sus boxers de elástico con cuadros.

    Explícita y fetichista, la teatralidad surrealista de Zinko es convincente y divertida, llevando su lenguaje relajado del streetwear a un terreno más solvente.


    La mítica y espíritu de locura de Paolo Carzona es única, con sus seres medievales envueltos por la crudeza y fragilidad teñidas con tintes orgánicos —cúrcuma, caléndula y tanino de vino— que hacen que sus blusas drapeadas con toques sesenteros, confeccionadas con retazos de algodón, seda y cáñamo, sean el tipo de escapismo que los jóvenes como él quieran usar, al ser no intencionalmente carnales y frescas.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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