Del amor al odio en un clic: la obsesión peligrosa por las celebridades
Presenciando virtualmente numerosos conflictos e intromisiones directas que tantean a fans de ciertos artistas, es admirable la rapidez de sus comentarios y acusaciones voraces. Lo más salvaje que podría denotar un tsunami de esta categoría, son las supuestas teóricas infidelidades que padecen cantantes. Atenuando a que los internautas de la web, se fían de teorías y chismes, una parte de la relación, es devorada en un tumulto de odio compartido. Este es el caso de Barry Keoghan, cuya situación es ‘grave’, puesto a la supuesta infidelidad que cometió al estar en una relación sentimental con la estrella del pop, Sabrina Carpenter.
No sabemos en específico la verdadera causa de la ruptura, pero la obsesiva atención que le damos a una figura pública, quizás resulta normal en ellos, pero ¿hasta qué punto los fans pueden involucrarse y allanar en sus vidas? No es reciente los ataques desmedidos a la privacidad y al grado de amenazar a terceros en celebridades de Hollywood. Resulta desconcertante y fatal entrometerse en un dilema que simplemente no pide tu opinión. Es comprensible que Keoghan pida respeto y un alto al desmedido acoso a sus familiares; llegando a desactivar su cuenta de Instagram. Lidiar con este tipo de incidentes, es terrorífico. El exagerado interés por una persona famosa en particular; sea descontrolado.
De por si la violencia sea humorizado y normalizado actos brutales en contra de alguien que ni topas. El rechazo público se ha tornado en algo serio e inmediato. Esa impulsividad realmente luce comprometida en aniquilar a un ser que ni te ha afectado. Si, puede que haya dañado la autoestima y nobleza de tu ídolo, pero recuerda que ellos son normales e imperfectos como tú. Obviamente, no debes imitar sus errores, sino aprender o ignorarlos. Si, necesitan views para monetizar, pero no esa clase de atención pervertida. Requieren paz y apoyo, no más dolores de cabeza y oficios innecesarios.
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El fanatismo extremo es un mal que ha padecido la sociedad moderna, que busca a alguien por idolatrar, perpetuamente. No es incorrecto ser un apasionado a los logros que ha conseguido tal sujeto. Un verdadero fan solo se enfoca en el arte, en disfrutar-elogiar sus alocadas y originales creaciones, que te dejarán sin voz ni aliento. Controla tus hormonas. Opina sin ser tan extremista con los que amas.
Recuerda que existen límites.




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