Demna está harto de la ropa de oversized
Uno de los debuts más esperados en la moda para 2025 no es otro que el de Demna en Gucci, y ya está generando olas —y no precisamente por el volumen de sus prendas. El diseñador georgiano, responsable de redefinir el lujo contemporáneo con su visión radical en Balenciaga, está listo para sacudir nuevamente las estructuras… aunque esta vez, más ajustadas.
En una entrevista publicada a finales de mayo por el diario hamburgués Die Zeit —que pasó casi desapercibida fuera del mundo germanoparlante—, Demna compartió un adelanto de lo que será su visión para Gucci. Y, como era de esperarse, sus declaraciones ya están generando controversia.
“No me interesa en absoluto el oversized en este momento. Ya pasé por esa etapa”, afirmó el diseñador. “Hoy en día, el oversize es parte de la moda dominante, pero no en el mejor sentido”. Aunque sus palabras han sido traducidas libremente, la intención es clara: el hombre que popularizó las siluetas extremas está listo para moverse hacia algo más afilado, más ceñido, más directo.
La paradoja es evidente. Demna fue el artífice de muchas de las tendencias que ahora critica. Su influencia se extiende desde las pasarelas de alta costura hasta el fast fashion. Siluetas descomunales, hombros caídos, pantalones imposibles y los famosísimos Pantaleggings son solo algunos de los íconos que dejó a su paso por Balenciaga. Pero todo ciclo evoluciona, incluso el suyo. Y ahora, parece dispuesto a darle la vuelta.

Eso no significa que esté abandonando del todo el gesto conceptual. De hecho, en la misma entrevista dejó claro que aunque su objetivo es diseñar ropa que la gente realmente pueda usar, también disfruta crear piezas que —en sus palabras— “no se puedan usar o que sean inútiles, pero sorprendentemente conceptuales”. Esas piezas, afirma, representan apenas el 10% de su producción, pero son las que generan conversación.
Su última colección para Balenciaga fue un claro ejemplo de esta transición: un híbrido entre pasado y futuro, entre los volúmenes que definieron su estética y nuevas aproximaciones más contenidas. Un cierre que, más que un punto final, fue una puerta abierta hacia lo que podría venir en Gucci: una reformulación de códigos que ya todos conocemos, pero pasados por un nuevo filtro, más preciso y menos maximalista.




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