Mizael Perea convierte la propaganda electoral en bolsos altamente chic

Mizael Perea convierte la propaganda electoral en bolsos altamente chic

En campañas electorales, los partidos políticos gastan millones en decir que son “los mejores” … y dejan cientos de toneladas de basura en el olvido tras ganar. La propaganda genera una inminente contaminación ambiental; sin embargo, un diseñador mexicano llamado Mizael Perea lo ve como una oportunidad brillante de crear piezas altamente chic. 

Los rostros de Claudia Sheinbaum, Xóchilt Gálvez, Andrés Manuel Lopez Obrador, Donald Trump––políticos tan amados como odiados––forman parte de la colección de bolsos que diseña Perea mediante el upcycling. Su firma, Pancarta, recolecta las lonas tiradas en las abarrotadas calles de la metrópolis, demostrando que la moda también puede inspirarse en los desechos.

Una muestra de ingenio y creatividad que no pretende enaltecer la imagen de políticos, sino descontextualizar su propósito en arte convertido en mini bolsos It—en especial los modelos con las portadas de los libros de texto de 1993, con obras de José María Velasco, María Izquierdo, Leonora Carrington, Diego Rivera y José Clemente Orozco— rematados con herrajes y remaches. Tomando a su favor el surrealismo mexicano, juega con la memoria visual para reinterpretarla en accesorios que vende orgullosamente en el tianguis de La Lagunilla.

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    Una solución creativa que desafía el status quo. “Mi sátira política la llevo a la actualidad. También la hago desde el camp, que es un término que me gusta muchísimo, y desde una perspectiva queer, porque yo también soy parte de la comunidad”, declara Perea. “Pero al mismo tiempo es una crítica al capitalismo”

    Pancarta no solo ofrece moda sustentable: cuenta una historia. Además, establece un diálogo sobre qué tan hipócrita puede ser la industria respecto a las prácticas de reciclaje que intenta promover. Perea es una de las mentes creativas que genuinamente busca cambiar esta situación a favor de un consumo más responsable, verde y accesible. No todos luchan por democratizar la moda de una forma tan alternativa.


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    Alberto Jiménez: La basura electoral se ha convertido en un material valioso para ti, y bajo una visión que usa el sarcasmo y la ironía, ¿qué te inspiró a crear este proyecto con residuos que de alguna forma son propaganda?  

    Mizael Perea: Todo empezó en 2022, cuando mis papás tapizaron su sala. Mi mamá me guardó los restos y me dijo: ‘toma, para que hagas algo’. Entonces yo me hice una bolsa de piel y me quedó súper padre. Yo acababa de entrar a trabajar haciendo visual merchandising, y usé esa bolsa todo el año que estuve ahí.

    Recuerdo también que en 2022, hubo una visita de Estado, y en Reforma pusieron estos pendones con la bandera de México. Yo estaba con un amigo, bajé uno y le dije que me gustaría hacer una bolsa con eso. Nunca la hice porque la lona se me hacía demasiado bonita.

    Y pues nada, lo de la basura electoral vino un poco de ahí. En otros temporadas electorales habían usado menos lona de PVC y más un plástico ligero, como el que usan para anuncios de departamentos o edificios. Pero yo empecé a notar que la propaganda había cambiado de material. Como me interesa mucho la política y siempre trato de estar al día con lo que pasa, además de que me encanta observar la ciudad, empecé a fijarme muchísimo en eso.

    Soy muy observador, y justo en ese ejercicio de observar la ciudad me encontré con que la propaganda ahora era un material mucho más grueso, menos biodegradable y con mayor tiempo de degradación. Lo platicaba con mis amigos porque de verdad me impactó ver todo ese display de material.

    También coincidió con que yo acababa de dejar una empresa donde trabajaba. Había entrado a otra donde me iban a pagar más, pero no me gustó el equipo. Entonces desde 2023 yo ya venía pensando que quería hacer una marca … algo que construyera con mis propias manos.

    Yo ya había tenido una marca que se llamaba MPC, enfocada en streetwear y ropa genderless. Después la dejé. Yo había entrado a trabajar en Visual desde 2017 y me quedé ahí cinco años, pero llegó un momento donde pensé: ‘ok, ya no quiero seguir trabajando para empresas de visual merchandising, quiero hacer un proyecto propio’.

    En aquel momento eran las elecciones, yo me salgo del trabajo y al mismo tiempo empieza todo el despliegue de publicidad electoral. Ahí empecé a razonar sobre el material y sobre la cantidad absurda de propaganda que había en la ciudad.

    Un día fui a comer con mis amigos a Tlatelolco y, mientras platicábamos, conecté todas mis ideas. Les dije: ‘ya sé qué voy a hacer, voy a hacer bolsas con las lonas’. Ellos me dijeron que estaría increíble. Ese mismo día empezamos a documentar todo, tomamos fotos, bajé mis primeras tres lonas y de ahí empecé a hacer las muestras.

    Sabemos que las lonas están hechas de policloruro de vinilo––un material super contaminante––no obstante, tu mensaje sobre convertir materiales de desecho en objetos de mayor calidad es fabuloso. Me podrías hablar un poco sobre cómo es trabajar con un material tan rígido y sus desafíos que implica convertirlo en algo funcional. 

    Trato el material como si fuera piel. Tuve que investigar técnicas de marroquinería. Me puse a ver videos en YouTube de cómo se producen en Louis Vuitton, cómo hacen el Birkin de Hermès y también cómo restauran esos bolsos. Entonces de ahí fui aprendiendo y tomando técnicas para poder trabajar este material.

    Mizael Perea convierte la propaganda electoral en bolsos altamente chic
    Cortesía

    Parte de la primera colección–– la de elecciones––son tote bags. Me interesaba mucho trabajar esa silueta porque es una bolsa muy llevable: te cabe todo, la puedes llevar a cualquier lado. Y también quería que se vieran los rostros de los políticos para yo mismo identificar quién era, de qué partido y qué proponían. Eso también forma parte de la colección.

    La verdad es que la lona se me ha hecho un material muy lindo. Como que tuve un despertar. Para algunos artistas la pintura es el medio, para otros la escultura, y yo encontré que la lona de PVC ahora es mi medio y con ella me estoy expresando.

    Note también que posees un gusto exquisito en moda. Varios de tus bolsos ciertamente están inspirados en siluetas icónicas como la Saddlebag de John Galliano hasta la Baguette de Fendi, e incluso la Birkin de Hérmes,  ¿por qué decidiste usar estos clásicos de lujo como base de tus diseños? 

    Tiene que ver con esta división social que existe. Yo estuve trabajando cinco años en empresas y nunca tuve realmente el acceso o el dinero para comprar uno de esos bolsos que me gustan muchísimo. Entonces también lo hago para que la gente tenga acceso al lujo.

    En cuanto a la ropa, ¿cómo logras volver ponible un material tan incómodo como las lonas? ¿Existe un proceso técnico para suavizarlo? 

    Yo estudié diseño de modas, entonces siempre he tenido esa inquietud de diseñar ropa. Son prendas más statement. No son tan llevaderas por el tipo de material. Lo que hago es forrarlas con algodón por dentro para que la piel transpire más, pero también es descubrir el material porque realmente todavía no sé completamente cómo va a reaccionar.

    En ese proceso he encontrado ciertas técnicas. Por ejemplo, entretelar el material para hacerlo más grueso y que tenga más resistencia, porque la lona tiende a craquelarse dependiendo del grosor.

    Por ejemplo, el vestido de Elba Esther Gordillo surgió porque me invitaron a un desfile cuyo tema era la educación en México. Entonces cuando me dijeron ‘educación en México’, yo sabía que tenía que hacer algo político y que tenía que usar lona PVC.

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    Cortesía

    Pensé que el personaje más político relacionado con la educación en México era Elba Esther Gordillo. Entonces hice este vestido con una silueta en una sola pieza. También me gustan muchísimo los sesenta, entonces el vestido tiene un poco de esa estética sixties.

    El vestido lo presenté en el MUAC. Me invitaron a una pop-up de Las Brillantinas, que hacen actividades ahí en el museo. Una de las actividades de cierre era el desfile y, si no me equivoco, era la tercera edición. Entonces me pareció increíble porque fue mi primera participación.

    También estaba inspirado en vestidos de noche. Para se diseño tome referencia de un vestido de Victoria Beckham de Dolce & Gabbana del 2003, que usó en los MTV junto a David Beckham. Entonces yo hice como una adaptación para que al frente se viera el rostro de Claudia Sheinbaum de una forma muy gráfica y visual.

    Descubrí que en el Código Penal de la Ciudad de México, no está sancionado retirar este tipo de publicidad––aunque muchos tememos ser descubiertos––sin embargo, ¿alguna vez te has metido en problemas por retirar alguna pancarta? 

    Estuve investigando sobre eso cuando empecé a recolectarlas; leyendo artículos de otros periodistas y me di cuenta de que había un tema de corrupción ahí: inflaban los precios de las impresiones y se quedaban con cierta parte.

    Cerca de mi casa estuve limpiando puentes peatonales donde las lonas estaban cortadas a la mitad y se veía horrible. O estaban hechas rollitos abajo del puente para que luego se las llevara el camión recolector. Entonces ahí tuve acercamiento con la gente. Algunas personas solo nos observaban y otras sí nos preguntaban qué estábamos haciendo.

    Había un señor de la tercera edad que decía algo como: ‘¿cómo es posible que estén haciendo toda esta basura en vez de invertir en infraestructura?’. Decía que hubiera estado mejor tapar baches o poner iluminación, aunque le pusieran la cara del político.

    Mizael Perea convierte la propaganda electoral en bolsos altamente chic
    Cortesía

    Sí tuve algunos conflictos. Una vez estábamos quitando unas lonas en una cancha de fútbol y salió una señora desde su ventana a gritarnos que por qué las quitábamos y que iba a llamar a la policía. Entonces le dije que bajara y podíamos hablar. Ella nos contó que había hecho un trato con una casa de partido: ella cuidaba la publicidad y, si ganaban, le prometían iluminación, seguridad y limpieza para el parque. Al final las devolvimos.

    También había unos policías comiendo cerca, entonces me acerqué a hablar con ellos. Nos explicaron que, legalmente, si eres funcionario público y retiras propaganda política sí existe una sanción económica establecida. Pero como ciudadano realmente no hay una multa específica.

    Entonces descubrí también esa parte legal. Y me acuerdo mucho que yo usaba el término ‘basura electoral’, que viene de Greenpeace. Pero un policía me dijo algo muy interesante: ‘ahorita todavía es publicidad; cuando termine la campaña se convierte en basura electoral’.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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