¿Estamos viviendo bajo el dominio del Brat Summer?
Imagina que un color, sea tan arrebatador e influyente hasta las esferas políticas (Kamala Harris, el más reciente ejemplo), que son convencidas y auxiliadas por su hipnotizante potencial que cautiva a las masas. El alucinante slime verde ‘Brat’ ha constituido una influencia cultural que va más allá de ser un crédulo miembro del Pantone. Arraigado y confabulado por la artista británica, Charlie XCX, al definir este color y nombre a su más reciente álbum, produjo intencionalmente, un nuevo sinónimo altamente fosforescente que naturaliza lo genial.
El término es primordialmente referido a una feminidad transgresora, a una autoaceptación imperfecta y caótica – lucir un salvajismo que tanto se reserva por el conservadurismo reinante. Esta radical asociación que ha convencido a la mayoría por no solo usar el color, sino, fomentar un comportamiento deliberado atrae el interés de lupas creativas (revisa los looks de Gucci Spring 2025, para corroborar la suposición). Este distintivo es un lenguaje, que fácilmente puede ser aprendido e imitarlo, debido a su rápida asociación en la vida real y la positiva confidencia que ofrece.

Su origen se procreo en el estudio artístico Special Offer Inc. Brent David Freaney reveló para CNN, que pasaron meses discutiendo la verdosa sombra, fabricando más de 500 opciones y eligiendo aquel ‘Brat’ . Una batalla de cuál matiz sería la más adecuada para la ‘Bratosfera’ – un término acuñado por Charli. La inspiración provino de objetos comunes que encuentras en la calle. Freaney señalo que tomaba fotos a su paso y al hacer uso de Photoshop, elaborando las muestras, argumentando que no querían algo demasiado convencional: “pensemos de este modo: elijamos algo que parezca realmente desagradable”.
Si observamos detenidamente, el color, es un elemento que forja la atención de los consumidores. La insaciable personificación del ser humano, requiere de componentes que expresen su identidad; utilizarlo para dar un mensaje. La viralidad que emana, se conecta con un estilo de vida deliberadamente flemático, tal como sucede en los coléricos veranos. Su rebelde consistencia, provoca una menor seriedad a los problemas y dejar de preocuparte por el juicio ajeno. Esta energía que habita y deshabita la mente, reclama una posición permanente. Sabes que no te encuentras en la mejor posición sentimental o económica, aun así, no lo ocultas con la limpia falsedad que orbicula en internet.
Posiblemente, la aprobación de comportamientos que son referentes de lo ‘vulgar’ no atraiga a todos, aunque la mayoría perteneciente a las nuevas generaciones, autoriza un desenfreno libertador. ‘Brat’ es un contradictorio ideal. Te diviertes a pesar de asfixiarte en el incendio. Quizás, el bruto sobreuso, ha transformado a una bárbara campaña de marketing en algo tan educativamente aburrido. Ahora, el fenómeno se relaciona con un capitalismo que añora servir al cliente y ser auténticamente leales a la compañía. Ese relajo de una sublevación relajada, no exige una seriedad tan godín.
Es una respuesta ante la normalidad, es tomar el control personal que fue arrebatado por lo siempre correcto por seguir. El verano necesita autonomía. La propia Charlie te señala lo que se necesita para Brat Summer: “puede ser bastante lujoso, pero también puede ser una bazofia. Sólo un paquete de cigarrillos, un encendedor Bic y una camiseta blanca con tiras. Sin sujetador. Eso es todo lo que necesitas”.
Brat engloba todo lo que existe y lo que no existe. Se educado, empoderado, natural y volátil en una limada pixeleada mentalidad. Punto.




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