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Esto es lo que le pasa al cuerpo si no duermes, al menos, 7 horas diarias

Cuando hablamos de buenos hábitos para nuestro cuerpo, inmediatamente, los relacionamos con una buena alimentación, actividad física o recreativa y cuidado personal: llámese masajes, mascarillas, exfoliación. Sin embargo, diversos problemas de saludad se derivan de una actividad importantísima para el cuerpo: el sueño. Durante este periodo de relajación -y necesidad biológica del cuerpo-, se regeneran tejidos como la piel, órganos internos, los músculos de todo el cuero se relajan y nuestro cerebro procesa y almacena toda la información del día.

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Fotografía: Willy Vanderperre

Dormir poco es una complicación grave. El exceso de estrés, problemas de insomnio, las condiciones no aptas para dormir y diversos trastornos que impiden que el sueño se logre, alteran las funciones del organismo dando pie a consecuencias sobre la salud y, por ende, reduciendo la esperanza de vida. Dormir mal influye, de manera directa, en la concentración del cerebro durante el día, así como en el estado de ánimo y en metabolismo. El ciclo del sueño, por supuesto, permea alterando el reloj biológico; alentando nuestro proceso digestivo.

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    Fotografía: Getty Images

    CEREBRO INACTIVO

    Un cerebro cansado responde de manera lenta. Dormir poco genera torpeza mental: las actividades se vuelven pausadas y la energía del cuerpo disminuye causando un bajo rendimiento. Cuando no dormimos lo suficiente, -recomendable 7 horas de sueño efectivo- perdemos agilidad, concentración y atención, tanto visual como cerebral.

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    DAÑOS INTERNOS

    Los trastornos del sueño, con el tiempo, pueden cobrar factura que van de la obesidad a problemas cardiovasculares. Por supuesto, en problemas serios del sueño, las posibilidades de sufrir hipertensión aumentan considerablemente. Asimismo, cuando el sueño se torna interrumpido o las jornadas disminuyen a menos de 6 horas diarias, las defensas recienten este proceso. Nos volvemos débiles y propensos a contraer infecciones virales.

    Es importante que las horas de sueño sean efectivas teniendo en cuenta que las condiciones sean óptimas para dormir: poca iluminación, buena temperatura, aislamiento de ruidos externos y, por supuesto, una buena cama que permita un total descanso.