Frida Kahlo vuelve a hacer historia: su autorretrato se vende por 54.7 millones de dólares

Frida Kahlo vuelve a hacer historia: su autorretrato se vende por 54.7 millones de dólares

Mientras el país continúa festejando el triunfo de Fátima Bosch––incluso la presidenta Claudia Sheinbaum la felicitó esta mañana–––otra mexicana también acaba de hacer historia. El autorretrato “El sueño (La cama)” de Frida Kahlo se vendió por 54.7 millones de dólares en una subasta de Sotheby’s en Manhattan. 

La enigmática pintura muestra aparece Kahlo dormida en una cama de dosel, envuelta en una sábana amarilla llena de hojas y con un esqueleto de papel mache sonriéndole desde arriba, revelando su relación con la vida, la muerte y su propio cuerpo. “El sueño” fue creado en 1940, un año turbulento dentro de la caótica vida de la artista, quien pocas veces encontraba paz entre un matrimonio tormentoso y el dolor crónico de sus lesiones.

Muy pocas obras de Kahlo han circulado en el mercado del arte desde que en 1984 el gobierno mexicano declaró su producción como monumento artístico, prohibiendo la exportación de cualquier pieza que estuviera en México en ese momento. Su récord anterior lo había marcado hace cuatro años con Diego y yo (1949), vendida en 34.9 millones de dólares.

Frida Kahlo vuelve a hacer historia: su autorretrato se vende por 54.7 millones de dólares
 “El sueño (La cama)”, Banco de México- Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, Mexico,

Sotheby’s no identificó al actual propietario de El sueño en el catálogo; únicamente mencionó que la pintura permaneció en una colección privada durante 45 años.

El cuadro plasma una escena surrealista que confronta la fragilidad humana y el temor hacia la muerte, inspirada directamente en la vida de Kahlo. No obstante, se incorporan elementos propios de su dormitorio: el esqueleto––conocido como Judas––colgaba sobre su cama, ese refugio y prisión  durante sus múltiples enfermedades: la recuperación tras la poliomielitis y, más tarde, la larguísima convalecencia del accidente que, a los 18 años, le destrozó la columna, las costillas, la pelvis y la pierna, atravesándola con un pasamanos metálico. Diego Rivera bromeaba llamándolo “el amante de Frida”.

El historiador Luis Martín Lozano, autor del ensayo para Sotheby’s, afirmó que los petardos atados al esqueleto sugieren “la intención de Kahlo de señalar un tránsito entre dimensiones: entre la realidad y el sueño, la vida y la muerte”.

La obra nace desde una sensibilidad mexicana: un contraste poderoso que demuestra que a la muerte no hay que temerle, sino enfrentarla.



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