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Germán Bracco, Alejandro Puente y Paco Rueda, growing up!

Fotografiados por Alejandro Córdova. Grooming: LAB Series. Maquillaje y peinado: Pamela Arellano.

Un día antes de la cita para esta entrevista y sesión de fotos depuramos en el chat grupal de BADHOMBRE al crew porque entre cuatro talentos, tres personas de grooming, dos PR’s, un fotógrafo, dos personas de video, un Juan Pablo Jim y este entrevistador, íbamos a tener un backstage caótico. Nos conocemos. Poco nos había dicho Daniel de la agencia Talent on the Road que los tres actores de La Sociedad de Los Poetas Muertos que acompañarían a Alfonso Herrera en esta edición eran suficiente dinamita para un sábado por la mañana. Germán Bracco, Alejandro Puente y el incendiario Paco Rueda se sentaron al mismo tiempo para esta entrevista en la que, además de balconearse en todo, hablaron del inevitable cambio que la obra de teatro ejerció en sus vidas y aún jóvenes carreras.

Para empezar llegaron al mismo tiempo: Germán y Paco todo el tiempo discutiendo junto al rack sobre sus looks para las fotos y Alejandro, más serio, haciéndoles segunda con su cara de villano –idéntica a la de Michael Fassbender como infiltrado en Bastardos sin Gloria. Luego, a la mitad de las fotos de Poncho, el relajo que se traían en el backstage escaló a hablar de si a nosotros los incautos nos gusta el teatro, rutinas de cuidados, especiales de Netflix y las piezas de ropa que querrían llevarse consigo del shoot. Paco es claramente el fire-starter. Mientras le daban los últimos toques a su pelo antes de fotografiarlo, salió a relucir que, con bigote es irreconocible. ¿Se acuerdan de Raúl, el hermano de la Chiquis Corcuera de Natasha Dupeyron en La Casa de las Flores? Paco Rueda.
La camaradería trasciende su rango de edad –que va de los 20 a los 27- bromeando y troleando todo el tiempo a Alfonso, que se ha convertido en su sensei a lo largo de 150+ representaciones de La Sociedad de Los Poetas Muertos. Empezamos hablando al respecto.

Germán usa una chamarra ASOS, suéter y pantalones H&M y botas Paruno disponibles en The Box Club. Paco usa una chamarra y zapatos Louis Vuitton, y sus propios jeans, tshirt y reloj. Alejandro usa un traje de El Ganso disponible en The Box Club, un suéter Louis Vuitton y zapatos Salvatore Ferragamo.

¿En qué les cambió la vida La Sociedad de Los Poetas Muertos? ¿Sí les cambió algo? ¿Se volvieron más inteligentes, más sensibles?

Germán Bracco: Sí, hay algo que te cambia de un proyecto como este. Hemos hecho amigos increíbles, de hecho somos como una familia. Yo aprendí a ser más consciente y estar más concentrado en lo que mi trabajo respecta y poder darme cuenta que no todo depende de ti.
Paco Rueda: Yo creo que a mí me cambió un poco la conciencia sobre tener que vivir el aquí y el ahora.

¿Les da miedo envejecer?
GB: Al contrario, a mí me gustaría saber cómo soy y crecer con cada experiencia, tener sabiduría. Me gustaría saber qué tan alto puedo llegar en esos ámbitos en la vida.
PR: A mí me da miedo ser un tonto cuando sea viejo. Eso sí me da mucho miedo, pero sé que para no serlo tienes que vivir mucho y cambiar a través de eso.

(Es un gran punto el de Paco, pero en mi obtusa mente, imagino que hacer teatro puede convertirse en algo tedioso y sistemático que sólo puede enseñarte tantas cosas. Yo no lo sé, pero ellos lo viven tres noches a la semana y en un punto tan crítico de su camino a la adultez, algo debe haberles enseñado.)

PR: Sí puede ser todo eso, pero también es lo mejor pagado y, lo más importante es que es que es un instante de realidad ficticia. El teatro está vivo, aunque lo hagas mil veces. Hoy no eres la misma persona que el lunes pasado y has vivido cosas distintas que por supuesto pones al servicio del trabajo. Claro, hay una línea dramática muy clara, pero en mi caso sí es difícil hacer cinco funciones a la semana, en fin de semana, pero cuando me doy cuenta que suceden momentos en escena, que sabes que estás pasando el mensaje claro y directo al espectador y le cambias la vida por 10 minutos, sabes porqué estás haciendo teatro.
GB: Sí se convierte en un loop extraño estar trabajando con las mismas personas en el mismo lugar, pero al mismo tiempo cuando estás ahí, viendo a la gente, sabiendo que están teniendo un momento único en su vida aunque tú lo hayas hecho 800 veces, te das cuenta que vale mucho la pena. El teatro es esta cosa que depende de resolver cosas como actor en escena que no pueden resolver los técnicos si algo sale mal. Hay mucha intimidad con una barrera rota con el público que también hace un bond increíble. Nunca haces una función exactamente igual a la otra.
Alejandro Puente: Sí es muy difícil. Cuando haces una representación 150 es más difícil que la número 1 porque aunque te sabes la escena y sabes qué va a pasar después y que el público va a reaccionar de cierta manera en algunos momentos, la 150 requiere de otras cosas, como aprender a disfrutar como si fuera la primera semana y a estar siempre curioso de lo que yo encuentro de mí en mi personaje. La representación 150 es más difícil, pero es más bonita y tiene muchas más recompensas.
PR: Eso y el músculo actoral que te enseña a resolver problemas en escena mucho mejor, también con otras herramientas y darte cuenta que es más importante el otro o aprender a medirte. Definitivo te enseña a madurar.

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Germán usa un suéter y pantalones H&M. Paco usa un total look Tommy Hilfiger y su propio reloj. Alfonso usa una camisa de El Ganso y jeans de Acne Studios. Alejandro usa una chamarra de El Ganso, una sudadera de TommyxLewis Tommy Hilfiger y pantalones H&M.

Todo esto suena a que un grupo de jóvenes en una olla de presión como esta solamente pueden sucumbir al profesionalismo que también los empuja a ser mejores personas fuera del montaje, de alguna manera. ¿Qué tan correcto es esto?
PR: Al fin de cuentas sí pasa. Las palabras tienen un peso, como dice la obra. Las ideas y las palabras pueden cambiar al mundo…
GB: Yo creo que nos cambió desde el momento en que lo leímos. La primera vez que leímos juntos la obra fue fuertísimo para todos y luego en el montaje fue más fuerte aún. Lo que tú ves hoy en escena es el resultado de no solamente nosotros encontrándonos con esto, sino de nosotros dejándonos que nos cambie para que podamos honestamente decirle al mundo “sí, las ideas y las palabras pueden cambiar al mundo, háganlo”.
PR: Yo lo veo así como que el mismo mensaje que a ti te resuena, que para mí es estar vivo y presente, es el mismo mensaje que sabes que tienen todos tus compañeros y sabes que todos están tratando de mandarlo al público y ahí explota esta energía dentro del teatro.

¿Y qué harán con tanto futuro habiendo pasado por este filtro teatral con un guión de por sí supeditado a su condición de jóvenes conociendo los modos de la vida? Asumo que todos quieren seguir siendo actores. ¿O alguien aquí también quiere ser piloto?
GB: Todos tenemos esperanzas de hacer proyectos cada vez más grandes e ir subiendo escalones pero al fin y al cabo lo que cuenta es el día a día. Si eso, poniendo todo mi empeño, me lleva a hacer películas o irme de viaje o internarme tres años en una escuela a aprender lo que no tengo, sé ahora que lo voy a hacer con dedicación y una mejor disposición. Más bien mi esperanza para el futuro es seguir haciendo cosas con la misma actitud y rigor con los que trato de llevar mi carrera.

Germán es el más joven de los tres. Con 20 años alterna papel con Sebastián Aguirre, otro Bad Hombre, llevándose la obra casi un poco más que cualquiera de sus compañeros –lo sé ahora con conocimiento de causa porque esta misma tarde de las fotos nos invitaron a verlos para introducirnos mejor a su mundo. Su respuesta es definitivamente la de un joven que ha aprendido que el trabajo y su constante ejercicio sólo moldean para bien el carácter ante la incertidumbre. Para Alejandro, el más reservado, es igual de personal pero con otro enfoque.

AP: A mí esta obra me dejó claro que no sólo soy actor porque me gusta estar en escena o porque me gusta estar frente a la cámara. Yo sé que soy actor porque me gusta contar historias que puedan cambiarle a alguien un momento en su vida. Planear un futuro como una carrera sería a través de contar historias que resuenen en mí o tengan cierta relevancia. No estoy diciendo con eso que deje de ser divertido hacerlo o dejar de disfrutarlo, pero quiero invertir mi energía en historias que quizá tomen mucho tiempo en llegar o no sean tan constantes, pero para mí la actuación ahora debe tener un eco.
PR: Yo decidí ser actor porque nunca había encontrado algo que hiciera el círculo perfecto para potencializar lo que estoy sintiendo y con esta obra, en este punto de mi yo como joven, aprendí en específico que lo que estoy diciendo en todo momento tiene un peso específico y tiene una fuerza para mi futuro. Ahora es como un “Paco, dedícate a lo que te tienes que dedicar: a estar vivo y a contar historias”. Ese es mi futuro.
GB: Hace poco tuvimos una campaña antidiscriminación y antibullying. Me llegaron mensajes de maestros que lo usaban en primarias, por ejemplo, para enseñarle a sus alumnos las consecuencias de discriminar en una sociedad actual en el siglo XXI y pienso que haciendo lo que a mí me hace feliz, sin esperar nada de nada, pude aportar algo y dar un mensaje de concientización para un problema que está pasando en todos lados y que por supuesto tiene solución. Aprendí que no tengo que ser un burocrático o ser un catedrático para ayudar a cambiar algo… soy un actor.

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