Cuando un zapato se vuelve objeto de debate
Cuando se trata de un zapato popular, la mayoría de las casas de lujo suele imitar el diseño y venderlo a una cifra estrafalaria. Recientemente, Jil Sander —una firma italiana minimalista— ha lanzado una nueva línea de calzado llamada “Hood”: una reinterpretación suave del mocasín.
Este zapato fue visto por primera vez en el debut de Simone Bellotti en septiembre de 2025. Una colección elogiada por recuperar tenuemente la sastrería y el clasicismo que distinguían a Jil Sander, ahora opacada por varias denuncias online que aseguran que el “Hood” es una imitación del “Wallabee”, un diseño de la empresa inglesa Clarks.

Indagando en la web, Jil Sander ofrece su versión en piel de becerro con suela de goma que elimina la curveada silueta que distingue este modelo, por 890 euros, mientras que Clarks ofrece este zapato con distintos materiales y colores —como gamuza con suela de crepé, novedad de la temporada—, con precios que rondan los 130 euros en sus diseños clásicos.
La cuenta de Instagram @Boringnotcom —reconocida por sus críticas sin filtro sobre la moda— fue de las primeras en hablar del caso. “Jil Sander ha perdido la cabeza”, exclama en un post. Varios seguidores calificaron de “patético y escandaloso” el supuesto copy-paste, mientras que otros defendieron el “minimalismo bizarro” de Bellotti. “Los comentarios negativos provienen de personas e influencers que, de todos modos, no pueden permitirse ropa de diseñador ni cobran por su “opinión”, remarca otro usuario.

Por su parte, @Quietmeasures expresó que el nombre “Hood” resulta extraño. “El nombre no describe el zapato… el producto en sí se presenta con una estética de lujo limpia y minimalista, con un diseño que elimina cualquier indicio de su referencia original”. En este caso, su origen se remonta a la Jamaica colonial.
Ciertamente, Hood parece convertirse en un objeto de debate de identidad más que en un must-have de primavera.



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