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La fiera y la fiesta: Una retrospectiva de Jean-Louis Jorge y el cine dominicano

La fiera y la fiesta: Una retrospectiva de Jean-Louis Jorge y el cine dominicano

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El cine se convierte en una ventana hacia dos realidades, una es la que ya está socialmente construida y la segunda es una vista desde la mirada del realizador cinematográfico. Ambas funcionan como un acercamiento sincero de lo que ocurre en el entorno, a veces absurdo, a veces intimista, y otras veces crudo, pero de eso se trata la realidad, de una mezcla de matices que no se puede ignorar. ¿Qué se puede hacer con ello? ¿Crítica, sátira, burla, reflexión? 

Jean-Louis Jorge se convierte en un referente del cine latinoamericano al reflejar no sólo un gusto por contar historias cargadas de fantasía y experimentación, sino que también es muestra del sacrificio y esfuerzo por el cual la cinematografía se ha tenido que abrir paso en República Dominicana a pesar del poco apoyo. Nuevamente la lucha es contra el abandono hacia la industria de las artes. 

Cortesía Calouma.

Sin embargo, la ventaja que poseen las artes fílmicas es el poder preservar las voces, mantener un legado a través de los años y resultar tan frescas como el día en que se pronunciaron y crearon las fotografías, las cintas, los relatos o escritos, en fin, cualquier muestra de que Jean-Louis Jorge realizó cine de la manera más pura y fiel que se le merece. 

La fiera y la fiesta es la nueva propuesta fílmica que traen Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas para demostrar el legado del cine y de un director que escribe, crea, monta y edita historias, no sólo las que narra a través una pantalla, sino las que se cuentan desde el otro lado del lente de la cámara; son aquellos relatos más personales que muestran lo complicado que es sacar adelante una producción en la que se deja un parte del ser, del ser director y del ser humano (dominicano). 

Son las propias palabras de Laura Amelia y de Israel en las que se siguen contando quién fue Jean-Louis Jorge y quién sigue siendo al día de hoy. Y es que muchas veces se llega a conocer más a una persona a través de la mirada de otros, pues es en ellos en donde se refleja la inspiración, la herencia del amor por el cine y las enseñanzas humanitarias que implica manejar este arte. 

Para llevar a cabo esta película se requirió de un trabajo arduo de investigación. Revisión de archivos audiovisuales, entrevistas, análisis de fotografías y diarios personales, un sin fin de evidencia del trabajo de Jorge. Por un lado existe el trabajo técnico de Israel: respetar las reglas del cine, las que ya existían y las que impuso Jean-Louis. Mientras que Laura, impregnó la esencia de la persona que fue su tío, pues no sólo conoció sobre él , sino que ella misma se erigió hacia algo más afectivo, tal vez hacia el entendido de que ellos no construyen películas, sino que las películas los construyen a ellos.

Poster promocional de “La fiera y la fiesta”. Cortesía Calouma.

Canónicamente los filmes llevan un proceso el cual es casi sagrado para cualquier realizador porque implica una organización, una fórmula hacia el éxito. Luis Ospina, compañero de Jean-Louis, quien también es un apasionado del cine (más del documentalista), resalta la importancia de otorgarle a la película la libertad de construir su propio camino, pues es como sucede en la realidad, la realidad se dirige sola, nadie la controla. 

Es por esa razón que incluso sujetos ajenos a las producciones cambian tanto la intención original de una película que le llegan a dar otro sentido, incluso uno más excitante que el original. Eso sucedió con Geralidine Chaplin, quien llegó a inspirar tanto a Amelia y a Israel que modificaron su adaptación de la novela Dólares de Arena para crear una nueva lógica en la que Chaplin es la protagonista.

Un motivo más por el cual el nombre de Jean-Louis figura en lo que ha sido el cine latinoamericano es por su retrato de la cotidianidad en la que él vivió. ¿Los artistas deben desprender su vida de sus obras? Para él, más que una libertad creativa parecía una necesidad, la de no olvidar los pasos que se han dado. En sus filmes mostraba escenarios de show de baile y teatro -referencias a su trabajo en el montaje de espectáculos-, aquello que le permitió crecer como director mientras hacía crecer el cine en República Dominicana. 

Los realizadores cinematográficos se desafían a sí mismos para llegar al punto sobre qué es lo que quieren mostrar en pantalla; las ideas son infinitas y casi siempre están entrelazadas. Amelia e Israel entienden y defienden que la intención de su película, y de cualquier otro proyecto, debe atravesar por el cambio y la evolución, tomar otro rumbo y ser todavía mejor, primero para ellos como directores, pues así lo será para los espectadores. Retomar las ideas y filosofía de Jean-Louis no sólo funcionó para inspirarlos, también se convirtió en un director más de la película; para Amelia, Israel y todo el crew el numen de Jean-Louis estuvo presente en todo momento, el respeto hacia su forma de entender el cine fue lo que dio principio y fin a La feria y a la fiesta. 

Este filme se puede ver como un homenaje a Jean-Louis, o como una necesidad de que él siga creando incluso después de haber trascendido, o también  como la preservación de una “corriente cinematográfica” que en momento propuso. Lo cierto es que lo que los directores quieren dejar a la audiencia es el conocimiento de que toda la experiencia de ver una película, desde ir a la sala hasta la más pequeña reflexión sobre lo que ven en pantalla es gracias a Jean-Louis. Su energía estuvo desde las primeras propuestas para realizar la cinta, estuvo durante el rodaje y la captura de archivos, e incluso estuvo en los aplausos de todo aquel que disfruta de ello. 

La memoria de Jean-Louis no empieza ni termina con él, todo se trata de la inspiración. Su historia nace desde antes, en el contacto y estudio que mantuvo con las doctrinas europeas, y continúa con las propuestas de las nuevas generaciones de cineastas que se sienten infundidas por su trabajo. Amelia e Israel mantuvieron su nombre en la película como una forma de crear arte y expresar su propósito; sea cual sea la intención de la película, ser documentalista o de ficción se crea para entretener, difundir una ideología, defender a un grupo social, ser medio de denuncia y crítica, mostrar la realidad, o por el simplemente gusto de hacer cine. 

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