La guía básica sobre cómo mantener en buen estado la ropa
Parte importante del estilo de cada persona es mantener en buen estado la ropa, sea cual sea la intención del look, el lugar y las tendencias. Procurar el cuidado de cada prenda y accesorio, desde los calcetines, zapatos, tenis, jeans o gafas, es vital para tener una apariencia pulida, lo que visualmente se traduce en una persona cuidadosa con sus pertenencias, su imagen y que se ve reflejado en otros ámbitos de su vida como por ejemplo, los buenos hábitos.
Es por todo esto, que aquí te traemos la guía básica sobre cómo mantener en buen estado la ropa.
¿Por qué es importante mantener la ropa en buen estado?
El cuidado de la ropa es una de las cosas que puede pasar desapercibida, pero no para aquellos ojos, entrenados, que fácilmente se darán cuenta cuando la tela, por ejemplo del denim, esté desgastada o cuando las fibras del suéter se agrandan. La ropa en buenas condiciones siempre resaltará del resto, pues siempre reflejará un estilo de vida de cuidado en todos los ámbitos.
Desde el momento en que adquirimos una prenda, ya sea nueva o de segunda mano, obtenemos también la responsabilidad de darle un buen uso, primero por estética y después, por un asunto económico. Pues la ropa que mejor se cuida, tiende a rendir más tiempo, evitando requerir de más prendas por un largo periodo.
¿Cómo mantener su buen estado?
Para entrar de lleno en la parte de cuidados, debemos de considerar varios factores como por ejemplo, saber de qué está hecha la prenda. Esto lo sabremos al leer con atención la información contenida en las etiquetas de la prenda, donde además, aparecerán los cuidados específicos en cuanto a temperatura del agua, secado, exposición al sol y hasta planchado.
Independientemente de las especificaciones de las etiquetas, recopilamos los hábitos más generales que encontramos en Internet. Estos pueden ser de utilidad para empezar a cuidar tu ropa (si es que no lo haces), pero si ya lo practicabas, puedes tomarte uno que otro dato nuevo.


Lavado
Respecto al lavado, debemos considerar separar las prendas por colores: blanca, oscura y de color; o cualquier otro sistema de separación que mejor te convenga al momento de usar la lavadora. Esto es imprescindible para que no se mezclen los colores y manchen o decoloren otras prendas.
Dependiendo el tipo de lavadora que se poseas, por ley o costumbre, las prendas delicadas como suéteres; hechas de lino, seda o cualquier otra tela, se deben lavar a mano.
Por otra parte, para preservar el color de la ropa, es recomendable lavar y secar la ropa con estampados y de color al revés, esto para evitar que se pierdan los gráficos. Asimismo para el proceso de planchado.
El lavado excesivo de la ropa, no es del todo bueno, por ejemplo, en los jeans, no se recomienda de manera frecuente, pues de lo contrario, su tela suele desgastarse y decolorarse, haciéndolos ver viejos.
Secado
Algunas prendas no son aptas para la secadora, porque el calor que emite, durante el proceso, será perjudicial para la tela, dañando el color y la textura. En su lugar, se recomienda secar a la sombra.
Por otro lado, exprimir la ropa no es recomendable en casi ninguna prenda, pues eso resulta perjudicial para los textiles. Los hace holgados, desgastados, además de dañar el color.
Tendido
Lo recomendable es buscar los pliegues de la ropa para colocar las pinzas: Axilas en camisetas y en la ingle de los pantalones, de esta manera evitaremos deformaciones.
La hora en la que tendemos la ropa también importa. Por ejemplo, si se tiene un lugar al aire libre, el mejor horario en el que se puede tender, es por la mañana y quitar la ropa cuando el Sol esté en su punto más alto (entre las 13:00 y las 16:00 horas).
Un tip que puede ser un aliado, es colocar la ropa en los ganchos para que conserve su forma.
Doblado
Por absurdo que parezca, doblar la ropa a tiempo puede ser una buena opción, pero ¡ojo! no toda se dobla y no toda va a los ganchos. Así, no es aconsejable que las prendas tejidas o de punto, vayan en ganchos, pues la parte de los hombros podría resultar dañada.
Las que definitivamente sí se colocan en este tipo de perchas, son las prendas más delicadas como las camisas, los pantalones chinos, jeans y trajes, eso sí, con ganchos acolchados o de madera que respeten la forma de los hombros.
Doblar la ropa secada con el calor del Sol resulta efectivo para aquellos que no les gusta planchar, pues cuando llegue el momento de utilizarla, tendrá las mínimas arrugas.
Referencias



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