La temporada del ‘Book Guy Summer’
Brat summer, Diet Pepsi summer … ¿qué más? Este verano 2024, se ha remarcado por exponer nuevos modos de vida altamente radicales y sosegados, que rescaten ciertas estéticas del pasado. El calor ha ostentado su postura anti- monótona, prefiriendo irradiar con sus rayos, una mayor individualidad en la sociedad. Es un llamado a manifestar tu intimidada personalidad y coincidir en preferencias con los demás, tratando de realzar un ameno y fundido esparcimiento. Internet propulsa reflexiones acerca del rompecabezas que constantemente tiende a despatarrarse con las interesantes complejidades sociales que adaptamos de un optimismo Pop.
La intelectualidad es burlada y mofaba por la heterosexualidad, al grado de nombrar a los amantes de los libros, como seres erróneos. Una erudita, filósofica mente, es rechazada por un espíritu masoquista. Subsecuentemente, leer romance, es una tendencia, no un hábito masculino y erróneamente, retrasa un progresismo académico. Regresar el tiempo, no es una idea tan irracional. Con un flash, es posible traficar el conocimiento. Joseph Quinn, uno de los tantos It-boys que arrebatan suspiros con su hermosa voluptuosidad y carisma, provoca una imperativa atracción. No hay alguna desatinada resistencia, que quite el interés colectivo a su persona.

A lado de Ebon Moss-Bachrach, degustando martinis, negronis, cigarrillos y mariscos en una ardorosa tarde londinense- ¿esto es una divinidad realista de Call Me by Your Name? No hay rebeldía tan Y2K o punk, solamente, es una sofisticada amenidad veraniega. Esta predilección es llamada ‘book guy summer’. Broncearte y tomar el sol, bajo páginas llenas de versos líricos, es un paraíso literario que añoran hacer realidad aquellos tableros de Pinterest y guardados de Instagram. Estos chicos se vuelven más atractivos al acarrear una tote bag, incrementando su musculatura, al envolverse en una ligereza idónea para su alimentación didáctica.
La brutalidad hueca con la que se tiende a señalar a las celebridades de realities y artistas de Hollywood – esa superficialidad que ambas partes critican – alteran la concepción universal del ser humano, quien se involucra en una explotación cinematográfica. La atracción por descubrir qué obras literarias son sus favoritas y percatarnos que este hábito de buen gusto, han creado clubs de lectura, mismos que sus fanáticos apoyan o simplemente, acceden a obtener al notar que Jacob Elordi o Austin Butler, se pasean tenuemente con un libro – incinerando un modernista espíritu bohemio.

Es ardiente la metamorfosis que inculca una simplicidad poética y estima el atractivo interno de los hombres. Con un libro puedes aprender, soñar, imaginar o distraerte. La preconcebida guapura, asimismo, incrementa la venta de suspirantes papiros. Es un beneficio estéticamente pulcro. El incidente apego ‘book guy summer’ no debería ser momentánea, es una lucha silenciosa que ama propagar el saber y la razón, simpatizándolo con la normalidad. A veces, requerimos la lujuria, para modificar supersticiones y normalizar practicas lucrativas.



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