Las playeras usadas son un nuevo lujo
Desde Paul Mescal hasta Alexander Skarsgård, los novios de internet están descubriendo un nuevo universo de lujo inesperado: el de las playeras usadas (muy, muy usadas). Cannes fue una de las pasarelas informales donde esta nueva obsesión tomó forma: ropa usada, con historia, con cicatrices del tiempo… y con etiqueta de lujo.
Quizá todo este reciente revuelo se lo debamos a Harry Lambert, quien en un movimiento brillante vistió a Skarsgård con una camiseta vintage proveniente de una tienda del sur de Londres. Un lugar especializado en abastecer a un público muy específico: fanáticos de la ropa vieja, viral, cargada de nostalgia y humor, pero con un precio que la eleva a la categoría de objeto de deseo. Hablamos de camisetas originales de giras de los años 70 y 80, diseños irónicos con un guiño sexual de los 90, y eslóganes del 2000 que difícilmente encontrarías en los bazares tradicionales.

¿Quién habría imaginado ver una camiseta genuinamente desgastada, con pliegues marcados en el cuello y rastros de sudor acumulados durante más de 15 años, desfilando sobre la alfombra roja de Cannes? Pero ahí estaba. Y lo más impactante no es solo la imagen, sino el fenómeno que la respalda: personas ahorrando semanas de sueldo para hacerse con playeras usadas que, para algunos, puede parecer común… pero que para otros es una pieza únicas entre millones.



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