Los escandalosos herederos que inspiraron The House of Guinness
Un nuevo drama de época llega a Netflix: House of Guinness. Así es, hablamos de la vida privilegiada de los cuatros herederos de la fortuna cervecera más grande de Irlanda en el siglo XIX. Una historia envuelta en traiciones, herencias y escándalos que forjaron un legado desbordado de espuma.
La serie, creada por Steven Knight––el mismo detrás de Peaky Blinders–– ofrece una perspectiva oscura y llena de fricción jugosa que nos invita a saborear el gusto de la ambición.
“Arthur Guinness tenía tan solo 34 años cuando firmó el emblemático contrato de arrendamiento de Guinness por 9.000 años, en un terreno de una cervecería en desuso, el 31 de diciembre de 1759, por una renta anual de 45 libras. Fue aquí, en este terreno de cuatro acres, donde Arthur perfeccionó su arte y construyó la marca global que Guinness es hoy”, recuerda Guinness Storehouse.

Todo inicia en 1868, cuando Sir Benjamin Guinness muere. Sus herederos––Arthur, Benjamin Jr., Edward y Anne––enfrentan un problema común entre las dinastías: ¿quién tomará las riendas? Con un testamento que puso a todos de cabeza, cada hermano tenía distintas ambiciones, personalidades y sueños:
Arthur, el hijo mayor, estaba fascinado por los lujos y gastaba fortunas en terrenos, incluyendo la finca Ashford de 13,400 hectáreas. Su ambición por dejar huella, lo encaminó a incursionar en la política, siendo elegido como diputado en representación de la ciudad de Dublín en el Parlamento británico en 1876.
Benjamin, en contraste, fue considerado la oveja negra de la familia: capitán de la Guardia Montada en Inglaterra, pero en la serie es retratado como un personaje libertino atrapado en los excesos. Edward, conde de Iveagh, prefirió dirigir Guinness y a los 29 años ya era el dueño de la compañía, elevándola a niveles sin precedentes y acumulando una fortuna estimada en 100 millones de dólares en 1927. Aunque muchos lo veían como un dandi arrogante, en realidad era “un alma profundamente deseosa de aprovechar al máximo su riqueza y privilegios”.

Anne, por su parte, se alejó de las disputas familiares y se dedicó a labores benéficas.
Pero ni siquiera una dinastía tan poderosa escapó de la tragedia ni la ficción de The House of Guinness. El propio fundador tuvo 21 hijos, de los cuales 11 murieron antes de llegar a la adultez. Y la maldición siguió con sus descendientes: en 1880, Walter Edward Guinness, bisnieto de Arthur, fue asesinado en Egipto; en los años 20, Bryan Guinness vivió el escándalo de ser abandonado por su esposa, quien lo dejó por otro hombre cuyo invitado de honor en la boda fue Hitler; y en 1945, Patrick Brown, nieto de Oona Guinness, murió en un accidente automovilístico que, según se dice, inspiró la canción A Day in the Life de The Beatles.



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