¿Orinar sentado te hace menos hombre?
Algo que es imposible no escuchar toda la vida es: “¡Atínale bien a la taza de baño!”. Una molestia diaria que padecen muchos hombres al momento de orinar es dejar empapada la tapa. Todo un reto dejarla impecable … pero ¿y si mejor lo hacemos sentados?
La diferencia es clara: no empapas ni dejas todo húmedo. Ahora bien, si te atreves a decir que orinas sentado, prepárate: te dirán que eres gay o un afeminado. Se ofenden ante la idea, aunque sea una práctica más higiénica y civilizada. Preferirán salpicar alrededor e ignorar tal estigma. “Una ridiculez”, dirían los machos alfa.
¿De verdad, qué tiene de malo orinar sentado? ¿Tanto les ofende su masculinidad frágil? Sí, es grotesco hablar del tema, pero ¿no da más asco dejar tus residuos líquidos y disgustar a otros al no limpiarlo?
Claro, en baños públicos puede entenderse. Ya de por sí la higiene es lúgubre, y es lógico atender esa necesidad de manera erguida. Pero en tu casa, ¿cuál es la excusa? Quizás, muchos lo hacen para evitar dramas innecesarios o revisar TikTok con mayor serenidad. Incluso, el futbolista Messi orina sentado.
No te hace menos varonil sentarte. Honestamente … ¿Quién dijo que era sexy escuchar el rocío? Un tabú que genera un incomprensible caos, suciedad y flojera. Aparentemente, nuestro cuerpo ya viene programado: si te sientas es para defecar; si corres y abres tu cremalleras, es para orinar. ¿No sería bueno cambiar la rutina? Algunos sufren ciertos problemas de salud que les impide orinar parados, ¿los juzgarás también?
Tampoco estoy imponiendo el acto. Es una alternativa opcional y válida. Lo que trato de explicar es que si lo haces de manera sentada, no hay nada malo. Nadie quiere vivir en una pocilga. No debería provocar inseguridad. Es saludable ir en contra de los estereotipos de género (hasta cuidas tu próstata). Deberías sentirte cómodo, es un asunto privado.
¡Nadie te está mirando!



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