Cambiando realidades a través del lenguaje
En años recientes, el lenguaje igualitario e inclusivo ha cobrado popularidad gracias a las nuevas generaciones que son más conscientes sobre la importancia de su uso para expresar el pensamiento, así como construir y modificar realidades. Por lo que es importante que todos nos veamos representados en este. Gracias al taller de Trevor Project México junto con Paulina Chavira, pudimos discutir sobre la relevancia de emplear este lenguaje sobre todo, en los medios de comunicación.
Podríamos iniciar por plantearnos la pregunta: ¿la realidad se crea a partir del lenguaje? o ¿la realidad existe a priori a las palabras y por lo tanto, deben crearse a partir de ella? Sucede que todo es una simbiosis; existen aspectos de la vida que deben nombrarse por default y que aprendemos su nombre de manera normativa, mientras la misma vida evoluciona y surgen nuevas realidades a las que se les debe nombrar, por ejemplo: el no-binarismo (término relativamente nuevo), el COVID, la palabra “xadres” sin carga de género para referirse a progenitores o “mapás”, cuando hablamos de madre y padre en conjunto, alejándonos del masculino genérico.

Por la parte académica del español hay diez palabras de género neutro, por lo que surge la necesidad de expresarse en no-binarismo. Para adaptar el lenguaje igualitario e inclusivo es necesario irse desprendiendo del uso del masculino genérico, forma en la que se nos enseñó nuestra lengua y así, darle espacio en nuestro discurso a las mujeres y personas no binarias. Recordemos que el lenguaje igualitario e inclusivo es muy poderoso, pues todos cabemos en él y en la manera en la que representa al mundo sin que el sentido de las cosas se altere.
Sí, es un desafío, ya que existe una resistencia al cambio por parte de muchas instituciones, pero siempre debemos tener presente que la lengua es de quien la habla, por lo tanto, muta en el tiempo. Las reglas simplemente sirven para que exista un consenso y se establezca uniformidad en el lenguaje con le objetivo de entendernos entre nosotres, pero las reglas cambian por igual.
Asimismo, el empleo del lenguaje igualitario e inclusivo se extiende a otros idiomas. En 2019, el inglés retomó el pronombre “they” , utilizao hace aproximadamente 300 años como un intento de pronombre neutral, logrando en 2020, convertirse en la palabra del año para el diccionario Merriam-Webster. Además, APA (lineamientos para la comunicación académica clara y precisa por la American Psychological Association) recomienda el uso de “they” cuando se habla de alguien de quien desconocemos su identidad de género.

En este sentido, respetar a las personas involucra nombrarles por como elles se identifiquen, por lo que, en primer lugar, es necesario preguntarles por los pronombres (él, ella o elle, este último siendo no binario) con los que se sienta asumide. Posteriormente, podemos ir paso a pasito, siguiendo por cómo redactamos nuestros mensajes de texto y cómo nos expresamos en las redes sociales. De esta manera, se pueden ir haciendo pequeños cambios: utilizar el término “la ciudadanía” en lugar de “los ciudadanos”, “la humanidad” en vez de “el hombre”; emplear “les doy la bienvenida” y no “bienvenidos”, entre otros ejemplos sencillos.
Así, no todo se trata de poner una “e”. El lenguaje es muy rico y nos da muchísimas alternativas. Se recurre a sustituir una “a” o una “o” por una “e” o “x” para los casos de sustantivos y adjetivos variables, es decir, aquellos que tienen una forma para el femenino, el masculino y el neutro o no binario. Por ejemplo: Director, directora y directore. Lo mismo para los adjetivos que lo permitan: nuevo, nueva o nueve. Los sustantivos y adjetivos comunes en cuanto al género son aquellos que se emplean igual para todo tipo de persona sin importar su identidad de género, ejemplo: estudiante, participante, detective, cónyuge, feliz, importante, cordial, puntual, entre otros.

Todo es un proceso y no debemos tenerle miedo ni al cambio ni a equivocarnos en el transcurso. También requiere de esfuerzo, es un ejercicio mental que poco a poco se transformará en un hábito. La inclusión no es lo mismo que la accesibilidad, pero tampoco están peleados un término con el otro. Sí, usemos el lenguaje igualitario e inclusivo y si tenemos la oportunidad, también aprendamos señas o braille, que tienen que ver con la accesibilidad. Para esto, es importante mencionar que en caso de no querer utilizar la “e” para sustantivos y adjetivos neutros, es recomendable elegir la “x” en lugar del @, ya que los lectores automáticos que utilizan las personas con alguna dificultad visual no pueden leer tal signo.
Con la finalidad de hacer del uso de este lenguaje un proceso más sencillo, Trevor Project México próximamente pondrá a disposición una guía para aprender más sobre el uso del lenguaje igualitario e inclusivo.


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