Cómo depilarte las cejas para favorecer tu perfil
Si bien dicen que depilarse las cejas es considerado un deporte de riesgo para muchos, hoy en día hay hombres que deciden llevar este cuidado en su rutina facial. Ellos demuestran que la belleza masculina va ganando puntos e incluso, depilarse las cejas puede marcar la diferencia entre una mirada común y una mirada espectacular. ¿Porque no darnos esa oportunidad de presumir de unas cejas peinadas, cuidadas, con personalidad propia que a su vez reflejen higiene y estilo?
No estamos hablando de un cambio radical o de que marquemos nuestras cejas con un arco abruptamente, pero sí que al menos intentemos depilar las cejas de modo que se vean más cuidadas y así poder aprovechar y dominar nuestro tipo de rostro. Lo cierto es que, si lo probamos al menos una vez, podemos quedar felices con los resultados y ccomprobar cómo puede mejorar nuestro aspecto (e incluso, ver que nuestro rostro cambia favorablemente).

Foto: Daniel Jáuregui
Por ello, aprender a depilarse las cejas nunca está de más; quizás pueda sacarnos de un apuro.
Guía principiante para depilarse las cejas desde casa
1. Observa
Lo primero, es tratar de encontrar nuestra mejor versión, respetando la arquitectura natural de la ceja. Por ello, la cuestión es empezar de poco a poco para agarrar algo de confianza y evitar alguna complicación. Así, no necesitaremos más que una buena pinza. La mejor opción radica en aquellas con punta recta para una sujeción fácil y firme o con punta cangrejo, que facilita la visión del pelo.
2. Delimita tu zona
Una vez que lo tengamos, el siguiente paso es fijarnos en la forma natural de nuestras cejas (pueden ser más o menos arqueadas o con cierta silueta) Para ello, es necesario tener en cuenta nuestros tres puntos de referencia: el inicio, que suele coincidir con el lagrimal; el arco y punto más alto, que está a la altura del extremo externo de la pupila y la cola, que coincide con el rabillo de tu ojo, es decir, donde acaba. Todos los pelos que estén fuera de este dibujo son los que sobran y por tanto, los que deberás eliminar con la pinza.

Foto: Daniel Jáuregui
3. Marca los límites
Puedes comenzar depilando aquellos pelos más evidentes, los que no nos hacen ningún favor y que a su vez, no afectan directamente al resultado final (como el vello del entrecejo). De esta manera, empezaremos a limpiar nuestra mirada poco a poco y al mismo tiempo, podremos acostumbrarnos a utilizar las pinzas sin miedo.
Para terminar, es necesario darles forma poco a poco, sin olvidar vernos en el espejo (para saber que vamos por buen camino). Relájate y haz de este momento tuyo, pausa el proceso cada pocos segundos o si vez que algo no te convence. Aléjate del espejo y comprueba que estás siendo fiel a la forma de tus cejas, las cuales igual deben de quedar simétricas la una con la otra.
Aunque quizás sea un proceso que nos pueda dar algo de nervios, no es más que una rutina de cuidado que podemos adecuar a nuestro rostro, dándonos una mirada más espectacular y con resultados que la gente notará.

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