¿Cómo saber si eres un superhéroe para tus hijos? Ser padre en 2023
¿Los papás tienen super poderes? Una pregunta muy ingenua para los adultos, pero honesta para alguien que mira o escucha cuando su padre sale a trabajar todas las mañanas y regresa hasta muy tarde aún con tiempo para jugar o ponerle atención cuando le platica cualquier cosa.
Como cada tercer domingo de junio, en este año, el 18, celebramos a la figura masculina del hogar, a los padres, haciendo de este día la ocasión perfecta para reflexionar una de las analogías más comunes en esta fecha: la del superhéroe con la figura paterna, pero ¿es real?

La analogía del padre con el héroe
Para empezar, podremos decir que el héroe más recurrente es Superman, un hombre de otro mundo, fuerte, volador, que pone a todos a salvo antes que a él mismo y capaz de levantar todo con sus brazos o soportar todo el peso de un edificio a sus espaldas. Una imagen que va totalmente en sintonía con la idea de la masculinidad del siglo XX. Si escarbamos más en la figura de Superman, nos damos cuenta que su fragilidad sólo se muestra ante la Kryptonita, cuestión que en los padres serían los hijos.
Como podemos notar, vaya que sí tiene muchas similitudes y es por eso, que ha tenido mucho éxito, pero ¿qué tan cierto es esto en la vida real sin analogías y paralelismos?
Para esto, hay que reflexionar sobre la formación del varón desde la edad temprana, en sus primeros años de vida hasta llegar a su adolescencia. Al pequeño le enseñan a ser fuerte, a “aguantar vara” y a mostrar poco sus emociones, entre otros roles como el de proveedor de dinero y desde luego, la protección.
Hasta aquí, podríamos decir que es una situación de roles normalizada, tanto para la madre como para el padre; tareas estereotipadas bastante reductivas respecto a los quehaceres cotidianos y que realmente nadie enseña. Así, sólo se dieron cuenta de la ardua labor cuando se convirtieron en padres y los hijos crecieron y demandaron más atención.

Ser padre en el 2023
Ahora bien, la figura del padre ha sufrido cambios, lentos, pero ya perceptibles en la convivencia diaria, pues ahora los roles sociales tradicionales se han “invertido” o compartido, considerándose más aceptados, quedando no sólo en roles, sino en interacción e involucramiento. La crianza a fin de cuentas.
En el siglo XXI hemos aprendido que existen múltiples modelos de familia, mismas que son válidas siempre y cuando haya amor. Existen todas las combinaciones que se te ocurran: homoparentales, padres solteros, madres solteras y demás, lo que hace más complejo pensar en un sólo tipo de paternidad, por ejemplo, en las homoparentales que son dos hombres.
Es de hecho, el ejemplo más claro donde ser madre o padre queda fuera de los roles de género para integrarse como parte de una crianza responsable, donde cada familia debe ser responsable, saber guiar la formación de los hijos, cuestión que se ha vuelto un verdadero reto.
Volviendo al punto de comparar a los padres con un superhéroe, deja la duda: ¿Qué tipo de superhéroe? Y es aquí cuando uno debería ponerse a pensar en el padre que tuvo y el tipo de padre en el que quiera convertirse. Desde luego, dispuesto a mejorar y agradecer por lo que tuvo.

De hecho, la figura del padre en México es un poco “revuelta” y no siempre existen experiencias idílicas donde la participación y la expresión de afecto de padres a hijos haya sido la mejor, pero esto debe de cambiar y cada uno tendrá que sanar esas heridas y si es posible, restaurar los lazos con la figura paterna para no replicarlas en un futuro.
En muchos sentidos, los padres que logaran hacer un balance entre sus vidas personales, el trabajo y la crianza de los hijos, ya pueden considerarse héroes, por simple hecho de haber decidido ser padre e involucrarse en la crianza, aunque bien, no todos lo hacen.
Una de las bellezas de ser niño es que no dimensionamos la labor o trabajo de nuestro padre, a qué se dedica o lo difícil que le es llegar a casa. Sin embargo, lo que sí se conoce, es el amor y la entrega que se les da, básicamente el tiempo invertido.
Así que, si aún tienes a tu padre contigo, felicítalo; si no llevas una buena relación con él, nunca es tarde para empezar de nuevo y si ya no está contigo, celebra su vida con sus enseñanzas, valores y memorias durante el tiempo que estuvieron juntos.
¡Feliz Día del Padre!

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