¿Quieres ser feliz o tener la razón? la pregunta más difícil
Todos en algún momento hemos querido tener la razón, aferrándonos a algo que probablemente sí tengamos la respuesta y a otras con signo de interrogación. Pero en realidad nos gusta cuando nos cuestionan en algún tema que nos fascina; pero cuando encontramos a la persona que lo interroga, es el momento en que nos montamos en nuestro macho y cuesta trabajo sacarnos de ahí.
Pero también esta el otro lado de la moneda, que hay personas que simplemente no tienen problema sí alguien más lo corrige y perfectamente lo toman, como algo nuevo por aprender, pero créanos que son muy pocos los que actúan de esa forma. Porque nuestro ego llega a taparnos un poco la visión.

Cuando se crece en un contorno familiar de personas que les gusta discutir, hasta que se llegue a conclusión es probable que efectivamente, repitas ese patrón. Porque hay varios factores como simplemente discutir sobre hechos, opiniones y hasta gustos ¿Se puede tener mal gusto? pues hasta puede haber pláticas que se llegan a convertir en discusión. Así mismo oyendo frases de algunas personas como: “yo sé la respuesta, tú no”, “yo tengo razón y tú no”, “sino estás de acuerdo conmigo, no me entiendes”. Por lo que pelear con buenos argumentos, como una forma de supervivencia, será cuestión de tiempo para que lo comiences a realizar y sobretodo tu ego, te empezará a cegar.
Aquí la clave para todo esto, de quién tiene todo la razón y quién no, es sencilla: ¿A quién le importa?, todo ser humano tiene diferencias, todos somos un mundo en cada mente, no es cosa de solo aferrarte a que tienes la razón, tienes que comenzar a trabajar un poco más el darle poca importancia y no clavarte; una vez que lo realices vivirás feliz. Todo en esta vida se trata de personas con distintos antepasados, diversas familias, experiencias y actitudes, que por obvias razones harán que actúes de esas formas.

Es un proceso no fácil, pero que tu vida lo agradecerá. No estamos diciendo que el no tener razón se siente padre, porque sí, cuando la gente reconoce tu inteligencia o eres una voz de cambio, te sientas bien contigo mismo; pero el asunto es que cuando simplemente no se llega a un acuerdo con una persona, respetar su punto y viceversa, acabar la discusión y dar entender que son perfectamente capaces de reconocer sí alguna de las partes logró a tener razón o no.
Pero ¿Cómo debes manejar cuanto tu punto de vista es cuestionado? y tu instinto es defenderlo como una cuestión de supervivencia, lo mejor que puedes hacer es cerrar la boca, respira hondo y literal cuenta hasta diez. Sí esto no te funciona sal a que te de el aire, medita, reflexiona y analiza cómo pudiste darte la vuelta y no entraste en la jugada sin fin. Porque todas las veces por impulso, llegamos a contestar, pero lo mejor es dar razón, sí la persona es aferrada, y sino simplemente vivir feliz, no metiéndote en problemas que por tu parte ya no hay forma de solucionar.

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