Surrealismo y aniquilante sastrería, la nueva danza de Ferragamo
¿Se puede ser romántico y tenaz a la vez? Quizás si caminamos por el sendero lleno de pétalos de empedradas rosas. El angelical fervor de Maximilian Davis en Ferragamo, mismo que nos ha derretido con la lindura poética del ballet, su eco creativo pareciera que ha fluido con mayor libertad y significativo aprecio por mantenerse sereno en la construcción íntegra de una marcada visión y originalidad.
Evocando una armonía y movimiento como una oda para liberar y embellecer la silueta con un erótico dramatismo, prosiguió con una meláncolica inspiración en la coreografa Pina Bausch. Es fenomenal su transición creativa al evocar una opulencia añeja y elevarla con glamorosa teatralidad de su afilada sastrería.



Apoyándose del surrealismo de los ‘20s, era notable una suntuosidad monumental y entallada de sus prendas, con un sofisticado revestimiento cinematográfico. Es decir, la suave fluidez de sus vestidos de satén y delicado encaje, que danzaban con sus exquisitas gabardinas rectilíneas ‘Le Samurai’. Esta dualidad entre forma y lujo, evocada en el curvilíneo bolso “Hug”, se aprecia una sexy interacción surrealista con la estilizada piel, arropada en la cintura baja, tundiéndose de manera orgánica en el cuerpo .

El abrigador primoroso layering que naturalmente efectúa mayor expresividad en el ajuste y frescura de sus cortes espontáneos, se han vuelto en un deleitoso outwear que categóricamente, generan una rebelde expresividad, hermoseada por el volátil plumaje y el detallismo de sus ardiente texturas que adornan sus rigurosos trajes sastre y abrigos de doble botonadura.
Davis es tan poético y talentoso, que la crudeza de sus materiales se transforma en esplendores atemporales, llenos de vanguardia y arrebatos como sus floridas sandalias y chaquetas remitidas a garbosos pantalones.







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