Valentino Pre Fall 2026: el minimalismo barroco de Alessandro Michele
¿Cómo el fastuoso maximalismo de Alessandro Michele puede ser “simple” sin que pierda un gramo de su esencia? Esta disputa creativa parece reflejarse en la nueva colección Pre-Fall de Valentino. A pesar de que él ha logrado avivar el espíritu de la marca, sigue recibiendo críticas por trasladar la sensibilidad artística que marcó a Gucci hacia la santificada e irrefutable elegancia de la casa italiana. Después de todo, ese ha sido el gran debate que ha impedido que la operística habitual de Michele florezca sin perturbaciones.



El apogeo de Valentino se ha visto estancado por un barroquismo andrógino que hasta la fecha, no luce tan “convincente” aquí; sin embargo, la belleza estilistica de Alessandro no decae ante la oscuridad. El pesimismo lo ha impulsado a refinar su trayectoria frente a las complejidades del presente. Sus impulsos y caprichos–– guiados por un divertido exceso–– se han recalibrado en un vacío que intenta comprender.



En las fotografías notaremos que el usual decorado, que a veces le roba atención a las prendas, se reemplaza por una deliberada sobriedad entre imponentes paredes de mármol. Lo excesivo permanece en la manipulación de lo clásico: mini vestidos sesenteros con estampados psicodélicos coloridos y mangas abullonadas con hombreras rectas que sostienen el drama.
Todo con un propósito.



Ligeramente burgués, el encaje toma un protagonismo más decorativo bajo tops que coronan divinos trajes de falda, minishorts y abrigos de piel con solapas frondosas. Tal exposición resulta traviesa y funciona como una descarada oportunidad de lucir un lado más sexy que ornamental. Un toque sublime que resplandece en sus vestidos de noche, más en aquel transparente diáfano cubierto con pedrería en ribetes florales, sujetado con un delicado moño lila.



Entretanto, el lado masculino de Valentino es más refinado con trajes ajustados de corte suave, aunque se vuelve más delicado gracias a la fluida consistencia de emparejar una imagen corporativa con toques bohemios. Es más audaz, ostentoso y romántico: chaquetas túnica de cuello nehru, pantalones de tiro alto ligeramente holgados rematados con sandalias romanas con picos afilados y lentes cyborg fosforescentes de Jackie Kennedy. Una irreverencia ochentera complementada con jerseys deportivos de golfista y corbatas-bufanda con estampados geométrico. Y más libre con shorts con estampado de leopardo, abrigos trapecio de lana, loafers de punta cuadrada. Y no olvidemos, los bucket hats.



Esta introspección deja en evidencia la valentía de Michele por superarse incluso cuando el tormento amenaza la alegría intrépida de su maximalismo. Un esfuerzo inquietante, pero fascinante, por redescubrir aquello que yace bajo las capas de la poesía italiana.



Resto de looks:



















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