Matières Fécales Spring 2027: el lujo se rebela
Prosiguiendo la crítica sobre cómo los asquerosamente ricos que pertenecen al 1% disfrutan del resto de la población y sostienen sus fortunas —que representan la mitad de la riqueza mundial y que literalmente fue representada con dos jóvenes cargando estatuas hiperrealistas de Sarah Sitkin de ancianos blancos con los ojos vendados con billetes de dólar—, Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran persisten en ofrecer teatralidad y exceso, convirtiendo a los oprimidos en deidades bajo la fastuosidad que irradia Matières Fécales.
Tomando la histórica Place de la République —un sitio habitualmente utilizado por partidos de izquierda y sindicatos como lugar de protesta—, el subversivo dúo cuestionó nuevamente la marginación y los roles de poder de una forma más agresiva y provocadora.
Asimismo, la escena faraónica tomó un rumbo político más elocuente, aunque a veces confuso para muchos, debido a que se burlan irónicamente de quienes compran sus prendas, algo que, de cierta forma, resulta empoderador. Las numerosas sátiras a los ricos se volvieron una proeza activista y descomunal al servicio del pueblo.
Puede que su enfoque principal sea la ropa femenina, con sus increíbles vestidos drapeados y rasgados de tafetán de seda —lo que aparentemente era una continuación muy nupcial que surgió cuando Gabbriette les encargó confeccionar su vestido de novia— y sus vestidos finales de alta costura, con tejidos e incrustaciones de sari elaborados en Varanasi. En especial, uno cubierto de plumas en una degradación de rojos, carmesíes, naranjas y amarillos que recuerda a un fénix, dotaba a su oscuridad de candor y grandiosidad parisina, evocando a los modelos presentados en el icónico fashion show “Voss” de Alexander McQueen.




Sin embargo, el menswear era igual de atractivo y desafiante.
La colección se dividió en tres actos. La primera sección fue liderada por Bhaskaran, quien, junto con su madre Grace, su hermana Shandeal y su sobrina Vihanna, formó un ejército vestido de blanco, negro, rosa y tierra rojiza que representaba una procesión religiosa inspirada en las tradiciones hindúes, cristianas y musulmanas, distinguiéndose claramente por el uso de velos que ocultaban el rostro —un guiño a la hipermasculinidad patriarcal que oculta la verdadera esencia de los hombres—, mientras otros modelos aparecían arropados en batas de monje o kurtas con una cruz impregnada sobre los botones; un trench coat deshelicado con detalles bondage y sastrería holgada y desgastada, rematada con sandalias.
Las referencias personales tomaron un giro más insolente y transgresor, con un enfoque más urbano à la Rick Owens, Vetements et Raf Simons, mismo que fue llamado la “sección de protesta”. Otro grupo inspirado en la escena punk y metal apareció con chaquetas bomber, otras con un corte skinny pero de silueta voluptuosa en los hombros y con trajes slim de denim —había uno de piel de cocodrilo negro exquisito— que mostraban el torso, así como camisetas y hoodies de death metal.
Eso sí, cubiertos con pasamontañas, aunque cínicamente semidesnudos con pañuelos, gorras y hoodies dobladas hacia arriba con las frases “resist” y “uncensored”, mientras personajes que relacionas con el movimiento de belleza looksmaxxing se pavoneaban con sus abdominales tonificados.
“Así es como luce Francia hoy”, exclamaba Marianne, que vitoreaba con orgullo mientras las subculturas exigían un lugar dentro de la patria que los acogió.
De hecho, la bandera tricolor francesa era paseada por un trío de modelos con vestidos bodycon y una larguísima cola, así como por una modelo cubierta por ella.
La determinación inquebrantable que transmite Matières Fécales eclipsa con lo tétrico las inquietudes culturales que aborda. Sí, la frivolidad del lujo puede opacar su mensaje de visibilidad e igualdad, aunque consiguen que exista algo de humanidad entre tanta podredumbre de AI.
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