Dries Van Noten Spring 2027: Un verano muy poético
En medio de una ola de calor insufrible, Julian Klausner para Dries Van Noten acaba de presentar la colección más hermosa de la temporada.
Su colección resultaba tan refrescante, pues era un alivio sensorial frente a todos esos pretenciosos e irritantes diseños que no entienden que la gente necesita ropa para el verano. Tan lírica como divina, la propuesta surgió a partir de una lectura de L’Après-midi d’un faune, un poema de Stéphane Mallarmé, publicado en 1876, que cuenta la historia de una criatura onírica —mitad hombre, mitad animal— que despierta de una siesta en el bosque.




Tal fantasía, sacada de un cuento de Leonora Carrington, dio origen al deseo de crear algo tan sublime como ligero. La delicadeza de sus prendas resultaba incluso sensual, al transformar básicos en objetos íntimos. Ciertamente, la estética de Dries Van Noten palpita en la imaginación de Klausner, quien ha hecho relucir su lado más delicado, suavizando la masculinidad con toques de feminidad que permiten que sus colecciones sean apacibles. Tiene la libertad de experimentar y de cambiar el algoritmo de la moda con dosis de fantasía y extravagancia, ya que tiene la experiencia y habilidades para sea recibido con mucha devoción.
Atrayendo a más generaciones, para esta temporada se fijó en la lencería. Basta observar cómo jugó con tonos neutros como el melocotón en una parka utilitaria de nailon que resultaba tan etérea como una camisa sin mangas con lentejuelas plateadas, así como unos pantalones cargo.
El deleite de pigmentar camisetas vaporosas desabrochadas hasta el ombligo con bordados de encaje y tops halter de gasa sin espalda, así como de rematar minishorts con bolsillos con abrigos de jacquard, se complementaba con una gama de hermosos degradados —fucsia, menta, amarillo e hielo— plasmados como atardeceres frente al mar y cielos densamente nublados.




Con plumas ondeando en el cabello, los modelos de Klausner encarnaron el tema mítico de la naturaleza del desfile; la expresión artística era un placer visual. Los tejidos fluidos —acetato, viscosa y seda lavada— otorgaban un movimiento sensual a una camisa impregnada con el reflejo del amanecer sobre las olas, combinada con unos pantalones anchos de degradado arena-marfil con delicados motivos de palmeras; así como a una parka caqui con un estampado blurry de flores negras.
¡Acuarelas tropicales en movimiento!
El contraste textil hacía que la superposición de texturas fuera aún más encantadora con una serie de looks en los que destacaba un abrigo blanco de hombros curvados con estampados de ramas y hojas desteñidas por el agua, y otro en tono verde pálido, con las mangas arremangadas, que cubría unos shorts lánguidos con flores naranjas; permitiendo que la feminidad de una mascada convertida en top se envolviera con una gabardina azul marino.
Más allá de la energía natural, esta colección es una magnífica lección de expresividad romántica que, de alguna forma, demostró encontrar belleza en la delicadeza sin artificios.



PUBLICAR UN COMENTARIO