¿Por qué Helmut Lang sigue siendo el mejor diseñador de ropa masculina 17 años después de su retiro?
En 2004, el diseñador austriaco Helmut Lang, decidió abandonar su propia marca para centrarse en el mundo del arte, después de que su contribución marcara un antes y un después para el mundo de la moda. En 2022, ¿Por qué Helmut Lang sigue siendo el mejor diseñador de ropa masculina 17 años después de su retiro?
En esta ocasión, te traemos los highlights, que a lo largo de su carrera, han demostrado por qué sigue siendo uno de los mejores diseñadores de moda.

Los diseños de Lang se caracterizaron por la sintonia de formas, sobriedad y elegancia, cualidades que influenciaron la década de los 90. De acuerdo con El País, los consumidores de aquella época agradecen a él, la existencia de pantalones con pinzas, el número de botones de las chaquetas de los trajes masculinos ( de tres a dos) y la notable subida en los precios de los vaqueros (por sus complicados procesos de deslavados), así como de las camisetas de diseño.
Su historia
Lang, nació en Viena en 1956 y comenzó en el mundo de la moda a finales de los años 70, cuando abrió un pequeño taller en su ciudad natal. Desde sus inicios siempre fue cercano al arte y presentó su primera colección en el Museo Pompidou de París, en 1986. Un año después, introdujo sus primeras prendas para hombre.
Helmut Lang -Invierno 1989-
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Helmut Lang -Otoño 2003 Ready-to-Wear
En 2015, Sarah Mower escribió para Vogue: “Antes de Helmut, la moda no tenía nada que ponerse para este paquete juvenil anti-moda. Ni siquiera lo querían. Pero a mediados de los 90, esta era la multitud que estaba ascendiendo al poder en las clases creativas: artistas, actores, estilistas, fotógrafos, cineastas, editores, diseñadores gráficos, empresarios, personas de entre 20 y 30 años que salían y triunfar en los negocios por primera vez en sus vidas.”
Según el propio Lang, la clave de sus diseños yacía en “no seguir ningún tipo de directriz preestablecida, sino simplemente acercarse a los acontecimientos actuales, sin pensar que las cosas han de pasar de moda cada seis meses”. Este pensamiento claramente es un statement dirigido a la industria, donde el objetivo del diseñador no es desenmascararse ni ser misterioso, sino ser capaz de entender y respetar a las personas que siguen parámetros y reglas ya establecidas, aunque aclare que “cuando seguir estas reglas no tenga sentido, hay que ser capaz de romperlas y buscar nuevos incentivos”.
Los años 90 fueron su edad dorada, Lang influyó de manera sobresaliente en los avances de la confección, trabajando con nuevas tecnologías y materiales; combinando y desarrollando nuevos tejidos artificiales, siendo uno de los primeros en mezclar fibras naturales con sintéticas. Algunos, incluso dijeron que era futurista, aunque es un término muy arbitrario. Lo que sí se puede constatar, es que sus diseños respondían a los rápidos avances tecnológicos del mundo postmoderno.
Helmut Lang -Otoño 1999 Ready-to-Wear-



Una década después de su debut en el viejo continente, precisamente en 1997, llegó a Nueva York junto a Melanie Ward, la joven editora de moda que había descubierto y fotografiado a Kate Moss, de catorce años, con la fotógrafa Corinne Day para la portada de The Face en 1990. Así, Helmut anunció que mostraría su colección a principios de septiembre. Y es aquí cuando ocurre uno de los cambios más notables de su carrera, pues su decisión permeó en toda la industria de la moda de aquel momento. Influencia que fue seguida por otros diseñadores, cambiando para siempre el calendario de la moda estadounidense.
Helmut Lang -primavera 1998 Ready-to-Wear-

- Helmut Lang primavera 1998


En la actualidad, es gracias a Helmut Lang que los diseñadores de Nueva York muestran primero sus shows antes que cualquier otra capital de la moda. Antes de que Helmut se mudara a su estudio de 80 Greene Street en Soho, el calendario era Milán-Londres-París-Nueva York. Después de su incursión: Donna Karan y Calvin Klein anunciaron que harían lo mismo.
Una de las modas impuestas por el diseñador y que aún prevalece, son las camisetas streetch y la ropa urbana, favoreciendo a los colores neutros como el negro, kaki, gris y blanco con algunos detalles de color, ya sean naranjas o fucsias. Líneas adaptadas, frecuentemente ajustadas al cuerpo, son las principales características de sus diseños.
Lang dejó su sello en 2004 casi sin decir una palabra, pues nunca fue un hombre de grandes dichos: “Es peligroso sobreexponerse”, dijo una vez. Ahora es un artista que vive en forma privada en East Hampton. El preludio de la caída en picada ocurrió en 1999, cuando Lang vendió la mitad de su marca al Grupo Prada, propiedad de Miuccia Prada. Junto a ellos, Helmut lanzó una línea de accesorios y abrió tiendas en Hong Kong y Singapur, aunque al mismo tiempo, limitó la producción de sus vaqueros.
Más tarde, las ventas de la marca cayeron en picada y en 2005, el diseñador decidió abandonar su propia etiqueta para centrarse en el mundo del arte. Tan solo un año después, en 2006, el Grupo Prada vendió la firma al conglomerado japonés Fast Retailing, al que pertenece Uniqlo.
El impacto de sus diseños en la moda masculina es innegable, sus formas, simplicidad y sobre todo, el entender al cliente en lo que realmente quiere, tanto aspiracional como funcional, son claves importantes para comprender la vigencia del legado a 17 años de su retiró.
Referencias
Adlatina
El País







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