Fendi Spring 2026: La revolución psicodélica de Silvia Venturini
Las flores nunca habían sido tan lindas como al embellecer una chaqueta translúcida verde mente y un abrigo de piel marrón con enormes margaritas bordadas. A esto se sumaba la vividez eterna de los bloques de color, que relucen un espíritu tanto optismista como despreocupado. Silvia Venturini sigue honrando el centenario de Fendi con una visión escapista.
Alejándose de la suntuosidad barroca que vimos en su colección de febrero, la ocasión apostó por seguir jugando con la experimentación técnica. Una psicodelia veraniega que se sintió como un soplo de ideas: un mix ecléctico que redefinió el guardarropa cotidiano.



Su ingeniosa extravagancia recalibró la esencia de muchas prendas deportivas, elevándolas a un nivel inesperado con combinaciones descabelladas. En un mundo dominado por el lujo silencioso: ¿qué tan intrépido sería erradicar su rigidez? Uno de los giros más arrojados fueron las chaquetas de faille de seda con agujetas que ceñían la silueta, faldas tubo de cuero y un conjunto rosa salmón que mezclaba elegancia con osadía urbana.
Las texturas suaves y los colores alegres dieron vida a un festín de prendas híbridas: vestidos de organza con cuello halter con bloques de tela plisada escalonada que ostentaban el clasicismo de los 50, junto a sensuales trajes-falda de encaje con estampados florales caricaturescos.



La sastrería masculina era punzante, aunque holgada. Su energía relajada seducía a través de un layering preciso. Continuando con el mismo patrón, el preppy fue sutilmente incorporado en la uniformidad de los caballeros con abrigos con pantalones estrictamente a la medida, contrastados con bomber jackets de rejilla, mini shorts de cuero, polos de crochet y delicadas camisas transparentes sujetas a blazers utilitarios.
Aunque la joya de la corona no fueron los motivos tridimensionales–– cuyos pistilos se representaban en discos en relieve con aspecto de plástico llamados “flores fritas”––sino la preciosidad interior de los bolsos Peekaboo: un festín surrealista de lentejuelas y destellos.






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