La tendencia que dominará el año: 2016
“2026 es el nuevo 2016”, declaraban varios usuarios que consideran este año como uno de los mejores de la historia. La primera tendencia del año se embarca en demostrar un momento crucial de la sociedad contemporánea. Tal vez no se refiera tanto a los acontecimientos políticos––Donald Trump ganaba las elecciones presidenciales; Joaquín “El Chapo” Guzman era recapturado tras fugarse por segunda vez de una penal de máxima seguridad; el Distrito Federal se convertía en la entidad número 32 bajo el nombre de Ciudad de México; los frecuentes ataques terroristas reivindicados por ISIS––sino, más bien, a la cultura que moldeo a toda una generación.
Hoy, la gente siente mucha nostalgia por una época donde se preocupaba menos y disfrutaba plenamente la vida. Incluso, la moda causaba furor: el debut trascendental de Demna en Balenciaga introducía la era del oversize enterrando el grunge californiano de Hedi Slimane tras abandonar la dirección creativa de Saint Laurent. Oliver Rousteing se coronaba como el diseñador prodigio gracias las chaquetas con bordados suntuosos que vestían al Balmain Army.
Mientras algunos disfrutaban un frappuccino de Starbucks, escuchaban Love on the Brain de Rihanna y se tomaban una selfie con el filtro rosad … esos buenos tiempos se complementaban con con gestos creativos memorables: Fendi organizando un desfile en la Fontana de Trevi de Roma, Jaden Smith causando un alboroto al salir con una falda en la campaña de Louis Vuitton o todos queriendo la hoodie de Vetements con el estampado de Jack & Rose de Titanic. La chaqueta bomber rematada con botas chelsea eran los básicos del día. Las camisas de franela roja con Vans o Converse, el uniforme más cool de los it boys.
Incluso, todos añorábamos vivir en Los Angeles y disfrutar un atardecer en Venice Beach.

El tono emocional de la era Tumblr se relajaba con filmes que abarrotaban los cines en una guerra de fandoms: amar Deadpool y Avengers: Civil War, pero odiar Suicide Squad. Quedamos fascinados con La La Land y desconcertados con Nocturnal Animals, The Hunger Games: Sinsajo – Parte 2 y la primera temporada de Stranger Things. Veíamos los Juegos Olímpicos de Río y el show de medio tiempo del Super Bowl encabezado por Beyoncé.
Instagram era un espacio donde posteábamos todo sin filtros ni anuncios pagados por desconocidos. Las redes sociales eran menos complejas. Veíamos a otros usar desquiciadamente Pokemon Go, Candy Crush y Geometry Dash. Algunos intentaban mejorar su fotos con B612, Retrica y VSCO, forjando el photoshop casero que hasta nuestros días usamos. Ah, y sin olvidar de usar el filtro de perrito o la corona de flores de Snapchat como parte del ritual matutino.
¡Los auriculares con cable estaban permanentemente enredados! Y lo mejor: no tenías que dar explicaciones de nada.
La imperfección freak del 2016 se convirtió en un refugio frente a un algoritmo performativo. ¿No extrañan ser optimistas y divertirse de forma caótica? Quizá este resurgimiento sea un poco desquiciado, pero también es cálido: una escapatoria de la perfección hacía lo simple con una dosis de calor humano.
En un mundo de IA avanzada y tecnología en constante evolución, todos están buscando algo que se sienta real en un futuro inestable. Quizá el 2016 sea una tendencia para reflexionar sobre cómo hemos evolucionado en un limbo de años olvidados en la nube. El deseo por lo real sigue ahí. Queremos seguir conectados, pero la felicidad analógica … es un capricho bien guardado.
¿Vale la pena gastar tanto en un anillo de compromiso?




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