A close-up of a person with eyes closed and a gentle smile, their hair tousled. A blurred effect adds a dreamlike, serene atmosphere.

Manuela Solano y su Paraíso Extraño: una conversación con Rodrigo García

Rodrigo García, activista ambiental y director creativo de AMEN, entabla una conversación con Manuela Solano, artista que explora el color y la figuración como un ejercicio capaz de avivar la memoria colectiva, a través de obras que nos invitan a redescubrir —y cuestionar— nuestras identidades.

Una exclusiva de BadHombre.

Cuéntanos, ¿quién es Manuela Solano?

En realidad, no es mi primera expo institucional en México, pero sí la primera en muchos años. Empecé a planear esta serie hace más de diez años y desde entonces quería pintar a la Reina Alien de la película Aliens. El título Alien Queen conectaba con cómo me sentía entonces: fuera de lugar, tanto como persona queer como incluso dentro de comunidades queer, queriendo reivindicarme a pesar de sentirme medio extraterrestre.

Pero ha pasado una década y he crecido mucho. Hoy Alien Queen también habla de poder ver la belleza y la majestuosidad de alguien o algo, no solo su extrañeza. Esta serie corre en paralelo a muchos cambios en mi vida: el crecimiento de mi carrera, mi mudanza, mi transición de género. Pintarla fue una forma de dejar de sentirme monstrua o alienígena, y empezar a sentirme poderosa y majestuosa.

¿Por qué este es el momento de presentar la expo en México?

No fue tanto que yo eligiera el momento. Llevo años queriendo exponer esta serie en el Tamayo. Desde que empecé a pintarla fantaseaba con verla ahí. Para mí era importante reivindicarme también desde el lugar: quería que se viera que mi arte merece estar en los mejores contextos del arte contemporáneo. Durante años me negué a conformarme con menos, hasta que lo logramos.

¿Cómo describirías Alien Queen / Paraíso Extraño a una persona que no puede ver?

Antes de responder, quiero preguntarte algo: ¿qué término prefieres? ¿Persona ciega, persona con discapacidad visual, persona invidente?

Me parecen bien todos esos términos. En inglés uso blind en lo cotidiano, o visually impaired si quiero ser más formal. Lo que no soporto es que se asocien a algo negativo. Que me digan “lo siento mucho” cuando digo que soy invidente, o que me digan “yo te acepto a pesar de eso”, como si fuera algo malo. O que me hablen en diminutivo, o peor, que le hablen a quien me acompaña en lugar de a mí.

Justamente por eso trabajamos mucho con el Tamayo para crear una serie de audios descriptivos. Yo narro la historia detrás de cada pieza y también se incluyen descripciones visuales detalladas de las pinturas. Fue un proceso largo porque el museo nunca había hecho algo así, pero esperamos que se vuelva un estándar para futuras exposiciones.

¿Cómo pensaron la experiencia con los curadores y arquitectos del museo? ¿Tomaron consideraciones especiales para quienes no pueden ver? ¿Es la primera vez que trabajas con el equipo curatorial del Tamayo?

Sí, esta fue la primera vez que trabajé con el equipo del Tamayo. La verdad me gustó muchísimo porque, en lugar de querer meter su cuchara y decirme cómo y qué exponer, nos dieron a mi equipo y a mí la libertad de armar la curaduría y museografía tal como yo la quería.

Mis asistentes me construyeron una maqueta arquitectónica de las salas del museo y me imprimieron a escala cada una de las pinturas para que yo, con su ayuda, fuera colocando cada obra y escogiendo dónde pedir que se construyeran muros adicionales.

El equipo del museo también nos dio muy buenas ideas y mucho apoyo. La idea de pintar las barras de colores como de pantalla de televisión sobre el muro más grande de la expo fue de Ixel Rion, la coordinadora de exposiciones del museo, y a muchísima gente le ha encantado ese detalle.

En general, me encantó ver tanto entusiasmo de parte del equipo del museo y también estoy agradecidísima de que se me diera el crédito de la curaduría de la expo.

¿Qué consejos darías a los museos y galerías para ser más inclusivos?

Falta muchísimo trabajo por parte del mundo del arte para incluirnos a las personas con discapacidades. Recomendaría, de entrada, que siempre incluyan descripciones visuales detalladas en sus imágenes en redes sociales y en sus sitios web.

En Instagram hay una opción para escribir alt text, que es un texto que el iPhone nos lee automáticamente a las personas con discapacidades visuales. Es muy fácil incluirlo, pero ni las galerías ni los museos lo hacen. Y cuando he pedido que lo hagan, lo ven como si estuviera pidiendo un favor especial, cuando debería hacerse por default.

También aconsejaría que el acceso a las descripciones visuales sea lo más inmediato posible. Cuando fui al Met, por ejemplo, el proceso para acceder a las descripciones fue larguísimo y poco accesible, al punto de que, además, la descripción que escuché ni siquiera correspondía a la pieza que estaba viendo.

¿Cuáles son las tres obras a las que el público debería prestar especial atención en Alien Queen?

Me cuesta mucho trabajo escoger tres. Creo que más bien invitaría a la gente a buscarle tres o más lecturas a cada pieza que les guste. Es una expo que podría parecer superficial a primera vista, pero que en realidad tiene muchos significados que tocan aspectos muy serios o íntimos de nuestra cultura y nuestras identidades.

Manuela Solano in a mesh top and leather jacket leans on a colorful, art-filled counter. The backdrop features vibrant shelves and paintings, evoking a creative, eclectic vibe.

Si leí correctamente, esta exposición viaja en enero de 2026 al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en Sevilla, para inaugurarse en el otoño de 2026… ¿viaja completa o tendrá diferencias? ¿Luego planeas otra ciudad o Alien Queen se va a descansar después?

Correcto. La serie viaja entera para exponerse en el CAAC, que es un espacio muy diferente al Tamayo y que, por lo tanto, requerirá que pensemos en otras formas de acomodar la obra para aprovechar la belleza arquitectónica del espacio lo más posible.

Y vaya que me encantaría que la expo viniera a Berlín después de Sevilla, pero hasta ahora no he logrado concretar la posibilidad de exponerla acá.

¿Vienes con frecuencia a México? ¿Cuándo fue tu última visita? ¿Qué diferencias sentiste ahora en la energía de México en 2025?


Por un lado, me conmovió muchísimo sentirme tan bien recibida y apreciada. Por otro, me entristeció encontrar la ciudad en tan mal estado: las calles mal mantenidas, escuchar de mi gente que la inflación está cada vez peor, el desabasto del sistema de salud también cada vez peor.

Aunque también me dio gusto ver la ciudad —dejando de lado lo negativo de la gentrificación— más internacional y multicultural que nunca.

Esta vez no había pasado tanto tiempo desde la última visita, ya que había ido en enero para estar con mi familia tras la muerte de mi abuela. Tanto esa vez como en esta última, lo más precioso para mí fue estar con mi familia. Soy extremadamente afortunada de tener una familia que me quiere y me apoya tanto.

Y también, obviamente, la comida. Trago como loca cada vez que regreso a México y esta vez, a pesar de que estuve un mes entero, todavía me faltó tiempo para comer todo lo que quería. La comida es de lo que más extraño y de las cosas más importantes cuando viajo, no solo a México. Traté de hacer tanto ejercicio y bajar tanto de peso como pude antes de ir, sabiendo que iba a querer comer muchísimo.

Y, en general, cuando viajo no pienso en arte, historia o museos. Pienso en comida, en fiesta, en sexo y en música.

Vives en Berlín desde 2019, ¿verdad? ¿Cómo sientes Berlín, por qué Berlín y planeas continuar basada ahí?

Originalmente me vine a Berlín no porque quisiera venir necesariamente a Berlín, sino por vivir en un lugar donde pudiera tener una mejor calidad de vida y un mejor futuro siendo invidente, siendo trans y siendo artista. Y acá fue donde surgió la oportunidad.

Había una galería alemana que quería trabajar conmigo y les dije que, si me querían entre sus artistas, la condición era que me mudaran a Berlín.

Ahora que llevo ya varios años acá, la verdad es que ya es mi hogar. Me encanta que, siendo artista, tengo acceso a la seguridad social. Me encanta ir a un contexto social nuevo —ya sea un taller, un bar o un grupo de gente que no conozco— y sentirme tratada con una equidad y un respeto que no siempre encuentro en otros lugares.

Me encanta que pago mis impuestos y participo de los beneficios que esos impuestos pagan, como que se me asista gratis para usar el transporte público. Me encanta poder estar desnuda en una fiesta o sentirme relativamente segura en muchos lugares, aun siendo trans y discapacitada.

Y me encanta que, aunque la situación podría mejorar todavía mucho, mis diferencias no me alejan tanto de la gente.

La última vez que conversamos fue en 2023 para Autre Magazine, donde hablamos, entre otras cosas, de cómo explicar a Picasso a alguien que nunca pudo verlo… Ahora, en vez de aromas, me gustaría conversar de música. ¿Hay un soundtrack para Alien Queen en el Tamayo? ¿O cuál sería?

Sí que lo hay. Literalmente. El Tamayo y yo hicimos una playlist en Spotify llamada Alien Queen / Paraíso Extraño, con muchas de las canciones que asocio con la serie y que me gustaría que la gente escuchara.

Hay mucho pop de los noventas y dosmiles, claro, pero también música de películas y hasta de videojuegos. Aproveché esta playlist para meter en la experiencia de la expo a personajes que fueron y son importantísimos para mí pero que no retraté en la serie. Sobre todo PJ Harvey, a quien adoro, y Alanis Morissette, a quien adoraba en mi adolescencia.

¿Qué playlist usabas más en el estudio cuando creabas Alien Queen o no usas música normalmente mientras trabajas?

Sí, por lo general escuchamos música en el estudio mientras trabajamos. Muchas veces les pido a mis asistentes que escojan ellas la música, para no estar oyendo siempre mi playlist y para también escuchar cosas nuevas.

Pero cuando escuchamos mi playlist, figuran mucho PJ Harvey, Sinéad O’Connor y otras fieras semejantes del rock y el pop alternativo.

¿A dónde has ido en México donde te sientas libre como en Berghain? ¿Fuiste al MN Roy?

La verdad es que nunca fui muy de antros hasta que empecé a ir a Berghain y a Kit Kat acá. Pero me acuerdo de cuando tenía 18 años y me emocionaba ir al Bulldog Café, ponerme hasta la madre, escuchar primero música en vivo, luego música alternativa y acabar bailando el mismo reguetón, pop e hip hop que en todos lados.

También me divertí muchísimo en las fiestas del Patrick Miller —que todo mundo debería visitar aunque sea una vez en la vida—, en el Covadonga, en el Pasaje América o en fiestas de Vice Magazine en los tiempos de las Modernas del DF.

Hubo una época, de mayo a septiembre de 2011, en la que iba al Marrakech todos los jueves, cuando ponían música alternativa. Me compraba antes una pachita de tequila y lo vaciaba en una lata de Arizona para irla tomando caminando y en el Metro. Y, además, los jueves estaban al dos por uno los mojitos, así que acababa todavía peor. O mejor.

Cuéntanos sobre el proceso de creación de tus piezas. ¿Cómo trabajas y qué herramientas utilizas?

Pinto usando el sentido del tacto. Uso clavos y limpiapipas para delimitar contornos en las pinturas. En mi Instagram tengo varios videos del proceso y también hago livestreams mientras pinto.

Cuando trabajo en gran formato, mis asistentes colocan los limpiapipas y mezclan los colores de acuerdo con lo que yo les describo y con las imágenes de referencia. La serie más reciente, de menor formato, la produzco yo sola. A veces uso una app llamada Be My Eyes para pedir que alguien me describa una imagen. Es súper sencilla de usar y con un principio muy noble; le recomiendo a todo mundo que la descargue.

¿Cómo decides cuando una pieza está pronta? En los músicos, directores de peliculas o los artistas en general siempre lleva mucho tiempo de continuar modificando hasta decidir ‘esta pronta’ … ¿cómo decides cuando una pieza está pronta para ir al Museo Tamayo?

Casi siempre es difícil decidirlo. Lo más importante para tomar esa decisión es la retroalimentación de todo mi equipo. Si todas están de acuerdo en que la pieza se ve como yo dije que quiero que se vea, entonces digo que está terminada.

Pero muchas veces es evidente que todavía no logramos capturar el detalle o el aspecto que más me importa, y entonces hay que seguir intentándolo. Tengo que confiar en mi equipo y aceptar que siempre habrá un poco de duda sobre si la pintura está terminada o no.

Leí que te inspiraste en imágenes de los 80, 90 y 2000. ¿Cómo fue ese proceso?

No es que haya querido pintar específicamente cosas de esas épocas, sino que pinté cosas que me importan a mí como persona. Y las referencias de esas décadas son las que principalmente formaron mis gustos y mi identidad.

Imagino que no puedes contar mucho, pero por lo menos puedes decirnos en que ciudad planeas montar tu próximo show colectivo o solo… por lo menos un adelanto de lo que viene

Voy a exponer mi nueva serie de pinturas titulada Blind, Transgender and Wild, para la cual también escribí un manifiesto que se puede encontrar en mi blog, vinculado en mis redes sociales.

Estas pinturas hablan de mis frustraciones con el mundo del arte, con la gente cuando salgo de antro o con los hombres, pero también contienen, como siempre, mucho sentido del humor y mucho amor por la vida.

¿Cómo explicarías el color rojo y el azul a alguien que nunca pudo verlos? ¿Cómo decides los colores en tu obra?
La verdad es que no sé cómo explicarlos, porque yo sí vi y mi memoria es completamente visual. Todo lo que asocio con el rojo y el azul está atado a lo visual: la sangre, el cielo, el mar.

Respecto a cómo elijo los colores, depende de lo que estemos pintando. Si es un retrato o una escena de una película, esas referencias visuales nos guían. También puedo pedir que los colores estén más desaturados o fríos, por ejemplo, si quiero que parezca una escena de un video viejo o que una persona esté iluminada por una fogata.

Te admiro muchísimo y desde que conocí tu trabajo en aquella de historia de New York Times creo que en 2018 he visto cada paso: el Palais de Tokyo, el Guggenheim y ahora tu expo individual más grande en el Tamayo. ¿Cuál ha sido el logro que más te ha hecho feliz a ti, no hacia afuera, sino en el corazón? ¿Y qué sueño te queda por cumplir?

Mi logro más importante siempre será haber decidido volver a pintar después de perder la vista. Estoy orgullosísima de haber seguido adelante.

También me hace muy feliz poder compartir mi arte y sentir el cariño con el que la gente lo vive. Y me gustaría seguir creciendo no solo como artista, sino en todas las ramas de mi vida creativa: aprender más, expresarme a través de la música y la escritura, encontrar el amor y la intimidad como mujer y ayudar a que otras personas encuentren lo mismo.

Para conocer más sobre el proceso, la obra y el día a día creativo de Manuela Solano, puedes seguirla en Instagram en @manuelasolano

Entrevista por Rodrigo García

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