¿Porqué hay tantos millonarios y famosos desfilando en las pasarelas?

¿Porqué hay tantos millonarios y famosos desfilando en las pasarelas?

Difícil de creer o no, pero los millonarios y famosos sostienen a las grandes casas de lujo. La estrategia es obvia: atraer a “clientes” que, sin ningún problema, derrochan enormes cantidades de dinero en piezas únicas o invierten en un negocio que triplicaría sus fortunas. Ese “uno por cierto” que asiste a los desfiles de alta costura a comprar––y no solo admirar––ya no participa únicamente como espectador. 

La temporada Fall 2026 se caracterizó por reunir personajes inesperados, conocidos por ámbitos fuera de la moda. Lauren Sanchez y Jeff Bezos, los multimillonarios que se han colado al front row de Dior, Chanel y Schiaparelli, han generado un debate:s ¿por qué los grandes maestro los invitan, pese a representar un capitalismo sin límites y ciertos vínculos con la demagogia administrativa de Donald Trump? Otro magnate que era incluido frecuentemente en las semanas de la moda, junto a Harvey Weinstein. Ahora, tras las rejas.

No todos ven razonable que Mark Zuckerberg asistiera al desfile de Prada (la marca trabaja actualmente con Meta en una nueva edición de gafas inteligentes). Aunque muchos prefieren ver a figuras como Fakemink y Nettspend modelar en Gucci o a Marilyn Manson abrir el fashion show de Enfants Riches Déprimés. Ciertamente, hay muchas maneras en que un desfile puede lograr la viralidad necesaria para vender, pero también sorprende el ingenio marketero de invitar figuras públicas; una práctica que ya se ha vuelto casi indispensable.

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    WITTOCOVER

    La época en la que las casas de lujo pagaban cheques exorbitantes a famosos únicamente para usar sus diseños o sentarse 15 minutos en sus desfiles se ha reconfigurado. Hace poco, Bryan Johnson, el multimillonario obsesionado con la juventud, desfiló en Matières Fécales, al igual que Daphne Guinness, la heredera de la familia y exesposa del magnate naviero griego Spyros Niarchos. Su mera presencia generó esos “momentos” que ambas partes necesitan en su lucha por relevancia social y económica.

    Los pocos minutos que Gillian Anderson y Chloë Sevigny pasaron desfilando para Miu Miu fueron, en sí mismos, una excelente inversión. Se ha comprobado muchas veces que Hollywood es más aceptado entre las trincheras de la moda, ya que las personas admiran más un cantante o actor, que aún millonario que intenta ser humilde.

    Las marcas ya no quieren que sus clientes participen solo comprando, sino viviendo la experiencia de ser incluidos en sus mundos. Ver a estos sectores unidos nos hace cuestionar la mera ingenuidad que aún tratan de vendernos. Sabemos que muchos no aportan lo que las marcas buscan representar, pero sus bolsillos parecen compensarlo. No importa si pertenecen a la vieja aristocracia o cómo se hicieron ricos —la globalización ya nos permite saberlo—; lo único que se requiere es que su imagen beneficie. Saben qué artimañas mejoran el panorama.

    Tal vez sea la hipocresía compartida lo que nos confunde sobre lo que está bien y mal. Aunque la moda se venda al mejor postor, seguimos cayendo en ese glamour de cuento de hadas, cada vez más imposible de vivir, Pero tampoco deja de ser cuestionable que las marcas sigan otorgando tanto protagonismo a quienes ven esta industria como algo banal y meramente entretenido… o quizá esa preferencia debería ser, simplemente, más sincera.


    polemica





    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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