COVER

Stephen Dawes está aprendiendo a quedarse

Hay algo particularmente honesto en un artista que todavía está descubriendo cómo sonar como sí mismo. No desde la inseguridad, sino desde ese momento raro —y poco común— en el que la identidad deja de sentirse como una construcción y empieza a volverse una certeza. Stephen Dawes está ahí.

Después de un primer impulso marcado por la viralidad —esa versión melancólica de Teenage Dream que lo puso frente a una audiencia masiva casi por accidente— Dawes entra en una etapa distinta: más íntima, más precisa, más suya. No necesariamente más grande, pero sí más clara. Una etapa donde la vulnerabilidad ya no aparece como una consecuencia, sino como una decisión.

01 4
Foto: Stone Taul 

Desde Los Ángeles, el músico habla de este momento con una soltura poco ensayada. No hay discurso prefabricado ni esa falsa claridad que a veces acompaña a los artistas cuando hablan de sí mismos. En cambio, hay algo más interesante: la sensación de que Stephen Dawes sigue entendiendo quién es mientras lo dice en voz alta.

¿Te gustó este artículo?

Suscríbete y recibe lo mejor de BADHOMBRE directo en tu correo.

    Su proceso creativo, por ejemplo, volvió al lugar más simple posible. Un piano en su cuarto. Una melodía que aparece a media noche. La necesidad casi inmediata de grabarla antes de que se disuelva. Después de escribir durante años dentro de estructuras más compartidas —salas con productores, sesiones con otros compositores, canciones construidas entre varias voces— Dawes regresó a lo esencial: escribir solo, seguir el instinto y dejar que una canción exista antes de empezar a corregirla.

    Ese cambio se siente en la música. Sus canciones nuevas tienen menos artificio, pero más intención. Hay algo más directo en la manera en que están construidas, más cercano a la intuición que al cálculo. Stay, su nuevo sencillo, funciona precisamente desde ahí: una canción que no intenta disfrazar la incomodidad de quedarse demasiado tiempo donde algo ya se está rompiendo.

    03 4
    Foto: Stone Taul 

    Dawes lo dice con una honestidad casi desarmante: siempre ha sido la persona que se aferra. Y Stay nace exactamente de ese lugar. De la insistencia. De la costumbre de seguir apostando por algo incluso cuando ya no tiene demasiado sentido. Lo interesante es que no lo canta desde el drama fácil, sino desde un tipo de romanticismo más complejo: ese que no idealiza el dolor, pero tampoco sabe irse a tiempo.

    Eso es, quizá, lo que vuelve su música tan cercana. Stephen Dawes no escribe sobre el desamor como una tragedia, sino como una negociación emocional. Sus canciones no están interesadas en la devastación como espectáculo, sino en el pequeño autoengaño cotidiano que muchas veces la precede. En esa parte menos glamorosa del caos: la de quedarse un poco más, aunque uno ya sepa cómo termina.

    También hay algo de eso en la forma en la que construye su imagen. En esta nueva etapa, Dawes ha tomado un control mucho más claro sobre su universo visual. Lo que antes parecía una extensión más de la maquinaria de la industria, hoy se siente como una elección consciente. Referencias, estilismo, dirección, composición: todo responde a una idea mucho más definida de sí mismo.

    Y esa claridad también se traduce en cómo se viste. Trajes negros, camisas abiertas, lentes oscuros, líneas limpias. Una estética contenida, elegante, ligeramente desordenada. Menos personaje, más presencia. Hay ecos del rock británico, sí, pero lo interesante no está en la referencia sino en la forma en que Dawes la suaviza hasta volverla propia.

    04 4
    Foto: Stone Taul 

    Lo mismo pasa con su masculinidad. No hay rigidez en la forma en la que la piensa, ni necesidad de afirmarla con fuerza. Habla de ella con naturalidad, como alguien que nunca sintió que debía probar demasiado. Y en un momento donde tantas identidades masculinas siguen construyéndose desde la defensa, esa comodidad resulta extrañamente refrescante.

    Stephen Dawes todavía está encontrando el centro de todo esto: su sonido, su lenguaje, su manera de habitar el escenario. Pero quizá lo más interesante es que ya no parece tener prisa por resolverlo. Hay artistas que pasan años tratando de convertirse en una versión más pulida de sí mismos. Dawes, en cambio, parece estar haciendo algo más difícil: quedarse el tiempo suficiente dentro de su propia voz para finalmente reconocerla.

    En exclusiva para BADHOMBRE, Stephen Dawes habla sobre vulnerabilidad, desamor, estilo y el proceso de encontrar una voz propia en una industria que muchas veces empuja a los artistas a definirse demasiado pronto.

    BH: Antes de hablar del nuevo sencillo, quiero empezar por algo más básico. Siempre me impresiona la gente que escribe música. ¿Cómo sucede realmente? ¿Te sientas con un instrumento y simplemente empiezas a tocar hasta que algo aparece?

    SD: Siempre cambia. Cuando empecé a escribir, era mucho más intuitivo: sentarme al piano y dejar que saliera lo primero que me viniera a la cabeza. Normalmente empezaba con acordes y melodías, y después llegaban las letras. Más tarde, cuando me mudé a Los Ángeles, empecé a escribir con otras personas. Ahí el proceso era distinto: entrabas a un cuarto con gente que conocías o no, hablaban de lo que estaban viviendo, y desde ahí nacía la canción. Era mucho más narrativo, más centrado en la historia.

    Pero últimamente volví a algo más íntimo. Tengo un piano en mi cuarto y he estado escribiendo mucho más solo. Las ideas vuelven a empezar desde ahí: yo, el piano, unos acordes y lo que salga. Después de haber trabajado de las dos formas, creo que las canciones que nacen así se sienten más personales, más honestas.

    02 4
    Foto: Stone Taul 

    BH: ¿Te pasa eso de despertarte en medio de la noche con una melodía en la cabeza?

    SD: Todo el tiempo. Soy completamente esa persona que saca el celular y graba una nota de voz a las tres de la mañana. Antes no lo hacía tanto, pero en los últimos años me he vuelto mucho más impulsivo con eso. Si algo aparece, necesito grabarlo de inmediato. Incluso acomodé mi cuarto para que cualquier idea pueda registrarse en segundos.

    También creo que escribir implica confiar en tu instinto, incluso cuando lo que estás tocando todavía suena raro o incompleto. A veces esa es la parte más difícil: tolerar el momento en el que todavía no sabes si algo es bueno, pero seguir adelante igual.

    BH: Quiero hablar de Teenage Dream. Tu versión se volvió enorme y para mucha gente fue el primer acercamiento a ti. ¿Cómo te relacionas con esa canción hoy?

    SD: Le tengo muchísimo cariño. Es una historia muy especial porque literalmente empezó como una tarea de clase. Después la subí a TikTok y tomó vida propia. Sí, hoy se siente distinta a la música que estoy haciendo ahora, pero sigue teniendo un lugar muy importante para mí. Siempre la voy a tocar y siempre voy a estar agradecido por lo que me dio. Además, también es una de mis canciones favoritas, así que sigue siendo bonito tenerla en el set.

    BH: Tu nuevo sencillo, Stay, habla de aferrarse a algo que ya casi se perdió. ¿Es una canción escrita desde experiencia personal?

    SD: Sí, definitivamente, aunque por suerte viene de otro momento de mi vida. Ahora estoy en una relación muy feliz, así que ya no estoy lidiando con eso. Pero sí, históricamente siempre he sido la persona que se aferra. Tengo esa tendencia a pensar que todo se va a arreglar, incluso cuando probablemente no debería. Soy un poco soñador en ese sentido.

    BH: Esa negación también hace muy buenas canciones.

    SD: Totalmente. Y esta se volvió cada vez más dramática mientras la hacíamos. Al principio era mucho más simple, más desnuda. Después empezamos a construirla: sumamos sintetizadores, percusiones más grandes, cuerdas y al final hasta un pequeño coro. Terminó convirtiéndose en algo mucho más emocional y teatral de lo que era al inicio.

    BH: Y se siente. Tiene esa escala dramática que pide escenario.

    SD: Exacto. Todavía no la he tocado en vivo, pero definitivamente tiene que tener su momento.

    BH: También vi el video y se nota una dirección visual mucho más clara. ¿Qué tan involucrado estás en esa parte?

    SD: Muchísimo. En esta etapa he estado muy involucrado en toda la parte visual. Antes, cuando estaba con mi disquera anterior, había mucha más gente tomando decisiones y era fácil dejar que otros construyeran la visión. Pero después entendí que también quería enamorarme de ese lado del proceso. Desde entonces, prácticamente todo lo visual ha salido de referencias mías, de ideas que armé yo, de moodboards, de imágenes que tenía muy claras en la cabeza.

    05 4
    Foto: Stone Taul 

    BH: ¿Y cómo definirías esa estética?

    SD: Creo que por fin encontré cómo me gusta verme como músico. Me siento más cómodo en traje, camisa, pantalón… pero no en una versión rígida o demasiado pulida. Es más relajado: algunos botones abiertos, lentes oscuros, todo negro, líneas limpias. Es un look muy sobrio, pero con algo más suelto. Como alguien que salió impecable y después se soltó un poco.

    BH: Hay algo interesante en ese tipo de uniforme: históricamente ha estado ligado a artistas que entienden la masculinidad desde un lugar más performático, más libre, menos rígido. ¿Cómo entiendes la tuya?

    SD: Nunca he pensado demasiado en definirla, honestamente. Y creo que eso también tiene que ver con haber crecido en lugares donde nunca sentí que tenía que probarla. Nunca he sentido que necesite verme “más masculino” para sentirme hombre. Entonces explorar con ropa, con siluetas o con códigos que quizá no son tradicionalmente masculinos nunca me ha incomodado. Creo que simplemente tuve la suerte de crecer rodeado de gente que entendía eso con naturalidad.

    BH: Y eso también se nota en la forma en la que te presentas: hay una comodidad real ahí.

    SD: Sí, totalmente. Creo que apenas estoy entrando en una etapa donde entiendo mejor quién soy como artista, cómo quiero sonar y también cómo quiero verme.

    BH: Gracias por la conversación. Y ojalá pronto te veamos tocando en Ciudad de México.

    SD: Ojalá. Espero estar por allá pronto.

    PUBLICAR UN COMENTARIO

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.