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Arte en Guadalajara: La Nueva Generación

Arte en Guadalajara: La Nueva Generación

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Muchos de los artistas contemporáneos más relevantes en el país viven y producen en Guadalajara. Jorge Méndez Blake, José Dávila, Gabriel Rico y sus contemporáneos han llevado el nombre de la ciudad – y de México – al mundo a través de su obra. La ciudad se ha convertido en un centro cultural y creativo con una propuesta que mezcla las tradiciones del estado con un punto de vista social moderno, generando de la obra más interesante en este momento en el país.

La nueva generación de artistas, diseñadores, ilustradores, curadores y creativos es responsable en gran parte de la creación y difusión de estos proyectos. Los ocho hombres aquí fotografiados mueven la ciudad a través de su obra, a veces con una estrategia clara de redes sociales, o democratizando el acceso al arte a través de reproducción de su obra; haciendo arte contemporáneo al mismo tiempo que diseño, y curando y creando al mismo tiempo. Estos son los hombres que están cambiando cómo se ve el arte en Guadalajara (y en el país).

– FABIEN CAPPELLO –

Fabien Cappello es un diseñador de mobiliario y espacios. Creció en Francia y vivió diez años en Londres antes de mudarse a México hace cinco años. A principios de 2020 movió su estudio al barrio de Alcalde Barranquitas en el centro de Guadalajara. Desde ahí, concibe y genera proyectos variados para clientes internacionales y mexicanos. También el estudio ha producido varios proyectos de investigación considerando el diseño como una herramienta cultural que permite incidir sobre la realidad. Las investigaciones que generamos se enfocan en la importancia de lugares de producción y soluciones locales, en la idea de recursos en la metodología de diseño, en el concepto de imaginación popular, en las economías informales y apuesta que el diseño. No es una práctica de personas formalmente educadas para generar productos con valores agregadas estéticas o que dan un estatus social al que lo adquiere. Al contrario, el diseño se desarrolla en todos los ámbitos donde vivimos e interactuamos, casi de manera natural, orgánica. Por eso valora tanto la cultura material mexicana: esta particularidad profundamente alimenta su trabajo de diseñador.

“Me defino mucho más como un observador, o un investigador. Todos los proyectos inician con observaciones sobre nuestra cultura material, sobre todos los objetos que nos rodean y cómo nos relacionamos o identificamos con ellos. Eso creo que es el denominador común a todos los proyectos que hacemos en el estudio: el producto final solo es parte de un sistema más amplio que conecta con muchos aspectos de nuestras vidas: desde su producción hasta su difusión, su apropiación o su adaptación a un contexto particular, un objeto habla mucho de quiénes somos.
Luego, intentamos generar respuestas adecuadas y apropiadas a todos los contextos en los que trabajamos, que sean productos comerciales o espacios públicos, o objetos más especiales – también eso toma mucha sensibilidad y voluntad a observar y entender. Nada, nunca está impuesto.

Si tuviera que relacionarme con las valores de un lugar hablaría más de un territorio, por ejemplo el territorio de Jalisco – la naturaleza, los usos y costumbres, los productos que lo componen – que de una metrópoli; por ende no me siento muy atraído por el concepto de “tapatío”. Sin embargo, amo las ciudades porque son lugares de muchas alternativas. En mi trabajo, me interesa mucho aprender de estos lugares que resisten a una cultura material aspiracional y a una economía globalizada. Valoro y aprendo mucho de la persona que hace paletas con frutas locales y de temporada en mi barrio, de la persona que tiene un taller de reparación de bicicleta en su cochera al lado de mi estudio, o de la persona que surte jericallas hechas en su cocina, los abarrotes del centro. Deberíamos dejar de ver la ciudad a partir de la idea clasista que el desarrollo es la homogeneización, y concentrarnos sobre la habilidad que la ciudad y sus habitantes tienen a resistir a una visión hegemónica del mundo. Cuando nos empezamos a dar cuenta que vivimos en un lugar lleno de alternativas, nos es más sencillo imaginar otras.
En cuanto a lo mexicano, no queda dudas que mi estudio es un estudio de diseño mexicano. Soy el único no-mexicano del equipo, y realmente todas nuestras problemáticas, recursos, soluciones y aspiraciones están profundamente conectadas con esta parte del mundo.

Espero que mi trabajo no represente ningún valor asociado a la masculinidad. Al contrario, rechazo profundamente los conceptos de fuerza, de clasismo, de imposición, de confrontación, que se asocian a una masculinidad hegemónica. Soy un joto, que ha desarrollado todos sus proyectos y pensamientos con mucho valor por mi propia fragilidad, por lo débil, por lo que no está valorado, por las otras y los otros, por lo chiquito, por lo emocional, por lo sensible. Esta es la única posición que me permite aprender, al final utilizo mi trabajo para entender un poco más el mundo y la contemporaneidad en la que vivimos.”

– ALDO ÁLVAREZ TOSTADO –

Aldo Álvarez Tostado es artista visual originario de San Pancho, Nayarit. Se mudó a Guadalajara para estudiar en la escuela de arquitectura del ITESO, donde hoy es profesor de taller. Su práctica oscila entre el arte visual, el diseño de objetos y la arquitectura. Fundó el estudio de diseño piedrafuego en 2013, y este año inició todomundo, un espacio independiente para arte no-alineado en El Santuario, Guadalajara.

“Me interesa explorar la noción de país como artificio político, y los gestos formales y poéticos que surgen en esta manufactura. Esta búsqueda puede resultar en un objeto utilitario, un espacio o un formato más libre como los que permite el arte: instalaciones, textos, piezas a muro, esculturas, etcétera. Esta misma exploración me ha llevado a trabajar con materiales y técnicas de producción disponibles en el Occidente del país.

Nada me interesa tanto como lo que sucede dentro del territorio que nombramos México. Hablar de una sola identidad mexicana sería ambicioso, pero creo que podemos trabajar con elementos que de alguna u otra forma amalgaman una sensibilidad continua a través del tiempo y el territorio mexicano. Pienso en la monumentalidad, la cercanía a la muerte, la ceremonia. No me considero tapatío -siempre seré de la costa de Nayarit- pero sí le debo mi formación como creativo a Guadalajara como epicentro artístico del Occidente de México, y como una ciudad que está reimaginando la tradición bucólica y sobria que heredó hacia algo más arriesgado.

Al igual que cuando hablamos de una identidad nacional, creo que la identidad masculina -o de cualquier género- es maleable, y lo que entendemos como masculino parte de una imposición cultural. Nunca había trabajado con indumentaria, pero recientemente he experimentado con dos tipos de moda hiper-masculinizada: la del fut y la vinculada al campo. El pueblo donde crecí se dedicaba a la agricultura y ganadería, mis padres eran ejidatarios, y paralelamente, desarrollé un fanatismo absoluto (y vigente) por el Cruz Azul. Las prendas que usaban jinetes y futbolistas fueron -y no solo para mí- un símbolo de masculinidad y hasta de erotismo. Me interesa transformar esa carga simbólica hacia una que hable de una búsqueda propia (y no impuesta) sobre mi corporalidad y sexualidad: algo que puede ser tan sencillo como hacer recortes en mi jersey celeste. Mientras tanto, Pita y Pito es un proyecto que cuestiona la forma en que articulamos nuestra masculinidad en las apps de ligue usando como lienzo los formatos y tradiciones propios de la indumentaria agrícola. Justo este abril presentaré un cinturón piteado y una silla de montar de este proyecto como parte de Salón Cosa, en CDMX.”

– ROCCA LUIS CÉSAR –

Artista gráfico y Director Creativo nacido en Guadalajara en 1986. Es recolector de historias y creador de retratos de ficción.

“Mi proceso creativo es recolectar conversaciones de personas que se cruzan en mi día a día, y después de esas platicas crear historias de ficción. Ya en el proceso de dibujos y bocetos, oigo música siempre, veo entre mis libretas y mis textos y dibujo tanto análogo como digital hasta que conecte con algún resultado. Las historias también brotan de libros y películas.

No me he parado a pensar que tan mexicano o tapatío es mi trabajo. Supongo que tiene mucho indirectamente en el cuerpo del concepto por las historias y colores que vivo día a día tanto en Guadalajara como en México. Creo que mis ilustraciones representan las dos identidades (masculina y femenina), fluyen para ambos lados. Tampoco entiendo bien qué sería una identidad masculina.”

– RICARDO LUÉVANOS –

Ricardo Luévanos articula su obra a través de la pintura digital, explora aspectos emocionales y analogías visuales que hacen referencia al lenguaje humano. La belleza naturalista y la técnica son dos elementos que le permiten comunicar el drama del existir, el cual contrasta con su estética visual recurrente. Tiene interés en la anatomía humana, animal y en recrearla con sus propios recursos. Tiene 7 exposiciones individuales y ha participado en más de 40 colectivas.  El trabajo de Luévanos puede encontrarse en galerías, revistas internacionales, portadas de discos y líneas de ropa.

“Mi proceso creativo es totalmente incierto. En los periodos oscuros o de catástrofe emocional es cuando soy más productivo, me gusta renovarme a través de mi trabajo. Generalmente lo que hago tiene referencias directas al día a día ó a frases que subrayo de textos que me interesan.

Hay piezas y proyectos que he trabajado con identidad mexicana, basándome en flora, fauna y elementos que nos hacen sentir orgullosos de lo que somos, pero siempre adaptando todo a mi estilo y a mi tipo de composición. Ha sido increíble llevar nuestra identidad  a mi estética visual y ver el resultado. Han sido proyectos que involucran  prendas de vestir y es sumamente satisfactorio ver a la gente en la calle usando mis estampados y haciéndolos parte de su día a día. Definitivamente mi trabajo retrata a menudo la masculinidad. Algo muy representativo de mi obra son retratos con el rostro cubierto de ciertos elementos y me gusta mostrar vulnerable al sujeto, emocional. El hombre nostálgico, que siente y extraña es una gran inspiración.”

– ARTURO TRUJILLO –

Arturo Trujillo es un licenciado en diseño industrial, de 32 años nacido en Guadalajara. Es cofundador de la galería y concept store VIENTO.

“Describo mi arte como pliegues y sombras. El papel es el elemento principal de mi obra. Lo utilizo como un tributo a nuestro tradicional papel picado. En mi trabajo cohabitan dos facetas: la sensibilidad de artista y el método riguroso del ingeniero. Mi obra, como los rompecabezas, recuerda a un juego de infancia y de paciencia. Adentrarse en mi obra es mirar hacia una gran multiplicidad de procesos. Mi formación como diseñador industrial me permite perseguir minuciosamente la simetría y la perfección. Incluso cuando parecen verse líneas y figuras inclinadas, todas responden a su propia lógica: no hay azar, sino la construcción de una armonía compleja y profunda. Cada una de mis obras es planeada en específico para el espacio que va a ocupar.

Comienzo el proceso creativo con el diseño de la retícula, encontrando armonía visual y jugando con el orden hasta que logro una composición que me parece interesante, que rete al espectador. Sigo con el juego de color: agrupo elementos para diseñar una especie de mandala o, como prefiero imaginarlo, un tapete hecho de papel.

Para mí, proyectar masculinidad es provocar un estímulo visual. La fuerza en mis obras viene del movimiento, contraste e intensidad de color; así cautivo a mis espectadores.”

– BERTÍN SÁNCHEZ –

Es curador de artesanías y arte popular mexicano. También ha estado diseñando piezas en colaboración con artesanos. Actualmente tiene una galería donde exhibe y comercializa las obras de los artesanos con los que trabaja de la mano: Chamula Hecho a Mano, junto con su socio Esteban Leñero. Esto ha otorgado que hayan aparecido en revistas como Elle Decoration y Vogue París. Cuando no está trabajando disfruta dar largas caminatas con su perra.

“El arte que yo hago lo describiría como amor a la herencia, ya que viene del aprendizaje de los procesos utilizados por los ancestros de los maestros artesanos, llevándose de la creatividad a la ejecución de piezas únicas y extraordinarias.

La creatividad fluye desde el momento en el que me presento en el entorno de los artesanos y me encuentro de frente con las piezas, visualizarlas embelleciendo espacios. También visitar sus talleres y recorrer puntos específicos, es decir, me gusta visitar mercados, visitar pueblos y comunidades que destaquen por su artesanía. Todo esto echa a andar mi creatividad, es cómo encender un motor. Platicar con los maestros artesanos es un gustazo, cada uno tiene procesos, materiales y técnicas diferentes, entonces los resultados por ende son diferentes.

La identidad mexicana está en cada una de las piezas, que llevan consigo materiales, formas, texturas, colores e historia representativos de la cultura mexicana. Algo meramente tapatío podrían ser algunas técnicas que suelen ser utilizadas en esta localidad por ejemplo la técnica del barro “betus” o “barro bruñido” aunque sé que esta última también se practica en el estado de Puebla.

Considero que la identidad masculina podría estar presente en todo lo que desempeño, para mí es subjetiva tal identidad.”

– CLAUDIO LIMÓN –

Claudio Limón es un artista nacido en los Altos de Jalisco. Comenzó a pintar a los 10 años y estudió diseño gráfico en la Universidad de Guadalajara. A lo largo de su carrera como pintor ha expuesto de manera individual y colectiva en diversos lugares, desde su ciudad natal hasta Tokyo y Buenos Aires. Ha plasmado el sello “Limón” en cada uno de sus proyectos conectando al espectador con el colorido y alegría de la cultura mexicana. Uno de los atributos más destacados de su estilo es el uso del color, algo que para él es descrito como la mejor forma de darle tonalidad a las emociones. Sus murales más recientes los ha hecho en Los Angeles, Miami, Nueva York y Ciudad de México.

“Tengo varios procesos y van cambiando o ajustándose dependiendo del proyecto. Puedo empezar por leer e investigar sobre el tema que quiero expresar, después escribo muchas ideas y luego empiezo a bocetar, pero sí es importante para mí tener información y un contexto previo sobre lo que voy a hablar en mi trabajo. Después de eso bajo todo al papel, empiezo por bocetos con lápiz o pluma y luego agrego color digitalmente. Algunas veces ni siquiera hago bocetos y la idea que tengo en la mente la plasmo directo sobre el lienzo.

Mi trabajo representa la identidad mexicana porque habla desde la raíz emocional de ser mexicanos. Tiene intrínsecamente identidad tapatía porque las imágenes que entran a mi cabeza diariamente son de el entorno inmediato en donde vivo, y existen también muchos símbolos nacionales que vienen de la tradición tapatía.

Mi obra a través de la sensibilización de las emociones, de alguna forma contradice la cultura masculina.”

– ROBSO –

Roberto Sánchez es ilustrador y diseñador gráfico, actualmente vive en Guadalajara. Se ha enfocado en ilustración de moda desde hace 8 años, trabajando para marcas de lujo y editoriales de moda principalmente. Dentro de sus proyectos personales, actualmente está explorando temáticas como el cuerpo humano, la naturaleza y la cultura, a través de la geometría, formas dinámicas y elementos de alto contraste. Trabaja en medios tradicionales y digitales, siempre con la intención de reinterpretar ideas y mensajes a través de sus composiciones. Su intención al crear cualquier pieza es la de proponer una visión alternativa de la realidad y los conceptos que le interesan.

“Cuando estoy iniciando una pieza o un proyecto siempre visualizo la idea en mi mente primero, y esto surge mientras investigo el tema o la colección que esté ilustrando, reuniendo referencias para poder reinterpretarlas y aterrizando mis ideas en papel. También debo saber de qué manera se va a utilizar mi trabajo, para poder trabajar dentro de un formato y una idea específica para el resultado final. El bocetaje es lo más importante de mi proceso, es donde exploro todas las posibilidades que puede tener una imagen antes de continuar con su terminación. Siempre trabajo con lápiz para trabajar con la mayor libertad posible. El movimiento y el contraste son elementos que siempre están presentes en mis composiciones, y trato de tenerlo en mente como conceptos básicos a la hora de aplicar color. Independientemente de la técnica, el proceso se mantiene igual, ya sea que sea una pintura o una pieza digital, mi objetivo es que la imagen final conecte con las personas.

Cuando comencé a trabajar en ilustración de moda, tomé inspiración de lo que estaba observando en el mundo en general, desde diseñadores extranjeros hasta creativos mexicanos. En esa práctica pude ir combinando mi estilo con las propuestas de estos diseñadores y de alguna manera fui reflejando la esencia de esta identidad. Siempre me ha llamado la atención la escultura, el arte prehispánico y el Art Deco mexicano, sobre todo por las cualidades geométricas y la manera en que se plasma el cuerpo humano. Así que estéticamente mi trabajo tiene cierta influencia por esa parte. Hablando de prácticas tradicionales, me gusta trabajar piezas inspiradas en la técnica de papel picado, es una disciplina que admiro mucho por la complejidad que implica y porque visualmente se me hace muy representativo de mi identidad.

Lo que refleja respecto a la identidad masculina termina siendo un factor subjetivo desde la persona que lo observa. Definitivamente hay elementos que tomo en cuenta al ilustrar ciertas poses o representar el cuerpo desde una perspectiva en particular. Mi intención es explorar diferentes ideas de la indumentaria masculina y que la ropa hable por sí misma. Ya sea reflejando fuerza o vulnerabilidad, sobriedad o algo más atrevido, creo que la idea de la identidad como algo flexible o mutable es algo que espero se pueda apreciar en las ilustraciones.”

 

En esta historia:

Fotografía, Ivan Rizo. Producción, Christian Ibarra y Juan Pablo Jim. Estilismo, Sam Mejía. Grooming, Adrián Ruga. Moda: Robso – Camisa, Julia y Renata. Saco, Maison Margiela en Louder. Zapatos, Louis Vuitton. Claudio Limón – Gabardina, Julia y Renata. Camiseta y tenis, Acne Studios. Ricardo Luevanos -Camisa y falda, Julia y Renata. Botas, Balenciaga. Rocca Luis César – Traje, Purificación García. Camisa, COS. Zapatos, Dr. Martens. Fabien Capello – Chaqueta, Sandro Paris. Camisa, Maison Margiela en Louder. Pantalón, Nike. Botas, Dr. Martens. Arturo Trujillo – Saco, Club Monaco. Camisa, COS. Tenis Future Maison Margiela. Bertin Sánchez – Saco, Adidas Originals. Pantalón, All Saints. Tenis, Nike.

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