¿Qué tiene de malo usar una T-shirt rota?
No sé si es una tendencia de aquellos chicos performativos que descaradamente señalan lo “qué es chic”, o quizás sea una prueba más del hartazgo de la gente por lucir impecable en un mundo que se desmorona y que hace cada vez más difícil endeudarse con ropa… o si el desgaste es la definición del lujo contemporáneo. Pero ¿por qué una t-shirt rota —y con agujeros— genera tanto alboroto?
Tampoco es entendible por qué usar ropa de segunda mano, pre-owned, vintage —llámalo como quieras— se volvió una cuestión filosófica.
Tiempo atrás se nos enseñaba que lucir algo usado —y repetir outfit— era de mal gusto y, claro, desencadenaba comportamientos impulsivos con efectos secundarios que afectan los bolsillos y el medio ambiente. Pero ahora, ver a alguien con una camiseta con polillas, manchas de cloro o el logo de alguna banda genera tanta envidia.
“¡Es de nicho!”, dirán algunos, ya que suponen que la compró en Vinted o eBay.
En una época en la que la moda ya no sabe hacia dónde mirar, lo impecable y sofisticado ya no genera tanto deseo. Hemos aprendido que la ropa frágil, delicada y lavada tiene un valor simbólico mayor.
Quizás una de las razones por las que muchos le tienen tanto cariño a una T-shirt rota es porque también puede ser una ganga. Somos miles los que aún deseamos envolvernos en prendas de lujo y, de cierta forma, no hay nada de malo en vestirse con lo que hay.

Puedes lucir fabuloso con ropa adquirida —y quizás falsificada— en Marketplace.
Incluso, este desaliño estético resulta sexy. No es por nada que muchas celebridades, como Connor Storrie y Jeremy Allen White, se sienten cómodas mostrando sus atributos con T-shirts que penden de un hilo.
Sin embargo, lo verdaderamente detestable es lo artificial y nefasto que resulta que las marcas te vendan una camiseta con efecto trompe-l’œil —estratégicamente desteñida por el sol y manchada de café— por 400 dólares.
El desgaste falso es de lo más fraudulento que puede ofrecer el lujo, ya que es algo que no pueden acelerar de forma natural. Es decepcionante que se inspiren y utilicen como referencia el envejecimiento de una prenda.
No toman en cuenta que una T-shirt rota tiene historia: guarda recuerdos, y eso es precisamente lo que la hace hermosa.
Aunque, bueno, quizás nadie te exija pruebas de que hayas usado tal pieza durante varios años. Pero ¿no sería fenomenal que la ropa fuera un poco más auténtica?




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