Campillo Spring 2027: demasiado kitsch, pero con mucho potencial
El flamboyante desfile de Campillo, bajo el sol radiante que iluminaba el helipuerto del centro de Manhattan, resultó ser una evolución vívida —y un poco disonante— de su arquetipo de charro.
Inspirado en la felicidad y la alegría de aquellos momentos que guardamos con mucho cariño —para esta ocasión, una excursión que realizó con su madre en Chiapas, México—, confeccionó un festín que rompió con la percepción artística que se tenía de él.
Últimamente, su trabajo en la manipulación de pieles ha sido excepcional, aunque en esta colección se sintió demasiado kitsch —y disfrazado para los estándares comerciales—. No obstante, la explosión de tonos naranjas, rojos y rosas fundidos en ombré hacía que todo resultara menos confuso y, en cambio, bastante disfrutable, como sus brillantes camisas de seda.




Las prendas eran atrevidas, sexys y hasta extrañamente ochenteras —véase una chaqueta de mezclilla de cuello alto con hombros pronunciados y una camisa vaquera impregnada con los colores del atardecer—, sin olvidar los minishorts ajustados con tank tops de lucha libre y escotes que dejaban entrever el lado carnal del diseñador. Sin embargo, al despojarlas de tantas capas sin sentido —cinturones en forma de corsé y faldas deshilachadas—, veías su potencial algo desperdiciado.
Sin embargo, los pantalones con botonadura, impregnados de danzarines flecos, así como sus cuellos —o mascadas— con plumas, muestran otra faceta más divertida y extravagante de la firma de Campillo. Aunque su habilidad y talento siguen buscando esa libertad y dirección creativa que, quizá, su abrigo gris con plumas moradas y amarillas le dé como una respuesta más clara para su futuro.



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