Ahora Leyendo
Apréndete este nombre: Alejandro Puente
Fotografía: Rodrigo Álvarez. Estilismo: Priscila Cano. Grooming: Davo Sthebané para Givenchy Beauty. Texto: Alejandro Peregrina.



Es la tercera vez que featureamos a Alejandro Puente en las páginas de esta revista, pero su primera vez como coverboy en solitario. No hemos featureado a nadie tantas veces (a excepción de Claudio Rocca en nuestras fiestas. Salud.) y significa algo: lleva trabajando todo el año en diferentes proyectos que cuando estrenen lo pondrán en el mapa. Conocí a Alejandro el año pasado durante su primer shoot para BadHombre y, a lo largo de los meses, hemos desarrollado una relación de respeto y atención amistosa -en especial para recomendarnos series cada vez que nos vemos (aunque Alejandro siga sin ver Fleabag), también acrecida por nuestra mutua relación con su PR, Daniel Maldonado. El día de la sesión, Alejandro debía cachar un vuelo de regreso a Durango para continuar con una grabación y se fue sin entrevistarlo (sus fotos tomaron más tiempo de lo planeado porque al calor de las luces, Priscila Cano le armó dos looks más de los que teníamos acordados). La siguiente vez que lo vi, en la celebración de su cumpleaños hace unas semanas, le di como regalo un sneak peak de su portada y las cuatro lágrimas de cristal que lloró para sus fotos. Mi siguiente turno para entrevistarlo fue hace unos días, telefónicamente, mientras Alejandro hacía tiempo para una cita en Los Ángeles.

 

Gorra propiedad de la stylist. Camisa: Welton & Sons. Abrigo y mangas desprendibles: Aych. Lágrimas de cristales: Swarovski.


¿Y qué haces en Los Ángeles, para empezar?

“Vine con una amiga que tiene unas juntas, así que aproveché el viaje para cerrar unas citas que tenía por acá, igual de trabajo y mientras tenemos juntas, hangueamos y bebemos rosé…”

Alejandro tiene una serie por estrenar en la que es uno de los protagonistas, pero el asunto ha sido tan secretivo por parte de Netflix que aún no hay fecha de estreno, ni un teaser, ni un póster. Como Alejandro no puede hablar de sus citas en la ciudad de los ángeles, le pregunto sobre este proyecto, que sé que está hecho por puro talento mexicano con menos de 25 años de edad.

“De que sale este año, sale este año. La serie la desarrolló una chava que se llama Camila Ibarra, que tiene 24 años. La empezó a desarrollar hace como un año y medio, entonces tenía como 22 cuando lo empezó a hacer. Sé que fue a Netflix US y se las pitcheó y les encantó y lo hicieron. Ella es cabrona, desde hace tiempo desarrolla contenido y escribe y dirige y desde que yo la conozco, de hace cuatro años que hicimos un corto, me di cuenta que escribía cosas y personajes que no se leen frecuentemente en México. Sus personajes son bien interesantes, complejos, nada sencillos… Camila es muy inteligente, muy, y también muy sensible. Después me enteré que me estaba escribiendo un personaje para una serie. Pasó el tiempo y me buscaron para este proyecto muy comercial en televisión abierta, como uno de los protagonistas, entonces le escribí para decirle eso y me dijo que pensaba llamarme al día siguiente para hacer esta serie…”

La negociación de Alejandro para “ese proyecto muy comercial en televisión abierta como uno de los protagonistas” estaba tan avanzado que estaban por firmar contratos. Alejandro habló con sus representantes que respondieron con un “si tenemos que cancelar algo, lo cancelamos”. Camila le mandó una escena a Alejandro para leerla y enviar un screen test, porque si bien ella escribió la serie, Netflix tendría que aprobar al talento.

“Cuando la leí lloré de lo hermosa que era la escena y fui esa misma tarde a mi agencia a grabar el screen test porque necesitaban la propuesta al día siguiente para decidir y yo tenía el otro proyecto. Un día después me hablaron para decir que comenzaríamos con las contrataciones”.

Capa y pantalón: Edgar Aguilera. Camisa de piel: Bernarda. Anillos: Urblack.


¿Pero de qué va todo este asunto tan secretivo?

“El mío es un personaje que su conexión con el mundo y la realidad está muy adormecida porque es adicto a los ansiolíticos y antidepresivos y el chico es tan sensible y tan receptivo que recurre a eso para bloquearlo y no sentirlo. Le duele mucho la realidad. Así iniciamos con su historia, de ahí es acompañarlo a reconectar consigo mismo -a veces por decisión propia, a veces obligado, pero con todo lo bonito y doloroso que puede ser eso”.

También suena, por supuesto, a que tenemos en espera la comedia más divertida del año.
“Pues como en la vida, hay tanto drama en la vida que se vuelve cómico”.

¿Suena familiar? Según mi estudio antropológico empírico de mis amigos y colegas, todos vivimos en un estado de bajón -sino perpetuo, constante. De ahí a la adicción a los ansiolíticos hay mil pasos, sí. Que no podamos conectar con alguien en esa circunstancia, no. Por lo que deduzco, todos estamos al borde de una crisis con el trauma adecuado.

“No es que uno se está buscando, pero descubrirse es difícil. Hace poco me pasó que de repente dejé de trabajar un mes y tuve que hacer un catch up emocional durísimo que no había tenido por el trabajo, pero creo que es importante atravesar eso…”


Le advierto a Alejandro que según mi estudio ese catch up se hace más grave mientras más crecemos. La muy acertada respuesta de Alejandro es cantar las primeras líneas de No Choir de Florence + the Machine.

El año pasado Alejandro me dijo que es actor porque no puede luchar contra su naturaleza de actor. Otro de mis estudios arroja como respuesta que la gente que tiene absoluta vocación por su oficio lo sufre también tanto que la apreciación del “al menos te dedicas a lo que amas” es casi contradictorio. Creo que tener vocación es desquiciante y también siempre he pensado que quien tiene la vocación de actor también es una persona, por lo menos, un poco perturbada. Alejandro se ríe, pero casi que dándome la razón y luego de suspirar (le di al clavo, ¿ven?), responde:

“A mí me duele más no estar actuando o no estar contando historias que ser actor. Más bien creo que un miedo/dolor que tengo real es que las historias en que participo no tengan resonancia y no le llegue aunque sea a una persona”. So far, so good.

Ver También

Gorra: propiedad de la stylist. Camisa: Iván Ávalos. Pantalón: Aych.


“Algo que sí duele mucho es crecer y topar que las cosas no son como esperas que sean. Eso duele mucho. También darme cuenta, conforme voy creciendo, que damos mucho por sentado como la salud mental o la estabilidad emocional. Esas cosas que pensaba de chico que eran cosas muy de adulto y me doy cuenta que no”.

Alejandro está en un punto importante de su vida en el que comienza a tener responsabilidades de adulto y a experimentar la vida y las emociones desde un punto de ataque de grown up, pero siendo aún muy joven y aún no tan maleado por el reajuste. Los primeros cambios y realizaciones tienen también los primeros vislumbramientos de congruencia emocional:

“Híjole, también las pérdidas y que la gente no está para siempre. Eso duele mucho, mucho. Tal vez es lo que más me ha dolido este año pero también aprendí que los ciclos aplican para todo: para gente, para amigos, para proyectos, para uno mismo… A veces creo que es necesario dejar ir lo que no funciona de ti mismo para empezar a ver las cosas desde un nuevo lugar”.

Pero empezar también duele, ¿no?
“Sí, crecer duele, pero es como dice Lizzo: está bien quererte en los días buenos, pero cuando debes quererte más es durante lo días malos porque es cuando más lo necesitas. «Está bien no estar bien» era algo que decía mucho a mis amigos como consejo pero nunca me había tocado a mí ponerme en ese lugar y estarlo es complejo y es difícil”. Cierto es, pero también somos más crueles con nosotros mismos cuando estamos doliendo que aconsejando a los que más queremos.

Corona: Edgar Aguilera. Camisa de cuero: Aych.


“Pues a ver qué sigue después…”

¿Qué sigue?

“Pues laboralmente estoy a medio rodaje de una película, así que por ahí todo en orden. Estreno una que hice el año pasado que se llama Mírame y puede ser que salga este año. Estoy a punto de hacer una serie que tendrá que ver con telenovelas, pero no es una telenovela así que está muy interesante porque la hago con amigos. También estoy por mudarme yo solo y eso también es kinda scary…”

¿Kinda scary? Es el task más grande que hemos hablado en esta conversación.

 

Gorro: propiedad de la stylist. Abrigo: Edgar Aguilera.
Ver comentarios (0)

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

© BADHOMBRE CREATIVE STUDIO S.A. DE C.V. DERECHOS RESERVADOS.

HECHO EN MÉXICO