Burberry apuesta por dominar el verano con su clásico print

El verano de 2025 tiene un protagonista indiscutible: el tartán de Burberry. Ese patrón icónico que alguna vez fue sinónimo de rebeldía callejera y códigos no oficiales de estilo, hoy resurge con una fuerza renovada, dispuesto a dominar la temporada desde las playas más exclusivas hasta las calles más urbanas. Su arma secreta: el regreso triunfal de su emblemático bañador, pieza estrella de la campaña Spring/Summer 2025, que demuestra que los clásicos no mueren, solo evolucionan.

Detrás de este fenómeno no solo hay nostalgia, sino también la influencia de un revival cultural que no da tregua: el regreso del Indie Sleaze. Ese caos estético de finales de los 2000, marcado por una mezcla explosiva de glamour desaliñado, provocación y rebeldía, ha traído de vuelta algo más que playlists y viejas cámaras digitales; también ha reavivado el espíritu de la subcultura “Chav”.

Nacidos en los márgenes de la clase trabajadora británica, los chavs fueron mucho más que un estereotipo. Eran una declaración de independencia estética: chándales de diseñador (falsos o auténticos, poco importaba), gorras bien caladas, zapatillas blancas impecables y una actitud que desafiaba todas las normas de “buen gusto”. Había en ellos un código propio, un lenguaje de barrio cargado de ironía y, probablemente, un inevitable rastro de cerveza en el aire.

Lo que en los años 90 y 2000 fue visto como un estilo marginal, terminó por conquistar el mainstream. Desde los suburbios británicos, el tartán de Burberry cruzó el Atlántico y se convirtió en objeto de deseo en la cultura pop estadounidense, transformando su carga social en un statement de moda.

Hoy, Burberry vuelve a demostrar que entiende perfectamente la dinámica de los símbolos culturales. Con la campaña protagonizada por Jack Draper y Rosie Huntington-Whiteley, la marca no solo recupera su legado, sino que lo proyecta hacia el futuro. Los datos no mienten: tras el lanzamiento, las publicaciones e interacciones relacionadas con los bañadores de la casa aumentaron en un 14%, y la demanda de gorras y accesorios con el inconfundible tartán también creció de forma notable.

Post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.