Los Sainz y Hackett demuestran que el estilo también se hereda
“Algunos lazos no necesitan palabras. Se profundizan con el tiempo, la confianza y la admiración mutua”. Las imágenes de los embajadores de Hackett, Carlos Sainz y su hijo, reafirman esa idea que ha constatado una evolución que guía la reinvención de la marca.

Más allá de ser iconos del automovilismo, son dos fuerzas en constante movimiento. La segunda entrega de Tradition & Modernity narra cómo la espontaneidad y la juventud se entrelazan con el legado y la disciplina.
Padre e hijo recorren los salones neoclásicos y los jardines cubiertos de niebla de la campiña de Oxfordshire con una sastrería refinada, capaz de adaptarse a la rivalidad divertida que comparten. Cada escena “refleja un concurso silencioso envuelto en afecto”: no son carreras, son rituales.



Entre tweed, cuadros y siluetas de archivo, el clasicismos preppy se refresca con el toque contemporáneo de una paleta de colores inspirada en los “12 días de navidad: tonos cálidos como Tofu, Cobblestone y Bright Gold, junto a azules fríos como Celestial Blue y Night Sky.
La sastrería adopta un enfoque suave, pero versátil: jerseys cómodos y suéteres inteligentes se elaboran con innovadores tejidos como algodones cepillados y telas ultraligeras, enriquecidos con forros desmontables. La esencia británica de Hackett prevalece en sus chaquetas enceradas, overshirts y un knitwear que amplifica las texturas del birdseye, honeycomb, cable, mouline y rib. Un acto que reafirma la tradición, pero apuesta firmemente por la búsqueda de un estilo personal.




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