Retro, futurista, anticuado, vanguardista y actual, son medidas que ligan al tiempo y la moda, dentro de un argot que demuestra una relación estrecha basada en bajo un trabajo conjunto, así como constante, que los lleva a ser hermanos y enemigos a la vez, creando una relación toxica e inseparable.

Desde una perspectiva del consumo, por una parte, el tiempo está regido en línea recta, cuestión por la cual, la industria de la moda, debe seguir tendencias, producir ideas nuevas, conceptos de negocio distintos y editoriales vanguardistas. Pero por otro lado, también es cíclico, pues el estilo retro, vintage o los famosos rediseños u homenajes a ciertas prendas, muestran una elipsis necesaria al pasado, dejando claro su poder ambivalente.
La relación de la moda con el tiempo es tan antigua como la historia misma. La moda per se, es un documento historiográfico, en donde el tiempo se ve reflejado, pues desde que tomó fuerza en el Renacimiento, la indumentaria siempre ha hablado el idioma de la economía, del poder, las clases sociales, la tecnología y las corrientes artísticas. De ese modo, la moda provee al tiempo de pruebas palpables de su paso por la vida del ser humano.
La visión consumista del siglo XX y lo que llevamos del XXI, demanda innovación, cambio y desde luego rapidez. Fenómeno que es fácil de reconocer con el aumento de centros comerciales, tendencias y moda rápida.

Versace Primavera 2022

Gucci Otoño 2022
El tiempo es marcado por la vigencia de las colecciones: Primavera/Verano, Otoño/invierno, las cuales se muestran con un año de anticipación al año presente. Así, en los fashion shows la idea es marcar la pauta, las tendencias o lo más nuevo para conquistar a los compradores, clientes y posteriormente a las masas. De esta forma, la moda esta atada a con continuo ciclo de tiempo semana a semana en las ciudades más importantes de la industria.
Es necesario señalar, que entre el pasado y el futuro también existe el presente, aunque sea el menos socorrido y en el que menos se llega a pensar. Lo que sin duda no niega su valor, puesto que sirve para disfrutar, contemplar y reflexionar sobre actividades que poco emprendemos cuando se trata de moda. Y es que, para dialogar con el presente, se necesita investigación y observación desde las bases de la sociedad, para saber lo que nos mueve a comprar o vivir de esa forma.
En torno al tiempo, el diseñador Azzedine Alaïa se opuso a la industria de la moda en constante aceleración, impulsada por la moda rápida, el marketing, los grupos financieros y los inversores que buscan un retorno rápido de su capital. En este sentido, en la década de 1990, llegó a boicotear las Semanas de la Moda de la industria, que para entonces, comenzaban a multiplicarse. En años más recientes, solo develaba sus colecciones cuando le llegaba la inspiración.
En cierto modo, les dio la espalda a las temporadas tradicionales de la moda. En cambio, trabajó para desarrollar piezas atemporales que superarían las tendencias pasajeras. De manera constante, buscó la perfección en todo lo que hizo, trabajando para mejorar sus diseños, así como su portabilidad; además abrió su propio camino hasta el ocaso de sus años.

En 2020, el tema de la MET gala de Nueva York, hubiera sido About Time Fashion and Duration, Tiempo: moda y su permanencia: una temática apropiada para lo que sería, en ese año, el 150 aniversario del MET. La exposición 2020 del Costume Institute estaba pensada para rastrear un siglo y medio de moda, desde 1870 hasta el presente, a lo largo de una línea de tiempo disruptiva.
Empleando el concepto de la durée (duración) de Henri Bergson, exploraría cómo la ropa genera asociaciones temporales que combinan pasado, presente y futuro. Virginia Woolf actuaría como el “narrador fantasma” de la exposición. A su vez, presentaría a Azzedine Alaïa como el ejemplo perfecto de un diseñador contemporáneo que marcó su época y marcó su propio ritmo.
Lamentablemente, debido a la pandemia, esto no pudo realizarse de forma tradicional y hora forma parte del pasado.
A fin de esta ocasión, el filósofo y escritor español Carlos Gurméndez escribe acerca del tiempo y la moda:
“Lo más positivo de la moda es la lucha permanente contra todo lo osificado, viejo e inmóvil. Su trascendencia radica en la disputa permanente contra las costumbres, estilos, vestimenta de las generaciones anteriores. La moda simboliza un grado todavía más extremo que la Prensa, la radio, la televisión, la vida rápida, violenta, multiforme, que empuja y arrebata de curiosidad. La búsqueda de lo nuevo nos atormenta siempre. Pero, a la postre, todas las novedades de la moda hastían, cansan, y descubrimos que la vida misma es una eterna repetición de novedades previsibles e imprevistas. Por ello, la monotonía del cambio permanente es el halo de lo siempre otra vez igual. La meta de toda moda es ir ‘au fond de I’inconnu pour trouver du nouveau‘ (Baudelaire). En realidad, la única verdadera novedad que el hombre encuentra es la muerte.”
Referencias

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